| ROMA, 07-06-2017 | |||||||||||||||
|
Mostrando entradas con la etiqueta Parábola del Hijo pródigo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Parábola del Hijo pródigo. Mostrar todas las entradas
miércoles, 7 de junio de 2017
Rome Reports [Newsletter]
Etiquetas:
Audiencia General,
L'Osservatore Romano Argentina,
Papa Francisco,
Parábola del Hijo pródigo
sábado, 18 de marzo de 2017
Evangelio del Sábado [18.03.2017]
Día litúrgico:
Sábado II de Cuaresma
Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32): En aquel
tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús
para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los
pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía
dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la
hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después
el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su
hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un
hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se
ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a
apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían
los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos
jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero
de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo
y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus
jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido,
corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre,
pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el
padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la
fiesta.
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se
acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no
quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre:
‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero
nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que
ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has
matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás
conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse,
porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido,
y ha sido hallado’».
Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada,
España).
«Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé
contra el cielo y ante ti»
Etiquetas:
Cuaresma,
Evangelio,
La Misericordia del Padre,
Parábola del Hijo pródigo,
Rembrandt,
San Cirilo,
San Josemaría
domingo, 11 de septiembre de 2016
Evangelio del Domingo [11.09.2016]
Día litúrgico: Domingo XXIV (C) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 15,1-32): En aquel tiempo,
todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los
fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y
come con ellos». Entonces les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene
cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el
desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la
encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los
amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que
se me había perdido’. Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo
por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no
tengan necesidad de conversión.
»O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no
enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la
encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice:
‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido’. Del mismo modo,
os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se
convierta».
Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo
al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde’. Y él les
repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se
marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó
a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel
país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su
vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y
entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en
abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi
padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser
llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Y, levantándose,
partió hacia su padre.
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido,
corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre,
pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el
padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la
fiesta.
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se
acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. Él le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no
quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre:
‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero
nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que
ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has
matado para él el novillo cebado!’. Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás
conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque
este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha
sido hallado’».
Comentario: Rev. D. Alfonso RIOBÓ Serván (Madrid,
España).
«Habrá (...) alegría en el cielo por un solo pecador que
se convierta»
Etiquetas:
Conversión al amor,
Evangelio,
Invitación a la conversión,
La Misericordia del Padre,
Parábola del Hijo pródigo,
Tiempo Ordinario
miércoles, 11 de mayo de 2016
Rome Reports [Newsletter]
| ROMA, 11-05-2016 | |||||||||||||||
|
Etiquetas:
Audiencia General,
Dios acoge,
La lógica de Dios,
Pakistán,
Papa Francisco,
Parábola del Hijo pródigo,
Persecución a los cristianos
domingo, 6 de marzo de 2016
La libertad
Hoy, el hijo se marcha "a un país lejano". Los
Padres han visto aquí sobre todo el alejamiento interior del mundo de Dios, la
magnitud de la separación de lo que es propio y de lo que es auténtico. El hijo
derrocha su herencia. Sólo quiere disfrutar. No desea someterse ya a ningún
precepto, a ninguna autoridad: busca la libertad radical; quiere vivir sólo
para sí mismo, sin ninguna exigencia. Disfruta de la vida; se siente totalmente
autónomo.
La palabra griega usada en la parábola para designar la
herencia derrochada significa en el lenguaje de los filósofos griegos
"sustancia", naturaleza. El hijo perdido desperdicia su
"naturaleza", se desperdicia a sí mismo. Al final ha gastado todo. El
hombre que entiende la libertad como puro arbitrio vive en la mentira, pues por
su propia naturaleza forma parte de una reciprocidad, su libertad es una
libertad que debe compartir con los otros.
—Una falsa autonomía conduce a la esclavitud: el que era
"totalmente" libre se convierte en un esclavo miserable.
Comentario: REDACCIÓN evangeli.net
(elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).
Etiquetas:
Desperdiciarse a sí mismo,
Evangelio,
Falsa autonomía,
La Libertad,
Libertad radical,
Parábola del Hijo pródigo,
Usar la libertad
Evangelio del Domingo [06.03.2016]
Día litúrgico: Domingo IV (C) de Cuaresma
Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32): En aquel
tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús
para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los
pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía
dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la
hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después
el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su
hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un
hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se
ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a
apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían
los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos
jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero
de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo
y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus
jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido,
corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre,
pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el
padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la
fiesta.
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se
acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería
entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace
tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me
has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha
venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado
para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y
todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este
hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido
hallado’».
Comentario: Rev. D. Joan Ant. MATEO i García
(La Fuliola, Lleida, España).
«Padre, pequé contra el cielo y ante ti»
sábado, 27 de febrero de 2016
La cristología implícita en la "Parábola del hijo pródigo"
Hoy leemos, quizás, la más bella de las parábolas de
Jesús. Tiene tres protagonistas: los dos hermanos (el hijo "pródigo"
y el que se quedó en casa) y el padre bueno. Jesucristo, realmente, en aquel
momento se encontraba ante dos "hermanos": publicanos y pecadores,
por un lado; fariseos y letrados, por otro. Con sus palabras, Jesús justificaba
su bondad y su acogida para con los pecadores.
