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domingo, 26 de marzo de 2017

Evangelio del Domingo [26.03.2017]

Día litúrgico: Domingo IV (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 9,1-41): En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.

Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?». Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece». Pero él decía: «Soy yo». Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?». Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: ‘Vete a Siloé y lávate’. Yo fui, me lavé y vi». Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?». El respondió: «No lo sé».

Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?». Y había disensión entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de Él, ya que te ha abierto los ojos?». Él respondió: «Que es un profeta».

No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?». Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo». Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él».

Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?». Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?». Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es». El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?». Y le echaron fuera.

Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él. Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos». Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?». Jesús les respondió: «Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: ‘Vemos’ vuestro pecado permanece». 

Comentario: Rev. D. Joan Ant. MATEO i García (La Fuliola, Lleida, España).

«Vete, lávate»

martes, 29 de marzo de 2016

Rome Reports [Newsletter]

ROMA, 29-03-2016
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29 de marzo, 2016. Recorren parte del Reino Unido con la iniciativa más curiosa del Año Santo.

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miércoles, 23 de marzo de 2016

La Pascua

Hoy, los apóstoles preparan la Pascua. Judas trama el “negocio” de entregar al Maestro, sin sospechar que su traición “proporciona” la Víctima de la nueva Pascua. Los demás apóstoles preparan el banquete, sin saber que esta Pascua ya no será del Antiguo Testamento, sino del Nuevo: Jesús, alimento eucarístico y víctima en la cruz.

Pascua significa “paso”: paso de esclavitud a libertad, paso por el desierto, por el Jordán, por el Mar Rojo… Un paso de Dios que siempre significa protección y salvación. Era la mayor fiesta de los judíos: sacrificio y banquete conjuntamente, que celebraba su historia de salvación.

—Señor Jesús, yo también quiero preparar tu Pascua como los discípulos. Sé que tu “hora” se acerca, la de “pasar” por el don de ti mismo, por el sacrificio de la cruz y por la muerte. Que tu “paso” sea el mío, y tu Pascua sea mi paso a una vida nueva en ti.

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

lunes, 13 de abril de 2015

Evangelio del Lunes [13.04.2015]

Día litúrgico: Lunes II de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 3,1-8): Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él». Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios».

Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?». Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu».

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

El que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios

miércoles, 1 de abril de 2015

La Pascua


Hoy, los apóstoles preparan la Pascua. Judas trama el “negocio” de entregar al Maestro, sin sospechar que su traición “proporciona” la Víctima de la nueva Pascua. Los demás apóstoles preparan el banquete, sin saber que esta Pascua ya no será del Antiguo Testamento, sino del Nuevo: Jesús, alimento eucarístico y víctima en la cruz.

Pascua significa “paso”: paso de esclavitud a libertad, paso por el desierto, por el Jordán, por el Mar Rojo… Un paso de Dios que siempre significa protección y salvación. Era la mayor fiesta de los judíos: sacrificio y banquete conjuntamente, que celebraba su historia de salvación.

—Señor Jesús, yo también quiero preparar tu Pascua como los discípulos. Sé que tu “hora” se acerca, la de “pasar” por el don de ti mismo, por el sacrificio de la cruz y por la muerte. Que tu “paso” sea el mío, y tu Pascua sea mi paso a una vida nueva en ti.

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

jueves, 9 de mayo de 2013

Evangelio del Jueves [09.05.2013]


Día litúrgico: Jueves VI de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 16,16-20): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?». Y decían: «¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir». Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».

Comentario: Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu (Sant Feliu de Llobregat, España).

Vuestra tristeza se convertirá en gozo

lunes, 8 de abril de 2013

El Bautismo



Hoy, Nicodemo, un fariseo y maestro importante judío visita a Jesucristo de noche para no verse comprometido. Siente curiosidad y admiración por Jesús y desea saber más sobre su enseñanza. Cristo se la resume diciendo que es necesario nacer de Dios a una vida nueva.

Este nuevo nacimiento tiene lugar por el agua y el Espíritu, es decir, por el Bautismo. A través del baño bautismal somos incorporados a la muerte y resurrección de Cristo para empezar a vivir ya en este mundo una vida nueva que será eterna, y se nos da el espíritu de hijos de Dios.

—Señor y Dios mío, tú has enviado a tu Hijo Jesucristo para dar su vida por nosotros. Al ser bautizado en su muerte y resurrección haz que siempre quiera vivir de acuerdo con la vida nueva que he recibido y sea testimonio de tu verdad en el mundo. En el nombre de Jesús. Amén.

Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España).

Evangelio del Lunes [08.04.2013]


Día litúrgico: Lunes II de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 3,1-8): Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él». Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios».

Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?». Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu».

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

El que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios

jueves, 28 de marzo de 2013

Evangelio del Jueves [28.03.2013]


Día litúrgico: Jueves Santo (Misa vespertina de la Cena del Señor)


Texto del Evangelio (Jn 13,1-15): Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.

Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?». Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde». Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza». Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos». Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos».

Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros».

Comentario: Mons. Josep Àngel SAIZ i Meneses Obispo de Terrassa (Barcelona, España).

Si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros

viernes, 8 de febrero de 2013

¿Qué es la cuaresma? (III)


Sentido tradicional de la Cuaresma Romana
La Cuaresma Romana tradicional estaba marcada por tres hechos, que estudiaremos brevemente:

1.- La Preparación de la comunidad cristiana a la Pascua;
2.- El Catecumenado;
3.- La penitencia canónica.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Qué es la Cuaresma? (II)



Síntesis histórica de la celebración de la Cuaresma.

Se suele afirmar que tiene una historia y una prehistoria.

1.- La prehistoria
Desde finales del siglo II, la preparación pascual era de dos días, de ayuno riguroso de carácter escatológico. En la Didascalia, se dice que dura una semana, y este ayuno tiene además, un sentido ascético.

En Roma, a finales del siglo III, la preparación era de tres semanas, en las que se ayunaba diariamente, excepto sábados y domingos.

2.- La historia
El nacimiento de la Cuaresma, tiene lugar en el siglo IV, según el testimonio de Eusebio (ca. 332), consolidándose tanto en Oriente como en Occidente.

Hacia el año 385 la preparación pascual, se alargó a seis semanas, también con ayuno diario, con las excepciones indicadas, excluyéndose el viernes y el sábado últimos, pertenecientes al Triduo Sacro. El ayuno cuaresmal, empezaba el primer domingo de cuaresma. A finales del siglo V los ayunos ya establecidos del miércoles y viernes anteriores a ese domingo ganaron en importancia y se convirtieron en preparación para el ayuno pascual.


miércoles, 11 de abril de 2012

Catequesis del Papa [11.04.2012]



Queridos hermanos y hermanas:

Después de las solemnes celebraciones de la Pascua, nuestro encuentro está colmado de alegría espiritual, que brota de la certeza que Cristo, con su muerte y resurrección, ha triunfado definitivamente sobre el pecado y la muerte. La experiencia de los once discípulos en el Cenáculo, y la de los dos peregrinos de Emaús, nos invita a reflexionar sobre el sentido de la Pascua.

También el Resucitado entra en nuestra casa y en nuestro corazón, aunque en ocasiones las puertas estén cerradas. Entra ofreciendo alegría y paz, vida y esperanza, dones que necesitamos para nuestro renacer humano y espiritual. Dejemos que Jesús resucitado venga a nuestro encuentro. Él vive y está siempre presente, camina con nosotros para guiar nuestra vida. A Él lo encontramos en dos «lugares» privilegiados, profundamente unidos entre sí: «la Palabra y la Eucaristía». Esta novedad de vida que no muere, inaugurada por la Pascua, ha de ser anunciada para que la espina del pecado que hiere el corazón del hombre deje su lugar a la gracia que germina: El Maestro ha resucitado y con Él toda la vida resurge.

martes, 10 de abril de 2012

Unos 3.500 adultos se bautizaron como católicos en Hong Kong en la noche de Pascua



Pablo Ginés/ReL


La diócesis de Hong Kong es la más peculiar de todas las de China, precisamente por ser la que tiene más libertad. Es un territorio pequeño pero muy poblado (7 millones de habitantes), en el que viven unos 530.000 fieles, de los unos 180.000 son "residentes no permanentes" (inmigrantes, en su mayoría filipinos).

La pasada vigilia de Pascua 3.500 adultos se bautizaron en las parroquias católicas de Hong Kong. Hay un crecimiento considerable de bautizos de adultos: hace dos años fueron 3.000; hace seis, 2.400. Es decir, el número de bautismos de adultos ha crecido casi un 50% en apenas seis años.

