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martes, 25 de octubre de 2016

Evangelio del Martes [25.10.2016]

Día litúrgico: Martes XXX del tiempo Ordinario

Texto del Evangelio (Lc 13,18-21): En aquel tiempo, Jesús decía: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas». Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».

Comentario: + Rev. D. Francisco Lucas MATEO Seco (Pamplona, Navarra, España).

«¿A qué es semejante el Reino de Dios?»

domingo, 3 de enero de 2016

El Prólogo de Juan ("¿De dónde eres?"). La fe en Jesús nos hace nacer de Dios

Hoy, el evangelista Juan, que tantas veces evoca la pregunta sobre el origen de Jesús, no antepone en su Evangelio una genealogía. Pero en su "Prólogo" presenta de manera explícita y grandiosa la respuesta a la pregunta sobre el "de dónde" de Jesucristo: "En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios".

Al mismo tiempo, Juan ha ampliado esa respuesta, haciendo de ella una definición de la existencia cristiana: "A cuantos la recibieron [la Palabra], les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre". Es decir, aquellos que creen en el nombre de Cristo reciben por ello un nuevo origen.

—Igual que, al final, las genealogías se interrumpen —porque Jesús no fue generado por José, sino que nació realmente de la Virgen María por obra del Espíritu Santo—, esto mismo vale también para nosotros: nuestra verdadera "genealogía" es la fe en Jesús, que nos da una nueva proveniencia, nos hace nacer "de Dios".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 6 de octubre de 2015

El Logos crea "diá-logos"

Hoy Jesús —que es el "Logos" (la Palabra) de Dios— es acogido fraternalmente en casa de Marta, María, y Lázaro. La falta de fraternidad es uno de los principales impedimentos del desarrollo humano. La sociedad cada vez más globalizada nos hace más "cercanos", pero no más "hermanos". La razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandad.

La fraternidad nace de una vocación transcendente de Dios Padre, el primero que nos ha amado, y que nos ha enseñado mediante el Hijo lo que es la caridad fraterna. En el contexto actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, la adhesión a los valores del cristianismo es un elemento indispensable para la construcción de una buena sociedad. La verdad es "logos" que crea "diá-logos" y, por tanto, comunicación y comunión.

—Señor, Suma Verdad, abre y une el intelecto de los seres humanos en la lógica del amor.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

miércoles, 29 de abril de 2015

Evangelio del Miércoles [29.04.2015]

Día litúrgico: Miércoles IV de Pascua



Texto del Evangelio (Jn 12,44-50): En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí».

Comentario: P. Julio César RAMOS González SDB (Mendoza, Argentina).

El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado

domingo, 1 de febrero de 2015

Evangelio del Domingo [01.02.2015]

Día Litúrgico: Domingo IV (B) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 1,21-28): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

Comentario: Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España).

¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!

domingo, 4 de enero de 2015

Evangelio del Domingo [04.01.2015]

Día litúrgico: Domingo II después de Navidad


Texto del Evangelio (Jn 1,1-18): En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.

Comentario: Rev. D. Ferran BLASI i Birbe (Barcelona, España).

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Evangelio del Miércoles [31.12.2014]

Día litúrgico: 31 de Diciembre (Día séptimo de la octava de Navidad)


Texto del Evangelio (Jn 1,1-18): En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.

Comentario: Rev. D. David COMPTE i Verdaguer (Manlleu, Barcelona, España).

Y la Palabra se hizo carne

martes, 7 de octubre de 2014

El Logos crea "diá-logos"

Hoy Jesús —que es el "Logos" (la Palabra) de Dios— es acogido fraternalmente en casa de Marta, María, y Lázaro. La falta de fraternidad es uno de los principales impedimentos del desarrollo humano. La sociedad cada vez más globalizada nos hace más "cercanos", pero no más "hermanos". La razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandad.

La fraternidad nace de una vocación transcendente de Dios Padre, el primero que nos ha amado, y que nos ha enseñado mediante el Hijo lo que es la caridad fraterna. En el contexto actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, la adhesión a los valores del cristianismo es un elemento indispensable para la construcción de una buena sociedad. La verdad es "logos" que crea "diá-logos" y, por tanto, comunicación y comunión.

—Señor, Suma Verdad, abre y une el intelecto de los seres humanos en la lógica del amor.

jueves, 13 de febrero de 2014

Papa Francisco en Santa Marta: los cristianos pueden perder la fe por “la pasión y la vanidad”



13-02-2014

En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa se centró en la Palabra de Dios que conduce a la salvación. El Papa habló sobre cómo Jesús curó a la hija de una mujer pagana porque no se avergonzó de creer en Él.

Francisco
"Acoged con docilidad la Palabra, con docilidad. La Palabra que ha sido plantada en vosotros puede llevaros a la salvación. Hagamos el camino de esa mujer cananea, esa mujer pagana que acogió la Palabra de Dios que está plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, potente, nos custodie en este camino y que no permita que acabemos en la corrupción que lleva a la idolatría”.

El Papa advirtió que algunos, como Salomón, corren el riesgo de perder su fe por "la pasión y la vanidad”. Dijo también que saber el Credo no es suficiente si falta la fe.

