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domingo, 24 de agosto de 2014

Evangelio del Domingo [24.08.2014]

Día litúrgico: Domingo XXI (A) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 16,13-20): En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo.

Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España).

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? (…). Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

lunes, 8 de julio de 2013

Papa Francisco: "No hay que esperar a que todos estén de acuerdo con nosotros para hablarles de Dios"



8 de julio, 2013 (romereports.com) Miles de personas asistieron al ángelus del Papa en San Pedro. Unos 6 mil eran seminaristas y novicias que peregrinaban a Roma por el Año de la Fe. El Papa les recordó que son sucesores de los primeros discípulos de Jesús, a los que envió como misioneros y testigos de su mensaje.

Papa Francisco
“Jesús formó inmediatamente una comunidad de discípulos, una comunidad misionera. Desde el principio les prepara para la misión, para salir. Pero atención: el propósito no es socializar, pasar tiempo juntos. No, el propósito es anunciar el Reino de Dios. Y esto es urgente. También hoy es urgente. No hay tiempo que perder en chácharas, no hay que esperar a que todos estén de acuerdo con nosotros, hay que salir y anunciar”.

jueves, 4 de abril de 2013

La Tradición



Hoy estamos —de nuevo— en el cenáculo, donde Jesús había instituido la Eucaristía durante la Pascua. Ahí mismo —escondidos por miedo a los judíos— se reúnen los Apóstoles y se les aparece Jesucristo resucitado. Les desea la paz, les muestra su Cuerpo y les recuerda que las Escrituras anticipaban proféticamente aquellos hechos. Y lo más importante: los hace testigos de estos acontecimientos.

Después de la Ascensión, los Apóstoles predicaron lo que habían visto de primera mano. Ellos entregaron a las siguientes generaciones este testimonio. Lo hicieron oralmente, es decir, de viva voz: eso es la Tradición. Más tarde, estas enseñanzas fueron puestas por escrito, formando el Nuevo Testamento. Tradición y Sagrada Escritura forman el caudal de un único "río" (la Revelación) que durante siglos no ha parado de fluir e influir en el corazón de muchos hombres.

—Espíritu Santo, ilumíname para conocer y entender el tesoro de la Revelación con el que la Iglesia me guía y protege mi conciencia.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

jueves, 12 de abril de 2012

La Tradición



Hoy estamos —de nuevo— en el cenáculo, donde Jesús había instituido la Eucaristía durante la Pascua. Ahí mismo —escondidos por miedo a los judíos— se reúnen los Apóstoles y se les aparece Jesucristo resucitado. Les desea la paz, les muestra su Cuerpo y les recuerda que las Escrituras anticipaban proféticamente aquellos hechos. Y lo más importante: los hace testigos de estos acontecimientos.

Después de la Ascensión, los Apóstoles predicaron lo que habían visto de primera mano. Ellos entregaron a las siguientes generaciones este testimonio. Lo hicieron oralmente, es decir, de viva voz: eso es la Tradición. Más tarde, estas enseñanzas fueron puestas por escrito, formando el Nuevo Testamento. Tradición y Sagrada Escritura forman el caudal de un único "río" (la Revelación) que durante siglos no ha parado de fluir e influir en el corazón de muchos hombres.

—Espíritu Santo, ilumíname para conocer y entender el tesoro de la Revelación con el que la Iglesia me guía y protege mi conciencia.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).