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domingo, 4 de septiembre de 2016

Evangelio del Domingo [04.09.2016]

Día litúrgico: Domingo XXIII (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 14,25-33): En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.

»Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España).

«Cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío»

domingo, 10 de julio de 2016

Evangelio del Domingo [10.07.2016]

Día litúrgico: Domingo XV (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 10,25-37): En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley, y para poner a prueba a Jesús, le preguntó: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?». Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás».

Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?». Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: ‘Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva’.

»¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada, España).

«Un samaritano (...) tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas (...) y, montándole sobre su propia cabalgadura...»

viernes, 24 de enero de 2014

La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro

48ª JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro
1 de junio 2014
Mensaje del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más «pequeño»; por lo tanto, parece que debería ser más fácil estar cerca los unos de los otros. El desarrollo de los transportes y de las tecnologías de la comunicación nos acerca, conectándonos mejor, y la globalización nos hace interdependientes. Sin embargo, en la humanidad aún quedan divisiones, a veces muy marcadas. A nivel global vemos la escandalosa distancia entre el lujo de los más ricos y la miseria de los más pobres. A menudo basta caminar por una ciudad para ver el contraste entre la gente que vive en las aceras y la luz resplandeciente de las tiendas. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que ya no nos llama la atención. El mundo sufre numerosas formas de exclusión, marginación y pobreza; así como de conflictos en los que se mezclan causas económicas, políticas, ideológicas y también, desgraciadamente, religiosas.

lunes, 7 de octubre de 2013

Evangelio del Lunes [07.10.2013]

Día litúrgico: Lunes XXVII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 10,25-37): En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley, y dijo para poner a prueba a Jesús: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?». Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás».

Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?». Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva. ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

Comentario: Rev. P. Ivan LEVYTSKYY CSsR (Lviv, Ucrania).

¿Qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?

domingo, 8 de septiembre de 2013

Papa Francisco: La violencia no es un camino hacia la paz



7 de septiembre, 2013 (romereports.com) “Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son camino para la paz!” Con estas palabras el Papa Francisco dio inicio a la vigilia por la paz en Siria.

Desde la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco denunció la guerra y la violencia y pidió la paz en el mundo. Le acompañaron en su grito silencioso unas 100 mil personas.

El Papa recordó en un fuerte discurso que todas las personas tienen la responsabilidad de cuidar al prójimo, un deber que existe desde la Creación del mundo, y que es la base de la paz.

domingo, 14 de julio de 2013

Evangelio del Domingo [14.07.2013]

Día litúrgico: Domingo XV (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 10,25-37): En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley, y para poner a prueba a Jesús, le preguntó: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?». Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás».

Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?». Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: ‘Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva’.

»¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater (Vic, Barcelona, España).

Un samaritano (...) tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas (...) y, montándole sobre su propia cabalgadura...

lunes, 18 de marzo de 2013

Relativismo. Subjetivismo. Individualismo



Hoy en día, la cultura actual, profundamente marcada por un subjetivismo que desemboca muchas veces en el individualismo extremo o en el relativismo, impulsa a los hombres a convertirse en única medida de sí mismos, perdiendo de vista otros objetivos que no estén centrados en su propio yo, transformado en único criterio de valoración de la realidad.

De este modo, el hombre tiende a replegarse cada vez más en sí mismo, a encerrarse en un microcosmos existencial asfixiante, en el que ya no tienen cabida los grandes ideales, abiertos a la trascendencia, a Dios. En cambio, el hombre que no se deja encerrar en los estrechos límites de su propio egoísmo es capaz de una mirada auténtica hacia los demás y hacia la creación.

—Con esa mirada, el hombre toma conciencia de su característica esencial de criatura en continuo devenir, llamada a un crecimiento armonioso en todas sus dimensiones, comenzando precisamente por su propia interioridad, para llegar a la realización plena del proyecto que el Creador ha grabado en su ser más profundo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Tercera semana de Adviento



El Evangelio principal que guía esta semana nos invita a la práctica de la caridad y la generosidad. La caridad es amor benevolente que desea el bien del otro. Ella nace de la consideración que tenemos del otro como un ser semejante a nosotros. Juan el Bautista se compadece de sus seguidores y los invita a seguir un camino de caridad para ser felices. También indica Juan que este camino nos prepara para la llegada del Mesías. En nuestros tiempos, ya no esperamos al Mesías como al niño recién nacido en Belén, sino que lo vemos en los hermanos necesitados y lo esperamos como Salvador y Juez Justo en su segunda venida. Por tanto, esforcémonos por practicar la caridad desinteresada y benévola que nos propone Juan el Bautista.

Acciones
Esta semana desprendámonos de algún bien que nos guste para compartirlo con el prójimo. La caridad no es compartir las sobras, sino de lo que se necesita. Es por ello que la práctica de la caridad implica un desprendimiento genuino de un bien necesario para hacer al prójimo partícipe de él.

viernes, 11 de mayo de 2012

La caridad: la "ética de Dios"



Hoy contemplamos a Jesucristo dando las últimas "instrucciones" a los Apóstoles, poco antes de su "partida". La enseñanza y el mandato son claros: debemos amarnos como Él mismo nos amó. ¿Hasta qué punto? Hasta la muerte, entregándolo todo por los hermanos: así es el amor de caridad.

La caridad sería como la "ética divina", el amor al estilo divino. Para nosotros es una "novedad". Antes de Cristo ya existían diversos sistemas éticos (la ética aristotélica…) y jurídicos (el Derecho Romano…). Pero Dios va más allá: nos destina a amar tal como las Personas Divinas —Padre, Hijo y Espíritu Santo— se aman y nos aman. Un amor que —sin anularlos— apunta mucho más allá de lo útil y de lo placentero: es la búsqueda del bien y de la perfección del otro.

—Jesús, tú eres Dios y te has hecho Hombre "para mí". Enséñame a amar hasta "existir para los otros", hasta poder decir al hermano: soy feliz porque te hago feliz.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).