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lunes, 24 de octubre de 2016

Evangelio del Lunes [24.10.2016]

Día litúrgico: Lunes XXX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 13,10-17): En aquel tiempo, estaba Jesús un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado». Le replicó el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?». Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.

Comentario: Rev. D. Francesc JORDANA i Soler (Mirasol, Barcelona, España).

«Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado...»

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El Hijo de Dios se encarnó por nuestra salvación

Hoy, este panorama de curaciones (¡signo de salvación!) interpela la controversia sobre el mesianismo de Jesús: ¿ha redimido verdaderamente a Israel? La misión, tal como Él la ha vivido, seguramente no se corresponde con la expectativa de la salvación mesiánica inmediata que tenían los hombres, que se sentían oprimidos no tanto por sus pecados, sino por la miseria de su existencia.

San José recibió la orden de dar un nombre al niño; el mismo nombre que el ángel había indicado también a María: "Jesús", que significa "Dios es salvación". El ángel que habló en sueños a José aclara en qué consiste esta salvación: "Él salvará a su pueblo de los pecados".

—Si el hombre trastoca su primera y fundamental relación —la que tiene con Dios— entonces ya no queda nada más que pueda estar verdaderamente en orden. Jesús quiere señalar al hombre el núcleo de su mal y hacerle comprender: si no eres curado en "esto", no obstante todas las cosas buenas que puedas encontrar, no estarás verdaderamente curado.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

miércoles, 3 de diciembre de 2014

El Hijo de Dios se encarnó por nuestra salvación

Hoy, este panorama de curaciones (¡signo de salvación!) que leemos en el Evangelio, interpela la controversia sobre el mesianismo de Jesús: ¿ha redimido verdaderamente a Israel? La misión, tal como Él la ha vivido, seguramente no se corresponde con la expectativa de la salvación mesiánica inmediata que tenían los hombres, que se sentían oprimidos no tanto por sus pecados, sino por la miseria de su existencia.

San José recibió la orden de dar un nombre al niño; el mismo nombre que el ángel había indicado también a María: "Jesús", que significa "Dios es salvación". El ángel que habló en sueños a José aclara en qué consiste esta salvación: "Él salvará a su pueblo de los pecados".

—Si el hombre trastoca su primera y fundamental relación —la que tiene con Dios— entonces ya no queda nada más que pueda estar verdaderamente en orden. Jesús quiere señalar al hombre el núcleo de su mal y hacerle comprender: si no eres curado en "esto", no obstante todas las cosas buenas que puedas encontrar, no estarás verdaderamente curado.