“El Señor es mi
Luz y mi Salvación” (Sal 27)
Un escenario de
playa al caer la tarde. La impresionante explanada de Puerto Inca empezó
súbitamente a llenarse de gente. Las sombras se alargaban y era conmovedor
palpar la emoción de todos ellos. Para muchos (y muchas) era la primera vez que
estaban frente al mar. La penumbra hacía lo suyo. Las constantes llegadas de
más y más delegaciones de lugares como Puquio, Lucanas, Coracora, Pauza, Lampa,
Socos, Huachuas, Jaquí, Lomas, Bella Unión, Acarí, Saisa, Otoca, Chala, Ocaña,
entre tantos otros puntos de la extensa Prelatura de Caravelí, contribuía a un
ambiente enrarecido de emoción, de alegría, de juventud, de sorpresa.
Los primeros
acordes de guitarra y la voz inconfundible de nuestro amigo, el misionero
Gustavo Llerena, hicieron que todo el grupo humano se congregue en torno al
escenario y a la alegría que empezaba a desatarse. Los cantos y animaciones de
alabanza no cesaban. Hacia las 8 de la noche hizo su llegada nuestro Obispo,
Monseñor Juan Carlos Vera Plasencia, MSC.


