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martes, 1 de diciembre de 2015

La importancia de la historia en la fe cristiana

Hoy asistimos a la oración de Jesús en comunión con el Padre y el Espíritu Santo. Jesucristo toma a sus discípulos como testigos. Para la fe bíblica es fundamental referirse a hechos históricos reales. Ella no cuenta leyendas como símbolos de verdades que van más allá de la historia, sino que se basa en la historia ocurrida en esta tierra. El "factum historicum" no es para ella una clave simbólica que se pueda sustituir, sino un fundamento constitutivo.

"Et incarnatus est": con estas palabras profesamos la entrada efectiva de Dios en la historia real. Si obviamos esta historia, la fe cristiana como tal queda eliminada y transformada en "otra" religión. Así, si la historia (lo fáctico) forma parte esencial de la fe cristiana, ésta debe asumir el "método histórico" para su interpretación. La fe misma lo exige: el "método histórico-crítico" es indispensable (aunque no suficiente) a partir de la estructura de la fe cristiana.

—Jesús, re-conozco tu encarnación como hecho histórico y, a la vez, confieso que eres Dios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de BenedictoXVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 13 de noviembre de 2015

El Juicio Final: respuesta a las injusticias de la historia


Hoy día, la idea del Juicio Final se ha desvaído: la fe cristiana se orienta sobre todo hacia la salvación personal del alma; la reflexión sobre la historia universal, en cambio, está dominada en gran parte por la idea del "progreso".

El ateísmo de los siglos XIX y XX, por sus raíces y finalidad, es un moralismo, una protesta contra las injusticias de la historia: tanto sufrimiento de los inocentes y tanto cinismo del poder, no pueden ser obra de un Dios bueno. Pero, aunque sea comprensible la protesta contra Dios, la pretensión de que la humanidad pueda hacer justicia sin Dios es presuntuosa e intrínsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las más grandes crueldades, no es casualidad.

—Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza. La fe en el Juicio Final y en el retorno de Cristo es, ante todo, una esperanza, cuya necesidad se ha hecho más evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 22 de agosto de 2015

La fe cristiana es "per-formativa"

Hoy, Cristo denuncia una grave deformación de la religión auténtica: "Dicen y no hacen". Es la "evaporación de la fe": teoría sin obras. El mensaje cristiano no es sólo "informativo", sino que ha de ser "per-formativo". El Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La imagen de Dios debe formarse en nosotros; día a día debe acontecer nuestra transformación en Jesús.

La fe, antes que "demostrar", se debe "mostrar": es un cambio en el ser. La fe, que nos llega como palabra, debe llegar a ser de nuevo en nosotros mismos palabra, en la que ahora se exprese también nuestra vida. La fe va en primer lugar de la palabra a la idea, pero tiene siempre que regresar de la idea a la palabra y a la acción.

—Haz, Señor, que la fe me transforme hasta que se pueda decir de mí que he vuelto a "nacer".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

miércoles, 29 de julio de 2015

¡Que Dios bendiga al Perú!

Nuestras Fiestas Patrias han sido una valiosa ocasión para reflexionar sobre la realidad y el destino del Perú. Así nos recordaban nuestros Obispos del Perú; “Hoy los nuevos retos son numerosos. Las nuevas formas de pensamiento, el desarrollo tecnológico, la seguridad ciudadana, la conciencia ecológica nos invitan a abrir nuestra mente y nuestro corazón para asumir estas nuevas realidades, teniendo como centro y fin la persona humana, que debe ser protegida, respetada, valorada y promovida por la sociedad”.

jueves, 23 de julio de 2015

Las parábolas en Jesús


Hoy nos preguntamos: ¿van dirigidas también a nosotros estas palabras de Jesús? Con Él llega la plenitud de los tiempos, y nosotros estamos en esta plenitud, estamos ya en el tiempo de Cristo, en el tiempo de la salvación.