En 1992, hace 20 años, el territorio contaba con unos 250.000 fieles de origen chino. Actualmente son unos 350.000, además de los inmigrantes.


lunes, 9 de abril de 2012

La Pascua Cristiana


En el Nuevo Testamento, san Lucas describirá el anuncio hecho a los discípulos de la muerte de Jesús, en la transfiguración, como su éxodo que debía cumplirse en Jerusalén (9, 31, cf. Jn 13, I al hablar de su paso de este mundo al Padre, en el momento de la pascua). Es probable también que la imagen del cordero inmolado, en Is 53, 7, implicara desde el principio una referencia pascual. En todo caso, san Pablo describirá la pasión salvadora de Cristo diciendo: "Cristo, nuestra pascua, ha sido inmolado" (I Cor 5, 7).

Así, por una parte, la celebración pascual se convertirá para los cristianos en la celebración de la muerte y de la resurrección del Salvador, y la pascua judía, con todo lo que había significado para los judíos en la primera alianza, será para ellos la fuente principal de su interpretación de la pasión. 

Ya en la primera epístola de san Pedro vemos superponerse a este tema el del bautismo, celebrado de antiguo con preferencia en la noche pascual. Pasado Él mismo de este mundo a su Padre por la cruz, Cristo nos transporta tras Él, no ya simplemente del Egipto material a una tierra prometida que no lo era menos, aunque uno y otra estuvieran ya llenos de evocaciones espirituales, sino "del reino de las tinieblas al reino del Hijo" (Cal 1, 13), que es lo mismo que la entrada en participación de "la heredad de los santos en la luz" (v. 12).

Así el misterio de Cristo, tal como lo explicará san Pablo y como lo celebrará toda la liturgia de la antigua Iglesia, es el misterio pascual, es decir, el que se cumplió en la pascua, que la pascua cristiana conmemora, y que constituye la pascua definitiva de la nueva y eterna alianza.

La parusía de Cristo será finalmente descrita a su vez como el definitivo cumplimiento de esta pascua en la eternidad (cf Lc 22, 16 y Mt 26, 29).

La Pascua en la Iglesia Católica
La Pascua es la fiesta principal, corazón y punto álgido del calendario litúrgico, la llamada "Fiesta de Fiestas" opaca incluso a la Navidad, pues en si en la natividad nació el Salvador y nos llenó de gozo su venida, aún mayor alegría nos causa el cumplimiento de las promesas de Dios al enviarnos a un Salvador que rescatara a la humanidad entera del pecado.

Te invito a celebrar mi Pascua


La Pascua es el tiempo del cambio, del paso a una vida más espiritual. Es la celebración de la conquista de la libertad. Es disfrutar de la alegría de la gracia. En Pascua se valora mejor el Bautismo, y la Penitencia, y la Eucaristía, y tantas cosas. En este tiempo te quiero demostrar que es verdad todo lo que de mí se había anunciado, y Yo lo había repetido tantas veces.

La muerte en la cruz era necesaria, pero no era el final. La estancia en el sepulcro era temporal. Ya dije Yo que al tercer día resucitaría, y así lo hice. Esa es la garantía de tu fe. Tú tienes que creerme. YO NO ESTOY MUERTO. No sigas a un muerto. Estoy vivo ahora mismo. Y hablo contigo desde estas páginas de Internet, y desde la Sagrada Escritura, y en la Oración, y me recibes vivo en la Eucaristía, y te perdono a través del sacerdote, y estoy dentro de ti cuando dejas entrar la gracia en tu alma.

Quiero celebrar contigo MI PASCUA, MI RESURRECCIÓN. Y quiero que se lo digas a todos, pues mi fiesta es para el mundo entero.

Comunícaselo a tus amigos, a Mis amigos: ESTOY VIVO. Mi Reino es de vivos. Quiero una Iglesia viva, unas celebraciones llenas de vitalidad. Quiero cantar contigo el Aleluya, el Gloria, y hacer palmas, y sonreír. Es mi tiempo de gozo. No me dejes solo. Estás invitado al banquete de bodas, al banquete de la Vida. Tu lugar está reservado. No pongas excusas para venir, pues Yo te espero para que pasemos un rato agradable.

Corre la voz: Tu Amigo JESÚS está vivo, y te espero para celebrar mi alegría con todos. No me falles.