Extracto de la Homilía del Papa
(Fuente: Radio Vaticana)

domingo, 5 de enero de 2014

Evangelio del Domingo [05.01.2014]

Día litúrgico: Domingo II después de Navidad


Texto del Evangelio (Jn 1,1-18): En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.

Comentario: Rev. D. Ferran BLASI i Birbe (Barcelona, España).

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Evangelio del Miércoles [25.12.2013]

Día litúrgico: La Natividad del Señor (Misa de la noche)


Texto del Evangelio (Lc 2,1-14): Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Quirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y de pronto se juntó con el Ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace».

Comentario: Mons. Jaume PUJOL i Balcells Arzobispo de Tarragona y Primado de Cataluña (Tarragona, España).

La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros (Jn 1,14)

domingo, 30 de junio de 2013

Papa Francisco ‏@Pontifex_es [26 – 30 jun 2013]

30 jun
Un cristiano nunca puede ser aburrido o triste. Quien ama a Cristo es una persona llena de alegría, y que irradia alegría.

29 jun
Aprendamos a “perder” la vida por Cristo, según la lógica del don, del sacrificio. Con Cristo no perdemos nada.

27 jun
Jesús no nos ha salvado con una idea. Se ha rebajado y se ha hecho hombre. La Palabra se hizo carne.

26 jun

La caridad, la paciencia y la ternura son un gran tesoro. Quien lo tiene, lo comparte con los demás.

lunes, 24 de junio de 2013

Papa Francisco: "La Iglesia no debe apropiarse del Evangelio sino proclamarlo"



24 de junio, 2013 (romereports.com) El 24 de junio la Iglesia celebra la fiesta de San Juan Bautista. Por eso el Papa explicó durante la Misa en la Casa Santa Marta que la Iglesia debe ser como San Juan que era “la voz que clama en el desierto” no era la Palabra sino la voz que anuncia esa Palabra.

Papa Francisco
“La Iglesia existe para proclamar, para ser voz de una Palabra, de su esposo, que es la Palabra. Y la Iglesia existe para proclamar esta palabra hasta el martirio. Martirio precisamente a manos de los soberbios, de los más soberbios de la Tierra. Este es el modelo que nos ofrece Juan, para nosotros y para la Iglesia. Una Iglesia que siempre esta al servicio de la Palabra. Una Iglesia que nunca tome nada como propio.”.

El Papa dijo que San Juan Bautista, que podía haber alcanzado gloria terrena, porque todos lo consideraban el Mesías, se anonadó hasta morir humillado por fidelidad a lo que Dios le pidió preparando la venida de Cristo.

Extracto de La Homilía
(Fuente: Radio Vaticana)

miércoles, 1 de mayo de 2013

Evangelio del Miércoles [01.05.2013]


Día litúrgico: Miércoles V de Pascua



Texto del Evangelio (Jn 15,1-8): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Permaneced en mí, como yo en vosotros

miércoles, 24 de abril de 2013

Evangelio del Miércoles [24.04.2013]


Día litúrgico: Miércoles IV de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 12,44-50): En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí».

Comentario: P. Julio César RAMOS González SDB (Mendoza, Argentina).

El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado

lunes, 31 de diciembre de 2012

Evangelio del Lunes [31.12.2012]


Día litúrgico: 31 de Diciembre (Día séptimo de la octava de Navidad)


Texto del Evangelio (Jn 1,1-18): En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.

Comentario: Rev. D. David COMPTE i Verdaguer (Manlleu, Barcelona, España).

Y la Palabra se hizo carne

domingo, 18 de noviembre de 2012

Mis palabras no pasarán



Hoy el Evangelio presenta una parte del discurso de Jesús sobre el final de los tiempos. Hay una frase que impresiona por su claridad sintética: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".

La expresión "el cielo y la tierra" aparece con frecuencia en la Biblia para indicar todo el universo, todo el cosmos. Jesús declara que todo esto está destinado a "pasar". No sólo la tierra, sino también el cielo, que aquí se entiende en sentido cósmico, no como sinónimo de Dios. La Sagrada Escritura no conoce ambigüedad: toda la creación está marcada por la finitud. Con esta clara distinción, Jesús afirma que sus palabras "no pasarán", es decir, están de la parte de Dios y, por consiguiente, son eternas.

—Quienes oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, forman parte del reino de Dios, es decir, viven bajo su señorío; están en el mundo, pero ya no son del mundo; llevan dentro una semilla de eternidad, y al final producirá la resurrección de la carne. Este es el poder de la Palabra de Cristo.

martes, 22 de mayo de 2012

Evangelio del Martes [22.05.2012]


Día litúrgico: Martes VII de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 17,1-11a): En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.

»Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.

»Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti».

Comentario: Rev. D. Pere OLIVA i March (Sant Feliu de Torelló, Barcelona, España).

«Padre, ha llegado la hora»

sábado, 12 de mayo de 2012

Evangelio del Sábado [12.05.2012]


Día litúrgico: Sábado V de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 15,18-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. Ferran JARABO i Carbonell (Agullana, Girona, España).

«Todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado»

miércoles, 2 de mayo de 2012

Evangelio del Miércoles [02.05.2012]


Día litúrgico: Miércoles IV de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 12,44-50): En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí».

Comentario: P. Julio César RAMOS González SDB (Salta, Argentina).

«El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado»