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sábado, 12 de octubre de 2013

Evangelio del Sábado [12.10.2013]

Día litúrgico: Sábado XXVII del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Lc 11,27-28): En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, sucedió que una mujer de entre la gente alzó la voz, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!». Pero Él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan».

Comentario: Rev. D. Jaume AYMAR i Ragolta (Badalona, Barcelona, España).

¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!

domingo, 19 de febrero de 2012

Del remordimiento a la alabanza: Cristo continúa perdonando los pecados


Por muy didáctico y clarividente, adjuntamos el comentario al Evangelio de Hoy, que nos hace el P. Raniero Cantalamessa. Por algo es, el predicador del Vaticano.

Lo que ocurrió aquel día en casa de Simón es lo que Jesús sigue haciendo hoy en la Iglesia. Nosotros somos aquel paralítico, cada vez que nos presentamos, esclavos del pecado, para recibir el perdón de Dios.

Una imagen de la naturaleza nos ayudará (por lo menos me ha ayudado a mí) a entender por qué sólo Dios puede perdonar los pecados. Se trata de la imagen de la estalagmita. La estalagmita es una de esas columnas calizas que se forman en el fondo de ciertas grutas milenarias por la caída de agua calcárea desde el techo de la cueva. La columna que pende del techo de la gruta se llama estalactita, la que se forma abajo, en el punto en que cae la gota, estalagmita. La cuestión no es el agua y su flujo al exterior, sino que en cada gota de agua hay un pequeño porcentaje de caliza que se deposita y hace masa con la precedente. Es así que, con el paso de milenios, se forman esas columnas de reflejos irisados, bellas de contemplar, pero que si se miran mejor se parecen a barrotes de una celda o a afilados dientes de una fiera de fauces abiertas de par en par.

Lo mismo ocurre en nuestra vida. Nuestros pecados, en el curso de los años, han caído en el fondo de nuestro corazón como muchas gotas de agua calcárea. Cada uno ha depositado ahí un poco de caliza —esto es, de opacidad, de dureza y de resistencia a Dios— que iba haciendo masa con lo que había dejado el pecado precedente. Como sucede en la naturaleza, el grueso se iba, gracias a las confesiones, a las Eucaristías, a la oración. Pero cada vez permanecía algo no disuelto, y ello porque el arrepentimiento y el propósito no eran «perfectos». Y así nuestra estalagmita personal ha crecido como una columna de caliza, como un rígido busto de yeso que enjaula nuestra voluntad. Se entiende entonces de golpe qué es el famoso «corazón de piedra» del que habla la Biblia: es el corazón que nos hemos creado nosotros mismos, a fuerza de convenios y de pecados.

¿Qué hacer en esta situación? No puedo eliminar esa piedra con mi voluntad sola, porque aquella está precisamente en mi voluntad. Se comprende pues el don que representa la redención obrada por Cristo. De muchas maneras Cristo continúa su obra de perdonar los pecados. Pero existe un modo específico al que es obligatorio recurrir cuando se trata de rupturas graves con Dios, y es el sacramento de la penitencia.

Lo más importante que la Biblia tiene que decirnos acerca del pecado no es que somos pecadores, sino que tenemos un Dios que perdona el pecado y, una vez perdonado, lo olvida, lo cancela, hace algo nuevo. Debemos transformar el remordimiento en alabanza y acción de gracias, como hicieron aquel día, en Cafarnaúm, los hombres que habían asistido al milagro del paralítico: «Todos se maravillaron y glorificaban a Dios diciendo: “Jamás vimos cosa parecida”».

martes, 31 de mayo de 2011

Padre y Pastor, también en Barcelona

Aquí vemos a nuestro Sr. Obsipo, Mons. Juan Carlos Vera, en casa de la familia Tarrés, en Barcelona. Tuvo la gentileza de visitarnos, por segundo año, para comprobar de primera mano el estado de salud de la Sra. Ana Pampliega, la madre de vuestro colaborador administrativo (Joan), en el área de Comunicación de la Prelatura. El año pasado, se encontraba todavía convaleciente de una grave intervención. Este año, mucho más reestablecida, gracias a Dios, y a las oraciones del Sr. Obispo.

Durante su visita, y tras una breve charla muy amigable, tuvimos la oportunidad de rezar juntos. También le trajo la Santa Comunión y la bendijo. Una muestra más, de su espíritu de Pastor... allá donde el Señor mejor le guía.

Antes de despedirnos, le hicimos entrega de los Gozos y Alabanzas a la Virgen del Buen Paso. Dichos gozos, son una tradición muy arraigada, en tierras catalanas, desde hace varios siglos. Tienen el formato de poesía, y se leen o cantan en honor a la Virgen el día de su festividad. Dicho trabajo, es fruto del estudio de investigación mariana realizado, y la posterior traducción del catalán al castellano, de los Gozos y Alabanzas a la "Verge del Bon Pas", encontrada por unos arrieros en un riachuelo de la ciudad de Barcelona, en 1847. El Sr. Obispo quedó gratamente sorprendido y muy feliz, deseando compartirlo cuanto antes en la Prelatura de Caravelí, y establecerlo así, como nueva tradición y motivo de mayor devoción a la Virgen del Buen Paso. Que así sea.

Tras finalizar su visita, el Sr. Obispo y Joan, regresaron a la parroquia de Nta. Sra. de los Ángeles. Allí tuvieron una sesión de trabajo muy intensa, sobre los contenidos y posibilidades pastorales, del blog de la Prelatura. Doy testimonio que el Sr. Obispo, se ganó otro pedacito de cielo, al "soportar" mis explicaciones al respecto :)

Producto de ello, surgió su iluminación, en el deseo de tratar de localizar y conservar en el tiempo algunos vídeos de JP II en sus viajes al Perú, lo que acabó siendo el germen de la actual y muy visitada: Prelatura TV.