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sábado, 19 de diciembre de 2015

Las dos "anunciaciones": Zacarías y María

Hoy, san Lucas "prepara el terreno" para enmarcar históricamente la narración de la encarnación del Hijo de Dios. Además de una primera acotación cronológica ("en los días de Herodes"), comienza su Evangelio relatando los orígenes del Bautista, el inmediato precursor de Jesucristo. Ambos son concebidos mediante intervención divina, después de un anuncio extraordinario cuyo portavoz es el Arcángel Gabriel.

Los paralelismos entre ambas "anunciaciones", por contraste, contribuirán a resaltar la plenitud de gracia en María y de divinidad en Jesús. Ante la magnitud del anuncio y de sus circunstancias, sorprende que Zacarías pida una prueba al Arcángel. María, seis meses más tarde, no lo hará. En consecuencia, durante la Visitación, Isabel —esposa de Zacarías y madre del Bautista todavía no nacido— dirigirá a María la primera bienaventuranza del Evangelio: "Bienaventurada tú, que has creído" (Lc 1,45). María es la creyente por excelencia, la fiel pura y perfecta.

—Aunque en mi "casa" el Ángel no entre de forma visible, Dios tiene para mí un proyecto. María, ayúdame a escucharle confiadamente.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 23 de diciembre de 2014

Juan, el Bautista

Zacarías escribe en una tablilla, el nombre de 'Juan'
Hoy nos preguntamos: "¿Qué será este niño?". Su aparición llevaba consigo algo totalmente nuevo: desde su concepción hasta su circuncisión —con el nombre de Juan—, llegando a su ministerio, todo es original. Juan anunciará a alguien más Grande que había de venir después de él. Ha sido enviado para preparar el camino a ese misterioso Otro; toda su misión está orientada a Él.

En los Evangelios se describe esa misión con pasajes del Antiguo Testamento (Isaías, Malaquías, Éxodo): "Una voz clama en el desierto: ¡Preparad el camino al Señor!"; "Yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino"... Con la predicación del Bautista se hicieron realidad todas estas antiguas palabras de esperanza: se anunciaba algo realmente grande.

—Por fin aparecía un profeta cuya vida también le acreditaba como tal. Por fin se anunciaba de nuevo la acción de Dios en la historia. Juan bautiza con agua, pero el más Grande, Aquel que bautizará con el Espíritu Santo y con "fuego", está al llegar.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 19 de diciembre de 2014

Evangelio del Viernes [19.12.2014]

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 19 de Diciembre


Texto del Evangelio (Lc 1,5-25): Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo, le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, e irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad». El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo».

El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa. Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres».

Comentario: Rev. D. Ignasi FUSTER i Camp (La Llagosta, Barcelona, España).

El ángel le dijo: ‘No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo’

sábado, 31 de mayo de 2014

Evangelio del Sábado [31.05.2014]

Día litúrgico: 31 de Mayo: La Visitación de la Virgen


Texto del Evangelio (Lc 1,39-56): En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos». María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

Comentario: Mons. F. Xavier CIURANETA i Aymí, Obispo Emérito de Lleida (Lleida, España).

Saltó de gozo el niño en mi seno

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Las dos "anunciaciones": Zacarías y María



Hoy, san Lucas "prepara el terreno" para enmarcar históricamente la narración de la encarnación del Hijo de Dios. Además de una primera acotación cronológica ("en los días de Herodes"), comienza su Evangelio relatando los orígenes del Bautista, el inmediato precursor de Jesucristo. Ambos son concebidos mediante intervención divina, después de un anuncio extraordinario cuyo portavoz es el Arcángel Gabriel.


Los paralelismos entre ambas "anunciaciones", por contraste, contribuirán a resaltar la plenitud de gracia en María y de divinidad en Jesús. Ante la magnitud del anuncio y de sus circunstancias, sorprende que Zacarías pida una prueba al Arcángel. María, seis meses más tarde, no lo hará. En consecuencia, durante la Visitación, Isabel —esposa de Zacarías y madre del Bautista todavía no nacido— dirigirá a María la primera bienaventuranza del Evangelio: "Bienaventurada tú, que has creído" (Lc 1,45). María es la creyente por excelencia, la fiel pura y perfecta.

—Aunque en mi "casa" el Ángel no entre de forma visible, Dios tiene para mí un proyecto. María, ayúdame a escucharle confiadamente.

Evangelio del Miércoles [19.12.2012]


Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 19 de Diciembre


Texto del Evangelio (Lc 1,5-25): Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo, le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, e irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad». El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo».

El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa. Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres».

Comentario: Rev. D. Ignasi FUSTER i Camp (La Llagosta, Barcelona, España).

El ángel le dijo: ‘No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo’