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domingo, 12 de abril de 2015

La fe


Hoy revivimos las primeras apariciones ante los Apóstoles de Jesucristo resucitado. Después de haber pasado tanto miedo, ahora les cuesta aceptar que Jesús esté vivo. Lo tienen delante y… Tomás apóstol, que no estuvo la primera vez, es todavía más radical: no creerá si no "toca" a Jesús.

Cristo lo corregirá por no haber creído a sus compañeros. Hay personas que sólo aceptan como verdadero lo que pueden tocar. Pero casi todo lo que aprendemos es porque nos lo explican, normalmente sin demostraciones. "Fe" es aceptar lo que nos dicen, porque nos fiamos de quien nos habla y porque su mensaje es razonable. Lo inhumano es desconfiar, sin más, de la palabra de los demás (incluso de Dios). Sin confianza el mundo no funciona.

—Gracias, Dios mío, por el don de la fe. Es mi tesoro más grande, porque así puedo tratarte de "tú a Tú", como un hijo a su Padre. Soy feliz conociéndote tan familiarmente.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

martes, 3 de febrero de 2015

La oración, un combate "cuerpo a cuerpo" con Dios


Hoy consideramos la oración como combate de la fe y victoria de la perseverancia. En "Génesis" (cap. 32), aquella misteriosa lucha —"cuerpo a cuerpo", entre Jacob y Dios— anuncia algo de lo que hoy contemplamos en la "hemorroísa" y en Jairo.

La oración requiere confianza, cercanía, un "cuerpo a cuerpo" simbólico con Dios, tal como actúa la mujer que padecía el flujo de sangre: "si logro tocar…". La "lucha" connota fuerza de ánimo, perseverancia, tenacidad para alcanzar lo que se desea ante un Dios que bendice, si bien permanece siempre misterioso, como inalcanzable. Si el objeto del deseo es la relación con Dios, su bendición y su amor, entonces la lucha culmina en el reconocimiento de la propia debilidad, que vence precisamente cuando se abandona en las manos misericordiosas de Dios: "tu fe te ha salvado".

—Cuando ya nadie me escucha, cuando ya no puedo invocar a nadie, cuando el problema parece desbordar toda esperanza —tal era la situación de Jairo— entonces Dios todavía me escucha y me ayuda.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

domingo, 7 de abril de 2013

La fe




Hoy revivimos las primeras apariciones ante los Apóstoles de Jesucristo resucitado. Después de haber pasado tanto miedo, ahora les cuesta aceptar que Jesús esté vivo. Lo tienen delante y… Tomás apóstol, que no estuvo la primera vez, es todavía más radical: no creerá si no "toca" a Jesús.

Cristo lo corregirá por no haber creído a sus compañeros. Hay personas que sólo aceptan como verdadero lo que pueden tocar. Pero casi todo lo que aprendemos es porque nos lo explican, normalmente sin demostraciones. "Fe" es aceptar lo que nos dicen, porque nos fiamos de quien nos habla y porque su mensaje es razonable. Lo inhumano es desconfiar, sin más, de la palabra de los demás (incluso de Dios). Sin confianza el mundo no funciona.

—Gracias, Dios mío, por el don de la fe. Es mi tesoro más grande, porque así puedo tratarte de "tú a Tú", como un hijo a su Padre. Soy feliz conociéndote tan familiarmente.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

jueves, 20 de diciembre de 2012

La fuerza silenciosa de la verdad y del amor vence



19-12-2012 L’Osservatore Romano

En la pobreza de un niño que nace se manifiesta aquella fuerza silenciosa de la verdad y del amor que vence el rumor de los poderes del mundo. Es el sentido de la reflexión sobre la Navidad propuesta por el Papa el miércoles 19 de diciembre durante la audiencia general, la última de este año.

El Pontífice se detuvo en la fe de la Virgen María, manifestada a partir del misterio de la Anunciación, e indicó en las palabras de saludo que le dirigió el Ángel «una invitación a la alegría». Una alegría que -dijo- anuncia el final de la tristeza que existe en el mundo causada por el límite de la vida, del sufrimiento, de la muerte, el mal, todo lo que «parece oscurecer la luz de la bondad divina». Una alegría evidentemente relacionada a la ya próxima venida del Señor en medio de los hombres.

domingo, 28 de octubre de 2012

La oración de petición de bienes



Hoy contemplamos el ciego Bartimeo, que «mendigaba sentado junto al camino» a las puertas de Jericó. Precisamente por ese camino pasa Jesús Nazareno. Es el camino que lleva a Jerusalén, donde se consumará la Pascua, su Pascua sacrificial por nosotros.

En ese camino el Señor encuentra a Bartimeo, que ha perdido la vista. Sus caminos se cruzan, se convierten en un único camino. «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!», grita el ciego con confianza. Esta oración toca el corazón de Cristo, que se detiene, lo manda llamar. El momento decisivo fue el encuentro personal, directo, entre el Señor y aquel hombre que sufría. Se encuentran uno frente al otro: Dios, con su deseo de curar, y el hombre, con su deseo de ser curado. Dos libertades, dos voluntades convergentes.

—«¿Qué quieres que te haga?». Dios lo sabe, pero pregunta; quiere que sea el hombre quien hable. Quiere que el hombre se ponga de pie, que encuentre el valor de pedir lo que le corresponde por su dignidad.