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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Evangelio del Miércoles [21.09.2016]

Día litúrgico: 21 de Septiembre: San Mateo, apóstol y evangelista


Texto del Evangelio (Mt 9,9-13): En aquel tiempo, cuando Jesús se iba de allí, al pasar vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

Comentario: Rev. D. Joan PUJOL i Balcells (La Seu d'Urgell, Lleida, España)

«No he venido a llamar a justos, sino a pecadores»

sábado, 16 de enero de 2016

Evangelio del Sábado [16.01.2015]

Día litúrgico: Sábado I del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 2,13-17): En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?». Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

Comentario: Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart (Tarragona, España).

«No he venido a llamar a justos, sino a pecadores»

lunes, 24 de agosto de 2015

Evangelio del Lunes [24.08.2015]

Día litúrgico: 24 de Agosto: San Bartolomé, apóstol


Texto del Evangelio (Jn 1,45-51): En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?». Le dice Felipe: «Ven y lo verás». Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Comentario: Mons. Christoph BOCKAMP Vicario Regional del Opus Dei en Alemania (Bonn, Alemania).

«Ven y lo verás»

martes, 26 de mayo de 2015

La llamada de Dios y la entrega del hombre (la vocación cristiana)


Hoy consideramos que la salvación requiere abrirse con fe a la gracia de Cristo, el cual, sin embargo, pone una condición exigente: «Ven y sígueme» (Mc 10,21). Los santos han tenido la humildad y la valentía de responderle "sí", y han renunciado a todo para ser sus amigos. Su único tesoro está en el cielo: Dios.

Comprender esto es fruto de la sabiduría, más valiosa que la plata y el oro. Es un don que viene de Dios y se obtiene con la oración. Esta sabiduría no ha permanecido lejos del hombre, se ha acercado a su corazón, tomando forma en la Ley de la primera Alianza sellada entre Dios e Israel. Esta Ley la dio Moisés: es necesaria, pero no suficiente…, porque la salvación —la santidad— viene de la gracia por medio de Jesucristo.

—Pedro y los demás Apóstoles, e innumerables amigos de Dios, han recorrido este itinerario evangélico, que es exigente pero colma el corazón, y recibieron "cien veces más"…, porque para Dios no hay imposibles.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).