Mostrando entradas con la etiqueta Gracias a Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gracias a Dios. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La oración de acción de gracias


Hoy, ¿imitamos al leproso curado, que vuelve a Jesús para darle gracias? De hecho, sólo «uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios». Jesús echa de menos a los otros nueve. San Agustín dejó la siguiente sentencia: «‘Gracias a Dios’: no hay nada que uno puede decir con mayor brevedad, ni hacer con mayor utilidad que estas palabras».

Como en otras circunstancias, Jesús pronuncia la expresión: «Tu fe te ha salvado». Es la fe la que salva al hombre, restableciendo su relación profunda con Dios, consigo mismo y con los demás; y la fe se manifiesta en el agradecimiento. Quien sabe agradecer, como el samaritano curado, demuestra que no considera todo como algo debido, sino como un don que, incluso cuando llega a través de los hombres o de la naturaleza, proviene en definitiva de Dios.

—La fe requiere que el hombre se abra a la gracia del Señor; que reconozca que todo es don, todo es gracia. ¡Qué tesoro se esconde en una pequeña palabra: "gracias"!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Miércoles [11.11.2015]

Día litúrgico: Miércoles XXXII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 17,11-19): Un día, de camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes».

Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?». Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado».

Comentario: P. Conrad J. MARTÍ i Martí OFM (Valldoreix, Barcelona, España).

«Postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias»

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Evangelio del Miércoles [12.11.2014]

Día litúrgico: Miércoles XXXII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 17,11-19): Un día, de camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes».

Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?». Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado».

Comentario: P. Conrad J. MARTÍ i Martí OFM (Valldoreix, Barcelona, España).

Postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias

sábado, 25 de enero de 2014

Papa Francisco ‏@Pontifex_es [13 – 25 ene 2014]


25 ene
Es fácil recurrir a Dios para pedirle, todos lo hacemos. ¿Cuándo aprenderemos también a darle gracias y adorarle?

24 ene
Estamos llamados a vivir cada día nuestro Bautismo, como nuevas criaturas, revestidos de Cristo.

23 ene
Como María, conservemos la luz encendida en Navidad, y llevémosla a todas partes, en la vida cotidiana.

22 ene
Rezo por la Marcha por la Vida en Washington. ¡Que Dios nos ayude a respetar siempre la vida, especialmente la de lo más débiles!

21 ene
Si vivimos la fe en la vida diaria, el trabajo se convierte en una oportunidad para transmitir la alegría de ser cristianos.

20 ene
No nos limitemos a decir que somos cristianos. Debemos vivir la fe, no sólo con las palabras, sino también con obras.

18 ene
Las guerras destrozan muchas vidas. Pienso especialmente en los niños a los que les han robado su infancia.

17 ene
¡Qué poderosa es la oración! No perdamos nunca el ánimo para decir: Señor, concédenos tu paz.

16 ene
Pidamos por la paz, y busquemos construirla, comenzando desde casa.

14 ene
Demos siempre gracias a Dios, sobre todo por su paciencia y misericordia.

13 ene
El Señor llama a la puerta de nuestro corazón. ¿Quizás hemos colocado un pequeño cartel que dice: “No molestar”?

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Evangelio del Miércoles [13.11.2013]

Día litúrgico: Miércoles XXXII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 17,11-19): Un día, de camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes».

Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?». Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado».

Comentario: P. Conrad J. MARTÍ i Martí OFM (Valldoreix, Barcelona, España).

Postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias

sábado, 17 de diciembre de 2011

Prefirió la adopción al aborto


Éste es el testimonio de una italiana llamada Isabel, de 19 años, estudiante de Enfermería, que se quedó embarazada tras una relación con un coetaneo que la dejó, diciéndole que no quería ser padre. Isabel, valientemente, ha decidido contar su historia a la página La Bussola Quotidiana, y Religión en Libertad (ReL) reproduce este sobrecogedor texto:

El primer impacto: «Ha dado positivo»
«Me parece que fue ayer el día que descubrí mi embarazo. Me hice la primera prueba: el ansia que crecía. La segunda prueba... positivo. Y lo miraba fijamente: positivo, ¡positivo! Una sensación de pérdida me cubre en un momento, el terror se apodera de mí y yo quedo paralizada, incapaz de reaccionar.

Mis sueños desaparecieron
»Describir una situación así es difícil, casi imposible: es como una vibración que nace de las entrañas y se propaga por todo el cuerpo, un veneno letal desde el interior que te come las energías y apaga toda luz. La única cosa que era capaz de ver era mi vida literalmente destruida y desmembrada, mis proyectos aplastados, el futuro que estaba construyendo convertirse en una utopía inalcanzable. La persona que quería ser ya no existía, era un recuerdo lejano. Mis sueños desaparecieron, junto a mis 19 años; me los había jugado para siempre.

¿Cómo salir de este desastre?
»Sólo el mero pensamiento de tener que comenzar el embarazo provocaba a mis padres un mal indescriptible. La idea de ver la desilusión impresa en sus rostros y perder su estima, me hacía enloquecer. ¿Cómo salir de este desastre?

»No obstante todo esto, la idea de abortar me asustaba mucho, muchísimo más. Pensar en esos fríos instrumentos meterse dentro de mí y hacer pedazos un cuerpecito... ¡No! No habría podido soportarlo. Había visto en internet algunas terribles fotos de fetos abortados en las primerísimas semanas: pequeñas miniaturas de una persona hecha pedazos. No, no podía.