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sábado, 11 de junio de 2016

Evangelio del Sábado [11.06.2016]

Día litúrgico: Sábado X del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mt 5,33-37): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno».

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).

«Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’»

martes, 17 de mayo de 2016

Evangelio del Martes [17.05.2016]

Día litúrgico: Martes VII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 9,30-37): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).

«El Hijo del hombre será entregado»

lunes, 4 de agosto de 2014

Evangelio del Lunes [04.08.2014]

Día litúrgico: Lunes XVIII del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mt 14,13-21): En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.

Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida». Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer». Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá».

Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Comentario: Rev. D. Xavier ROMERO i Galdeano (Cervera, Lleida, España).

Levantando los ojos al cielo...

sábado, 14 de junio de 2014

Evangelio del Sábado [14.06.2014]

Día litúrgico: Sábado X del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 5,33-37): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno».

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).

Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’

martes, 25 de febrero de 2014

Evangelio del Martes [25.02.2014]

Día litúrgico: Martes VII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 9,30-37): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).

El Hijo del hombre será entregado

lunes, 5 de agosto de 2013

El Papa da las gracias a los participantes en la JMJ y pide oraciones por ellos



5 de agosto de 2013 (romereports.com) En el primer Ángelus tras la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco recordó su viaje a Río de Janeiro y agradeció a todos los jóvenes su participación en el evento. Además pidió a los peregrinos en San Pedro que rezaran con él por los participantes de la JMJ Rio 2013.

domingo, 4 de agosto de 2013

La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos


04-08-2013 Radio Vaticana

(RV).- Francisco afirmó que “el encuentro con Jesús vivo, en su gran familia que es la Iglesia, llena el corazón de alegría, porque lo llena de vida verdadera, de un bien profundo que no pasa y no se marchita: lo hemos visto en los rostros de los chicos de Río”. Fue en la oración mariana dominical con los peregrinos llegados a la plaza del Santuario de San Pedro, en el caluroso verano de Roma y lo dijo para subrayar que los jóvenes, particularmente sensibles al vacío de significado, con esta experiencia de la JMJ deben afrontar el veneno del vacío de una sociedad que los ilusiona con el consumismo.

“La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos” expresó explicando que el evangelio de este domingo “advierte propiamente sobre el absurdo de basar la propia felicidad sobre el tener”.

El obispo de Roma enmarcó su reflexión en la maravillosa experiencia vivida en Brasil con la JMJ, a la que calificó como “una nueva etapa en la peregrinación de los jóvenes a través de los continentes con la cruz de Cristo”. “Las JMJ no son ‘fuegos de artificio’, sino etapas de un largo camino”, constató el Sucesor de Pedro. “Los jóvenes no siguen al Papa, siguen a Jesucristo llevando su cruz. Y el Papa los guía y los acompaña en este camino de fe y de esperanza”.

Después de agradecer y pedir al Señor que recompense a todos los que han trabajado para esta gran fiesta de la fe y el encuentro con el pueblo y los pastores, el Obispo de Roma pidió rezar para que los jóvenes que participaron de la JMJ, puedan traducir esta experiencia en su camino cotidiano, en el comportamiento de todos los días y que puedan traducirlo también en elecciones importantes de vida, respondiendo a la llamada personal del Señor.

Jesuita, Guillermo Ortiz RV

Texto completo:

Queridos hermanos y hermanas,

martes, 21 de mayo de 2013

Evangelio del Martes [21.05.2013]


Día litúrgico: Martes VII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 9,30-37): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).

El Hijo del hombre será entregado

sábado, 4 de agosto de 2012

Festividad de San Juan María de Vianney


El santo Cura de Ars.

Martirologio Romano: Memoria de san Juan María de Vianney, presbítero, que durante más de cuarenta años se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con una intensa predicación, oración y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a niños y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la Eucaristía, brilló de tal modo, que difundió sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa y con su sabiduría llevó a Dios a muchísimas almas (1859).

