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miércoles, 25 de febrero de 2015

Jesús, el "verdadero Jonás"

Hoy, Jesús se nos presenta como "alguien más que Jonás". Jesucristo cargó con la culpa de toda la humanidad; entró con ella en el Jordán. Inició su vida pública tomando el puesto de los pecadores. La inició con la anticipación de la cruz. Es, por así decirlo, el verdadero Jonás que dijo a los marineros: "Tomadme y lanzadme al mar" (Jon 1,12).

Si en la resurrección de Lázaro vemos la respuesta de Jesús ante la petición de signos por parte de sus contemporáneos, sin embargo su respuesta central fue: "Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo, pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra" (Mt 12,40).

—La señal de Dios para los hombres es el Hijo del hombre, Jesús mismo. Y lo es de manera profunda en su misterio pascual, en el misterio de muerte y resurrección. Él mismo es el "signo de Jonás". Creer en Él, y seguirlo, es el gran signo de Dios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

lunes, 5 de enero de 2015

La señal de Dios es la sencillez

Hoy —en pleno ciclo de Navidad— aparece la figura de Natanael, discípulo de Jesús, un hombre sencillo, "en quien no hay engaño". ¡Sencillez!: la señal de Dios es la sencillez. La señal que en la Noche Santa los Ángeles dieron a los pastores no contiene nada prodigioso, ni espectacular: verán solamente un niño envuelto en pañales, necesitado de los cuidados maternos; un niño que ha nacido en un establo y que está acostado en un pesebre.


La señal de Dios es el Niño: Él se hace pequeño por nosotros. Éste es su modo de reinar. Él no viene con poderío y grandiosidad externos. Viene como niño inerme y necesitado de nuestra ayuda. No quiere abrumarnos con la fuerza. Nos evita el temor ante su grandeza. No quiere de nosotros más que nuestro amor, a través del cual aprendemos espontáneamente a entrar en sus sentimientos, en su pensamiento y en su voluntad.

—Señor, te has hecho pequeño para que nosotros podamos comprenderte, acogerte y amarte. ¡Aprendamos a vivir con Él!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 5 de enero de 2013

La señal de Dios es la sencillez



Hoy —en pleno ciclo de Navidad— aparece la figura de Natanael, discípulo de Jesús, un hombre sencillo, "en quien no hay engaño". ¡Sencillez!: la señal de Dios es la sencillez. La señal que en la Noche Santa los Ángeles dieron a los pastores no contiene nada prodigioso, ni espectacular: verán solamente un niño envuelto en pañales, necesitado de los cuidados maternos; un niño que ha nacido en un establo y que está acostado en un pesebre.

La señal de Dios es el Niño: Él se hace pequeño por nosotros. Éste es su modo de reinar. Él no viene con poderío y grandiosidad externos. Viene como niño inerme y necesitado de nuestra ayuda. No quiere abrumarnos con la fuerza. Nos evita el temor ante su grandeza. No quiere de nosotros más que nuestro amor, a través del cual aprendemos espontáneamente a entrar en sus sentimientos, en su pensamiento y en su voluntad.

—Señor, te has hecho pequeño para que nosotros podamos comprenderte, acogerte y amarte. ¡Aprendamos a vivir con Él!