Mostrando entradas con la etiqueta Doctrina de Jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doctrina de Jesús. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de junio de 2013

Evangelio del Jueves [27.06.2013]

Día litúrgico: Jueves XII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 7,21-29): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’.

»Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.

Comentario: Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu (Sant Feliu de Llobregat, España).

No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos

miércoles, 6 de marzo de 2013

"Fidelidad" y "novedad" en la doctrina de Jesús



Hoy analizamos el binomio "fidelidad-novedad" religiosa en Jesucristo. Él oró en perfecta comunión con Israel y, sin embargo, Él mismo es Israel de un modo nuevo: la antigua Pascua aparece como el anticipo de la nueva Pascua, que es Jesús mismo. Y la verdadera "liberación" ahora se realiza mediante su amor que abarca a toda la humanidad.

Si miramos retrospectivamente el camino de Jesús, verificamos este trenzado de "fidelidad-novedad": Jesús es "observante"; celebra con los demás las fiestas judías; ora en el templo; se atiene a Moisés y los Profetas... Pero, al mismo tiempo, todo se hace nuevo: desde su explicación sobre el sábado, la pureza ritual y la nueva interpretación del "Decálogo", hasta la purificación del templo, que anticipa el fin del templo de piedra y anuncia el nuevo Templo, la nueva adoración "en espíritu y en verdad".

—Jesucristo, fiel a la voluntad originaria de Dios, trae un cambio decisivo en la historia de las religiones, que se hace realidad en la Cruz: ha comenzado el culto nuevo.