Uno de los santos más populares en los últimos tiempos ha sido San Juan de Vianney, llamado el santo Cura de Ars. En él se ha cumplido lo que dijo San Pablo: "Dios ha escogido lo que no vale a los ojos del mundo, para confundir a los grandes".

Era un campesino de mente rústica, nacido en Dardilly, Francia, el 8 de mayo de 1786. Durante su infancia estalló la Revolución Francesa que persiguió ferozmente a la religión católica. Así que él y su familia, para poder asistir a misa tenían que hacerlo en celebraciones hechas a escondidas, donde los agentes del gobierno no se dieran cuenta, porque había pena de muerte para los que se atrevieran a practicar en público su religión. La primera comunión la hizo Juan María a los 13 años, en una celebración nocturna, a escondidas, en un pajar, a donde los campesinos llegaban con bultos de pasto, simulando que iban a alimentar sus ganados, pero el objeto de su viaje era asistir a la Santa Misa que celebraba un sacerdote, con grave peligro de muerte, si los sorprendían las autoridades.

Festividades del día 4 de Agosto


Cura de Ars.

Presbítero franciscano.

Discípulo de San Pablo.

Religiosa.

Presbítero y Mártir.

Monje y Mártir.

jueves, 4 de agosto de 2011

Nos hemos vuelto locos…


Sí, pero de amor, de gratitud y de felicidad.

Hoy, en la Festividad de san Juan María de Vianney, patrón de los sacerdotes… hemos publicado varios ‘post’ de forma compulsiva:


La oración ‘Te amo, Oh mi Dios’ de este gran sacerdote.


Sus 10 frases sobre la Oración, extraídas de varios de sus sermones.

Su biografía completa, gracias la web de corazones.org

Y como no podía ser de otra forma, en homenaje a éste ‘cura de Ars’, tan amante del sacramento de la Reconciliación… le hemos dedicado el ‘post’ de: Los confesionarios de la JMJ. Con toda seguridad, nos sonríe desde el cielo.

Pedimos disculpas… pero ‘manejar’ éste blog, conlleva graves efectos secundarios :)

Diez frases sobre la oración

1. La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador. (Sermón sobre la oración).

2. Con la oración todo lo podéis, sois dueños, por decirlo así, del querer de Dios. (Sermón sobre la perseverancia).

3. La oración abre los ojos del alma, le hace sentir la magnitud de su miseria, la necesidad de recurrir a Dios y de temer su propia debilidad. (Sermón sobre la oración).

4. Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal. (Sermón sobre la oración).

5. Todos los santos comenzaron su conversión por la oración y por ella perseveraron; y todos los condenados se perdieron por su negligencia en la oración. Digo, pues, que la oración nos es absolutamente necesaria para perseverar. (Sermón sobre la perseverancia).

6. ¡Cuántas veces venimos a la iglesia sin saber a qué venimos ni qué queremos pedir! Sin embargo, cuando se va a casa de cualquiera, se sabe muy bien por qué uno se dirige a ella. Los hay que parecen decirle a Dios: «Vengo a decirte dos palabras para cumplir contigo...». Con frecuencia pienso que, cuando venimos a adorar a nuestro Señor, conseguiríamos todo lo que quisiéramos, con tal de pedirle con fe viva y un corazón puro. (Sobre la oración).

7. Nuestras oraciones han de ser hechas con confianza, y con una esperanza firme de que Dios puede y quiere concedernos lo que le pedimos, mientras se lo supliquemos debidamente. (Sermón sobre la oración).

8. Hemos de orar con frecuencia, pero debemos redoblar nuestras oraciones en las horas de prueba, en los momentos en que sentimos el ataque de la tentación. (Sermón sobre la oración).

9. Por muchas que sean las penas que experimentemos, si oramos, tendremos la dicha de soportarlas enteramente resignados a la voluntad de Dios; y por violentas que sean las tentaciones, si recurrimos a la oración, las dominaremos. (Sermón sobre la oración).

