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sábado, 1 de agosto de 2020

Boletín para las Iglesias Domésticas en la Prelatura de Caravelí y amigos. Domingo 02 de agosto



.    Editorial
Su P. Reinaldo Nann, Obispo de Caravelí
.    Celebración
Preparación: Preparamos nuestro altar familiar. Preparar pan en un plato.
Canto de entrada:  
Monición:
En el nombre del Padre
Perdón:
ORACIÓN
Lectura del libro de Isaías 55,1-3
¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.

sábado, 25 de julio de 2020

Boletín para las Iglesias Domésticas en la Prelatura de Caravelí y amigos N° 19 - 26 de julio


1.    Editorial
Nuevamente escuchamos parábolas de Jesús: del tesoro escondido, de la perla valiosa y de la red. Busquemos lo más valioso: el reino de Dios.
Esta semana celebramos también las Fiestas Patrias. Oremos por nuestro País, sus autoridades y el Pueblo Peruano en estos tiempos difíciles.

Su P. Reinaldo Nann, Obispo de Caravelí


2.    Celebración

Canto de entrada:

MONICIÓN Hermanos y hermanas: Tres comparaciones para ayudarnos a entender que es el Reino de los Cielos y cuál es la actitud de quien lo encuentra: el tesoro escondido en el campo, la perla y la red. Hagámonos algunas preguntas: ¿Has encontrado el tesoro?, ¿dónde? y ¿qué harás cuándo lo encuentres? Necesitamos un corazón sabio y prudente para discernir entre el bien y el mal; para reconocer que el verdadero tesoro, y la perla de gran valor es Dios mismo.

jueves, 9 de octubre de 2014

La divina liturgia


Hoy vemos cómo al hombre, después de perder la trascendencia, le resta sólo el grito, porque sólo quiere ser tierra e intenta convertir el cielo y la profundidad del mar en tierra suya. La liturgia rectamente entendida (identificación con Cristo para alabar al Padre siendo hijos en el Hijo) devuelve la integridad al hombre.

En el mar viven los peces y callan; los animales de la tierra gritan; pero las aves, cuyo espacio vital es el cielo, cantan. Lo propio del mar es el silencio; lo propio de la tierra es el grito; lo propio del cielo es el canto. Pero el hombre participa en las tres cosas: lleva en sí la profundidad del mar, la carga de la tierra y la altura del cielo, y por eso le pertenecen la tres propiedades: el callar, el gritar y el cantar.

—Jesús, tu llamada nos invita de nuevo a callar y a cantar. Tú en la acción litúrgica nos devuelves la profundidad y la altura, el silencio y el canto.