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jueves, 26 de enero de 2017

Evangelio del Jueves [26.01.2017]


Día litúrgico: Jueves III del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mc 4,21-25): En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará».

Comentario: Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch (Salt, Girona, España).

«¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho?»

martes, 26 de enero de 2016

Evangelio del Martes [26.01.2015]

Día litúrgico: Martes III del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mc 3,31-35): En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Comentario: Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera (Ripollet, Barcelona, España).

«Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre»

lunes, 26 de enero de 2015

Evangelio del lunes [26.01.2015]

Día litúrgico: Lunes III del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mc 3,22-30): En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».

Comentario: Rev. D. Vicenç GUINOT i Gómez (Sitges, Barcelona, España).

El que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca

jueves, 26 de enero de 2012

Evangelio de la Festividad de los Santos Timoteo y Tito

Día litúrgico: 26 de Enero: Santos Timoteo y Tito, obispos.

Texto del Evangelio (Lc 10,1-9): En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.

»En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’».

Comentario: Rev. D. J. Carlos ALAMEDA Vega (San Cristóbal de La Laguna, España).

«El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí»

Hoy celebramos la memoria de los santos Timoteo y Tito, obispos. Destacan sencillamente por decir "sí" al Señor. ¡Qué alegría hemos de sentir cuando vemos la generosidad en la entrega de estos discípulos de san Pablo!: tienen dificultades en su predicación, se mantienen fieles, son capaces de sobreponerse y dan testimonio.

«Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias» (Lc 10,2-4). He aquí dos claves que seguro vivieron estos santos: la oración (pedir al Señor para que muchos quieran seguir siendo sus discípulos); y el desprendimiento para poder seguirle (¿qué nos dificulta para ser portadores de la buena noticia?).

Hoy también somos llamados por el Señor a dar testimonio; Él nos convoca a ser sus "colaboradores". «San Pablo se sirvió de colaboradores para el cumplimiento de sus misiones (…). Es evidente que no lo hacía él solo, sino que se apoyaba en personas de confianza que compartían sus esfuerzos y sus responsabilidades» (Benedicto XVI). Los santos Timoteo y Tito fueron capaces de llevar el Evangelio a distintos lugares del Asia Menor, confirmaron en la fe a muchas comunidades cristianas que necesitaban de su apoyo para seguir adelante.

«En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros» (Lc 10,5-6). Fruto del anuncio del Evangelio es la paz. Allí donde iban estos santos llevaban la paz del Señor: hermoso sería que nosotros -en el lugar donde estamos- lleváramos a todos la auténtica paz de Jesús, al participar en la Eucaristía y disfrutar de su enseñanza. Para ello, nos recomienda san Agustín: «Si quieres ser mediador pacífico entre dos amigos tuyos enfrentados, comienza siendo tú pacífico contigo mismo; en tu intimidad, donde tal vez vives en cotidiana guerra contigo mismo; debes aplacarte a ti antes».

Festividad de los Santos Timoteo y Tito


Obispos y Discípulos de San Pablo.

Martirologio Romano: Memoria de los santos Timoteo y Tito, obispos y discípulos del apóstol san Pablo, que le ayudaron en su ministerio y presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta, respectivamente. Les fueron dirigidas cartas por su maestro que contienen sabias advertencias para los pastores, en vista de la formación de los fieles (s. I).

Etimología:

Timoteo = Aquel que siente amor o adoración a Dios, es de origen griego.

Tito = Aquel que es protegido y honrado, es de origen latino.

San Pablo nombró obispos a Timoteo y Tito, sus discípulos y colaboradores.

Los Santos Timoteo y Tito vivieron en la órbita del grande apóstol de las Gentes, y el nuevo calendario los coloca después de la fiesta de la “conversión” de San Pablo.

Timoteo es la imagen del discípulo ejemplar: obediente, discreto, eficaz, valiente. Por estas cualidades Pablo quiso que fuera su compañero de apostolado, en vez de Juan Marcos, durante el segundo viaje misionero en el año 50.

Había nacido en Listra, en donde Pablo lo encontró durante el primer viaje, y fue de los primeros convertidos al Evangelio; había sido educado en la religión hebrea por la abuela Loida y por la madre Eunice. Desde su encuentro con Pablo, siguió su itinerario apostólico; lo acompaña a Filipos y a Tesalónica.

Después los encontramos juntos en Atenas, en Corinto, en Éfeso y finalmente en Roma durante el primer cautiverio de Pablo. Fue un infatigable “viajero enviado” por el apóstol de las Gentes, y mantuvo los contactos entre Pablo y las jóvenes comunidades cristianas fundadas por él.

A menudo le llevaba las cartas y le daba noticias respecto de las mismas comunidades. Entre el 63 y el 66, cuando recibió la primera carta que le envió Pablo, Timoteo era el jefe de la Iglesia de Éfeso. Desde Roma Pablo le escribió una segunda carta, invitándolo a visitarlo antes del invierno. Es conmovedora la petición del anciano apóstol al “hijo” Timoteo, para que le llevara el abrigo que había dejado en Tróade, pues le servía para el frío en la cárcel de Roma. Timoteo estuvo presente en el martirio de Pablo; después regresó definitivamente a la sede de Éfeso, en donde, según una antigua tradición, murió mártir en el año 97.

El segundo fiel colaborador de Pablo fue San Tito, de origen pagano. Convertido y bautizado por el mismo apóstol, que lo llama “hijo mío”, se encuentra en compañía de Pablo en Jerusalén, en el año 49. Hizo con él el tercer viaje misionero y fue Tito quien llevó la “carta de las lágrimas” de Pablo a los fieles de Corinto, entre los cuales restableció la armonía y organizó la colecta para los pobres de Jerusalén.

Después del cautiverio de Roma, Pablo, de paso por Creta, dejó ahí a Tito con la misión de organizar la primera comunidad cristiana. Aquí recibió la carta de Pablo. Es un documento muy importante, porque nos informa sobre la vida interna de la Iglesia apostólica. Después Tito fue a Roma donde su Maestro, que lo mandó probablemente a evangelizar a Dalmacia, en donde todavía hoy está muy difundido su culto. Una antigua tradición, históricamente no confirmada, dice que Tito murió en Creta, de edad muy avanzada.

Festividades del día 26 de Enero

Obispos y Discípulos de San Pablo.

Obispo y Mártir.

Patrona de las Viudas.

Abad.

Obispo.

Completando el santoral de este día.