10. La tercera condición que debe reunir la oración para ser agradable a Dios, es la perseverancia. Vemos muchas veces que el Señor no nos concede enseguida lo que pedimos; esto lo hace para que lo deseemos con más ardor, o para que apreciemos mejor lo que vale. Tal retraso no es una negativa, sino una prueba que nos dispone a recibir más abundantemente lo que pedimos. (Sermón sobre la oración).

San Juan María de Vianney, patrón de los sacerdotes.

La oración, según San Juan María Vianney

Hermosa obligación del hombre: orar y amar.

Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por esto, nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro.

El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis, habréis hallado la felicidad en este mundo.

La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene el corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que lo embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable.

En esta íntima unión, Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre criatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión.

Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha permitido hablar con él. Nuestra oración es el incienso que más le agrada.

Hijos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, hace que una parte del paraíso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo.

En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol.

Otro beneficio de la oración es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y con tanto deleite, que ni se percibe su duración. Mirad: cuando era párroco en Bresse, en cierta ocasión, en que casi todos mis colegas habían caído enfermos, tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y creedme, que el tiempo se me hacía corto.

Hay personas que se sumergen totalmente en la oración como los peces en el agua, porque están totalmente entregadas al buen Dios. Su corazón no esta dividido. ¡Cuánto amo a estas almas generosas! San Francisco de Asís y santa Coleta veían a nuestro Señor y hablaban con del mismo modo que hablamos entre nosotros.

Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la Iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qué vamos. Hay algunos que incluso parece como si le dijeran al buen Dios: "Sólo dos palabras, para deshacerme de ti..." Muchas veces pienso que cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo que le pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.

Te Amo, Oh mi Dios


Te amo, Oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
Hasta el último suspiro de mi vida.

Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,
Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.

Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno
Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,
Oh mi Dios,
si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo,
por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
Y de amarte mientras que sufro,
y el día que me muera
No solo amarte pero sentir que te amo.

Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
Final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.

Amén.

Festividad de San Juan Mª Vianney, presbítero

Patrón de los sacerdotes.

Día litúrgico: Jueves XVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,35—10,1): En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rogad al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha». Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Comentario: Rev. D. Josep Mª CAMPRUBÍ i Rovira (Barcelona, España)

«Jesús recorría todas las ciudades (…) proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades»

Hoy es la fiesta de San Juan Maria Vianney, un pastor según el corazón de Dios, que entregó su vida en humilde y abnegado servicio ministerial por la salvación de sus ovejas. Siguiendo los pasos de Jesús, el santo Cura de Ars concibió su tarea sacerdotal en esta clave tan bien definida en el Evangelio de hoy: tuvo compasión de los fatigados y abatidos (cf. Mt 9,36), ofreciéndoles una mano amiga que les permitiera ser redimidos. Su acción sanadora fue, sobre todo, de las dolencias y enfermedades del espíritu. Desde el humilde lugar encomendado a su diligente cuidado pastoral, su fama —como la de Jesús— se extendió por pueblos y ciudades, y a él acudían las gentes hambrientas de paz. La labor de todo buen apóstol, en línea con el ejemplo del Maestro, viene definida por unos momentos claves: anunciar la Buena Nueva del Reino; proclamar a los cuatro vientos que Dios es Amor y que, por tanto, Él te ama y no dejará nunca de amarte. ¡Créetelo! Y entonces la segunda parte podrá ser una realidad: «Les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia» (Mt 10,1). La palabra proclamada con fuerza por el discípulo y aceptada por el oyente creyente aleja a los espíritus enemigos que acechan nuestra paz, y nos cura de la dolencia más cruel que nos martiriza: la carencia de amor. «Nuestro corazón es pequeño pero la oración lo engrandece y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es un anticipo del cielo» (San Juan Mª Vianney). Profundo conocedor del interior del hombre, el santo Cura de Ars llevó en su oración a tantas gentes y las condujo a experimentar la ternura del Buen Pastor. Necesitamos tomar la mano de Cristo que se nos ofrece bajo la figura de un pastor o de una persona sensible a nuestro a nuestro dolor.