jueves, 9 de mayo de 2013

Papa Francisco: servir a Cristo en el prójimo, 'en' y 'con' la Iglesia y corazón de madre



08-05-2013 Radio Vaticana

(RV).- El Santo Padre Francisco recibió, antes de su audiencia general de este miércoles, a unas novecientas religiosas de la Unión Internacional de Superioras Generales, en representación de mil novecientas ordenes y congregaciones difundidas en todo el mundo y de cerca de setecientas mil religiosas en los cinco continentes, reunidas en Roma para participar en un encuentro con el lema: «El servicio de la autoridad según el Evangelio».

Lema destacado por el Papa en su discurso, alentando a las religiosas para que «la vida consagrada sea siempre un luz en el camino de la Iglesia», con la «centralidad de Cristo», en la «obediencia a la voluntad de Dios, en la pobreza evangélica, tocando la carne de Cristo pobre en los humildes, en los necesitados, en los enfermos en los niños».


Obediencia, pobreza y castidad, reiteró el Obispo de Roma, haciendo hincapié en la castidad fecunda, que genera hijos espirituales en la Iglesia. «La consagrada es una madre y no una solterona», añadió sonriendo entre los aplausos de las religiosas presentes. Y una vez más recordó que «el verdadero poder es el servicio, que tiene su culmen luminoso en la Cruz», lamentando «el gran daño que causan algunos hombres y mujeres de Iglesia que son arribistas al Pueblo de Dios y a la misma Iglesia».

El Santo Padre Francisco concluyó su discurso renovando su agradecimiento y aliento a las religiosas por el importante apostolado que realizan al servicio de Cristo y del Evangelio:

«Centralidad de Cristo y de su Evangelio, autoridad como servicio de amor, ‘sentir’ en y con la Madre Iglesia: tres indicaciones que deseo dejarles, a las que uno, nuevamente mi gratitud por la obra no siempre fácil que ustedes realizan ¿Qué sería la Iglesia sin ustedes? ¡Le faltaría maternidad, afecto y ternura e intuición de madre! ¡Gracias! Queridas hermanas, estén seguras que las sigo con afecto. Yo rezo por ustedes y también ustedes recen por mí. Saluden a sus comunidades de mi parte, sobre todo a las hermanas enfermas y a las jóvenes. A todas va mi aliento a seguir con entusiasmo y con alegría el Evangelio de Cristo. Sean alegres porque es bello seguir a Jesús, es bello llegar a ser icono viviente de la Virgen y de nuestra Santa Madre Iglesia jerárquica»

(CdM – RV)

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