Un saludo de alegría y paz para ti y para todos.
Tu Amigo JESÚS.

domingo, 8 de abril de 2012

La fe muestra la luz de Dios



VIGILIA PASCUAL
Homilía del Santo Padre BXVI
7 de abril de 2012, Basílica de San Pedro

Queridos hermanos y hermanas:

Pascua es la fiesta de la nueva creación. Jesús ha resucitado y no morirá de nuevo. Ha descerrajado la puerta hacia una nueva vida que ya no conoce ni la enfermedad ni la muerte. Ha asumido al hombre en Dios mismo. «Ni la carne ni la sangre pueden heredar el reino de Dios», dice Pablo en la Primera Carta a los Corintios (15,50). El escritor eclesiástico Tertuliano, en el siglo III, tuvo la audacia de escribir refriéndose a la resurrección de Cristo y a nuestra resurrección: «Carne y sangre, tened confianza, gracias a Cristo habéis adquirido un lugar en el cielo y en el reino de Dios» (CCL II, 994). Se ha abierto una nueva dimensión para el hombre. La creación se ha hecho más grande y más espaciosa. La Pascua es el día de una nueva creación, pero precisamente por ello la Iglesia comienza la liturgia con la antigua creación, para que aprendamos a comprender la nueva. Así, en la Vigilia de Pascua, al principio de la Liturgia de la Palabra, se lee el relato de la creación del mundo. En el contexto de la liturgia de este día, hay dos aspectos particularmente importantes.

miércoles, 4 de abril de 2012

La Pascua



En el Evangelio de Hoy, los apóstoles preparan la Pascua. Judas trama el “negocio” de entregar al Maestro, sin sospechar que su traición “proporciona” la Víctima de la nueva Pascua. Los demás apóstoles preparan el banquete, sin saber que esta Pascua ya no será del Antiguo Testamento, sino del Nuevo: Jesús, alimento eucarístico y víctima en la cruz.

Pascua significa “paso”: paso de esclavitud a libertad, paso por el desierto, por el Jordán, por el Mar Rojo… Un paso de Dios que siempre significa protección y salvación. Era la mayor fiesta de los judíos: sacrificio y banquete conjuntamente, que celebraba su historia de salvación.

—Señor Jesús, yo también quiero preparar tu Pascua como los discípulos. Sé que tu “hora” se acerca, la de “pasar” por el don de ti mismo, por el sacrificio de la cruz y por la muerte. Que tu “paso” sea el mío, y tu Pascua sea mi paso a una vida nueva en ti.

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

jueves, 15 de marzo de 2012

Folleto que incentiva la lectura y oración de La Palabra en el tiempo de Cuaresma


Con el propósito de incentivar en las personas la meditación y la conversión en este Tiempo de Cuaresma, la Comisión Episcopal de Catequesis, Pastoral Bíblica e Indígena ha editado un folleto, titulado: “Leer y orar la Palabra en Cuaresma”.

La finalidad es incentivar la lectura y oración de los textos bíblicos que la Iglesia nos ofrece en Cuaresma, como la mejor preparación para vivir la Pascua y también como un primer paso para celebrar el Año de la Fe”, propuesto por el Papa Benedicto XVI.

Las personas que deseen adquirir este folleto (edición de bolsillo, para llevarlo a todos lados), pueden dirigirse a la Comisión Episcopal de Catequesis, sito en Jirón Estados Unidos 838 – Jesús María. Teléfono: 463-1010 anexo 251.

De camino a la Pascua vía la Cuaresma 2.0 (II)


Durante este tiempo de Cuaresma nos gustaría poder compartir unos minutos cada noche con vosotros, para terminar el día de una forma “diferente”, a través de una pequeña reflexión, un vídeo, una canción… algo que nos pueda ayudar a avivar esa búsqueda diaria en el camino hacia la Pascua…

Somos siete religiosos jóvenes de distintas congregaciones y cada día de la semana uno de nosotros será el que ofrezca unas huellas distintas de los pasos hacia la Pascua. Unas “buenas noches” diferentes…

Los lunes será Marina Utrilla, Religiosa de los Sagrados Corazones; los martes, Guzmán Pérez, Salesiano; los miércoles, Olalla González, Religiosa de María Inmaculada; los jueves Vicente Niño, fraile Dominico; los viernes Daniel Cuesta, Jesuita; los sábados Alba Rodríguez, Esclava Carmelita de la Sagrada Familia; y los domingos Manuel Ogalla, Misionero Claretiano.

Así juntos, podemos ir caminando por esta cuaresma de camino a la Pascua, para vivirla con intensidad y disfrutarla cada día…