28 de julio de 2013 (romereports.com) La playa de Copacabana se convirtió en un centro de peregrinación lleno de música, color, alegría, y sobre todo mucha, mucha gente. Más de tres millones de personas acudieron al acto de clausura de la JMJ, más conocida como Misa de Envío.
Durante su homilía, el Papa Francisco exhortó a los jóvenes de todo el mundo a evangelizar el mundo entero, sin límites.