Es verdad que no hemos visto a Jesús con nuestros ojos, pero sí que le hemos conocido y le conocemos. Y no hemos escuchado su voz con nuestros oídos, pero sí que hemos escuchado y escuchamos sus palabras. El conocimiento que la fe nos da, aunque no es sensible, es un auténtico conocimiento, nos pone en contacto con la verdad y, por eso, nos da la felicidad y la alegría. No miremos a Jesús yendo del presente al pasado, sino del presente al presente, estemos realmente en su tiempo, un tiempo que no acaba.

Jesús, la oración y la Eucaristía nos aseguran esta proximidad contigo y nos hacen realmente dichosos al mirarte con ojos y oídos de fe.

Comentario: Rev. D. Manel MALLOL Pratginestós (Terrassa, Barcelona, España).

domingo, 19 de abril de 2015

La resurrección de Cristo, fundamento del mensaje cristiano


Hoy, los Apóstoles son testigos de una realidad que los transformó totalmente: Jesús —tal como constaba en la Sagrada Escritura— ha resucitado. La fe cristiana se mantiene o cae con la verdad del testimonio de que Cristo ha resucitado de entre los muertos. "Si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo", afirma san Pablo (1Cor 15,14).

Si se prescinde de esto, aún se pueden tomar de la tradición cristiana ciertas ideas interesantes sobre Dios y el hombre, sobre su ser hombre y su "deber ser" —una especie de concepción religiosa del mundo—, pero la fe cristiana queda muerta. Por otro lado, que Jesús sólo haya existido o que, en cambio, exista también ahora depende de la resurrección. En el "sí" o el "no" a esta cuestión no está en juego un acontecimiento más entre otros, sino la figura de Jesús como tal.

—En tu resurrección, Jesús, hemos alcanzado una nueva posibilidad de ser hombres y un nuevo futuro para la humanidad.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 12 de marzo de 2015

El obrar de Cristo en el Espíritu Santo nos libera del demonio


Hoy consideramos que Cristo, actuando con el Espíritu Santo, se hace presente entre nosotros y nos defiende del mal. ¡Es absurdo que el demonio expulse al demonio! Tengamos sentido común: ¡es Cristo quien —con el "dedo" de Dios— echa a los demonios!

El anuncio del Reino es "acontecimiento": Palabra de Dios en Persona. Este anuncio es también una lucha contra las fuerzas del mal. El mundo antiguo vivió la aparición de la fe cristiana como una liberación del temor a los demonios que, a pesar del escepticismo y el racionalismo ilustrado, lo invadía todo. Para nosotros no hay más que un Dios y un solo Señor, Jesucristo (cf. 1Cor 8,4): en esta afirmación hay una fuerza liberadora, el gran exorcismo que purifica el mundo. Por muchos "dioses" que fluctúen en el mundo, ¡sólo uno es Dios y Señor!

—Con Jesucristo, Dios ha entrado en la historia de un modo totalmente nuevo: vivimos, de manera singular, el tiempo de la conversión y del arrepentimiento, y también el tiempo del júbilo.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 2 de diciembre de 2014

La importancia de la historia en la fe cristiana

Hoy asistimos a la oración de Jesús en comunión con el Padre y el Espíritu Santo. Jesucristo toma a sus discípulos como testigos. Para la fe bíblica es fundamental referirse a hechos históricos reales. Ella no cuenta leyendas como símbolos de verdades que van más allá de la historia, sino que se basa en la historia ocurrida en esta tierra. El "factum historicum" (hecho histórico) no es para ella una clave simbólica que se pueda sustituir, sino un fundamento constitutivo.

"Et incarnatus est" (Y se encarnó): con estas palabras profesamos la entrada efectiva de Dios en la historia real. Si obviamos esta historia, la fe cristiana como tal queda eliminada y transformada en "otra" religión. Así, si la historia (lo fáctico) forma parte esencial de la fe cristiana, ésta debe asumir el "método histórico" para su interpretación. La fe misma lo exige: el "método histórico-crítico" es indispensable (aunque no suficiente) a partir de la estructura de la fe cristiana.

—Jesús, re-conozco tu encarnación como hecho histórico y, a la vez, confieso que eres Dios.