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domingo, 2 de septiembre de 2012

El Papa: el Cardenal Martini fue un servidor fiel y un insigne pastor



Ciudad del Vaticano, 1 septiembre 2012 (VIS)

Benedicto XVI ha enviado un telegrama de pésame al cardenal Angelo Scola, arzobispo de Milán (Italia) por el fallecimiento, ayer a los 85 años, del cardenal Carlo Maria Martini S.I, arzobispo emérito de esa archidiócesis.

“Recibo con tristeza -escribe el Papa- la noticia de la muerte del cardenal Carlo Maria Martini, tras una larga enfermedad, vivida con serenidad de ánimo y con abandono confiado a la voluntad del Señor. Quiero expresarle, al igual que a toda la comunidad diocesana y a los familiares del llorado cardenal, mi profunda participación en su dolor, pensando con afecto en este querido hermano que ha servido generosamente al Evangelio y a la Iglesia. Recuerdo con gratitud su intensa obra apostólica difundida como entregado religioso, hijo espiritual de San Ignacio, experto docente, acreditado biblista y apreciado rector de la Universidad Pontificia Gregoriana y del Instituto Pontificio Bíblico e, igualmente, como solícito y sabio arzobispo de esta archidiócesis ambrosiana. Pienso también en el competente y ferviente servicio que rindió a la Palabra de Dios, abriendo cada vez más a la comunidad eclesial los tesoros de la Sagrada Escritura, especialmente mediante la promoción de la 'lectio divina'. Elevo fervientes oraciones al Señor para que, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, acoja a este fiel servidor e insigne pastor en la Jerusalén celeste e imparto de todo corazón a cuantos lloran su pérdida la consoladora bendición apostólica”.

De igual modo, el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, ha enviado un telegrama al cardenal Scola en el que manifiesta, en su nombre, en el de la Secretaría de Estado y en el de la entera Curia Romana, el profundo pésame por la muerte del purpurado que “testimonió y enseñó el primado de la vida espiritual y al mismo tiempo la escucha atenta del ser humano en sus diversas condiciones existenciales y sociales”. El Secretario de Estado recuerda al cardenal Martini como “experto y apasionado de la Sagrada Escritura, que supo dar a conocer y meditar a todos los componentes del Pueblo de Dios y a tantas personas en busca de la verdad”.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

BXVI explica quién es la Virgen María, en un libro infantil


ROMA, 22 Nov. 11 / 10:42 am (ACI/EWTN Noticias)

La Piccola Casa Editrice ha publicado hace unos días en Italia el libro "María. La mamá de Jesús" en el que se presentan una serie de intervenciones en las que el Papa Benedicto XVI explica a los niños que la Virgen de Nazaret es la Madre de Dios y de todos.

Publicado ‘inicilamente’ en italiano, el libro de 48 páginas, cuenta con la introducción del nuevo Arzobispo de Milán, Cardenal Angelo Scola, quien recuerda que "el primer rostro que todos hemos visto, apenas nacidos, ha sido el de mamá".

"Poco a poco hemos aprendido a reconocerlo y a responder a su sonrisa, aprendiendo confiados a distinguirlo de otros rostros en la vida. Y así también pasó con Jesús".
El Cardenal describe luego una descripción que hace el Papa en el libro sobre una tradición bizantina, "la de la ternura".

Esa figura "muestra a Jesús niño con el rostro apoyado –mejilla con mejilla– en el de la Madre. El niño mira a la madre, y esta nos mira, casi reflejando lo que observa, y reza, la ternura de Dios, descendida en Ella del cielo y encarnada en el Hijo que porta en brazos".

En la introducción dada a conocer por el diario vaticano L’Osservatore Romano, el Cardenal recuerda que la Virgen concebida sin pecado "ha vivido nuestras mismas alegrías y dolores, los momentos difíciles y nuestras mismas fatigas y el mismo entusiasmo… pero siempre confiando y confiándose en Dios".

"Y esta es la diferencia y hace la vida digna y bella, como dice en otro punto de este libro el Papa Benedicto: ‘solo si Dios es grande, también el hombre es grande. Con María debemos comenzar a entender que esto es así".

María, dice el Cardenal, "enseña a no desalentarnos antes las cosas que no se dan o nos afectan, ni ante nuestros errores, si es que tenemos la humildad de reconocerlas y de pedir perdón, ni siquiera ante el misterio terrible de la muerte" que ella vivió cara a cara a los pies de la Cruz de su Hijo Jesús, que luego se ve sobrepasada con la alegría de la resurrección el Sábado Santo.

El Cardenal Scola concluye con una recomendación que recordó al leer este libro: "sugiero un modo sencillo" para confiar en la Virgen: "recen, de rodillas al costado de sus camas, un Ave María todas las noches. Yo lo he hecho así y me ha ayudado mucho".