Más aún: Jesucristo identifica su bondad hacia los
pecadores con la bondad del padre de la parábola. Con su actitud, Jesús se
convierte en revelación viviente de quien Él llamaba su "Padre".
¿Cómo ha mostrado Dios su amor misericordioso por los pecadores? Haciendo morir
a Cristo por nosotros "cuando todavía éramos pecadores" (Rom 5,8).
Jesús no aparece explícitamente en el marco narrativo de su parábola porque
vive identificándose con el Padre celestial, recalcando la actitud del Padre en
la suya propia.
—Jesús, a través de la figura del Padre, te veo en el
centro de esta parábola como la realización concreta del obrar paterno.
Comentario: REDACCIÓN evangeli.net
(elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).
Etiquetas:
Benedicto XVI,
Evangelio,
La bondad hacia los pecadores,
La cristología implícita,
Parábola del Hijo pródigo
Evangelio del Sábado [27.02.2016]
Día litúrgico: Sábado II de Cuaresma
Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32): En aquel
tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús
para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los
pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía
dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la
hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después
el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su
hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un
hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se
ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a
apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían
los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos
jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero
de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo
y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus
jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido,
corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre,
pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el
padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la
fiesta.
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se
acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería
entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace
tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me
has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha
venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado
para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y
todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este
hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido
hallado’».
Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada,
España).
«Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé
contra el cielo y ante ti»
Etiquetas:
A. J. Cronin,
El desierto de la Cuaresma,
Evangelio,
Parábola del Hijo pródigo,
Rembrandt,
Sábado II de Cuaresma,
San Josemaría
sábado, 7 de marzo de 2015
Evangelio del Sábado [07.03.2015]
Día litúrgico: Sábado II de Cuaresma
Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32): En aquel
tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús
para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los
pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía
dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la
hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después
el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su
hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un
hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se
ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a
apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían
los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos
jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero
de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo
y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus
jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido,
corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre,
pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el
padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la
fiesta.
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se
acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no
quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre:
‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero
nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que
ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has
matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás
conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse,
porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido,
y ha sido hallado’».
Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater
(Granada, España).
Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé
contra el cielo y ante ti
Etiquetas:
A. J. Cronin,
Dios es Padre y Madre,
Evangelio,
Parábola del Hijo pródigo,
Rembrandt,
Sábado II de Cuaresma,
Sacramento de la confesión,
San Josemaría,
Santas Perpetua y Felicidad
sábado, 22 de marzo de 2014
Evangelio del Sábado [22.03.2014]
Día litúrgico: Sábado II de Cuaresma
Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32): En aquel
tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús
para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los
pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía
dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la
hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después
el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su
hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un
hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se
ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a
apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían
los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos
jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero
de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo
y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus
jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido,
corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre,
pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el
padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la
fiesta.
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se
acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no
quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre:
‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero
nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que
ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has
matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás
conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse,
porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido,
y ha sido hallado’».
Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater
(Vic, Barcelona, España).
Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé
contra el cielo y ante ti
Etiquetas:
A. J. Cronin,
Concilio Vaticano II,
Cuaresma,
Dios nos espera,
Evangelio,
Parábola del Hijo pródigo,
Perdón,
Reconciliación,
Regresando al Padre,
San Josemaría
martes, 4 de febrero de 2014
Francisco en Santa Marta: Dios es un padre que llora por sus hijos
04-02-2014
En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco dijo que Dios es un padre que llora por sus hijos pero nunca reniega de ellos, ni si quiera de los más rebeldes.
Francisco recordó las historias dos padres que perdieron a sus hijos: El rey David que perdió a Absalón, y Jairo, el jefe de la sinagoga que perdió a su hija.
Francisco
"Y con estas dos imágenes digamos: ‘Creo en Dios Padre…’. Y pidamos al Espíritu Santo, porque sólo Él puede, el Espíritu Santo, que nos enseñe a decir:‘¡Abba!, ¡Padre!’. ¡Es una gracia! Poder decir a Dios ‘¡Padre!’ con el corazón. Es una gracia del Espíritu Santo. ¡Pedídsela a Él!”.
El Papa explicó que Dios es como el padre de la parábola del hijo pródigo que espera al hijo que ha gastado toda la herencia. Francisco dijo que ese es el tipo de paternidad espiritual que deben tener también los sacerdotes y obispos.
Extracto de la Homilía del Papa
(Fuente: Radio Vaticana)
Etiquetas:
Espíritu Santo,
Homilía Papa Francisco,
Jairo,
Papa Francisco,
Parábola del Hijo pródigo,
Paternidad espiritual,
Rey David
lunes, 16 de septiembre de 2013
Papa en el Ángelus: "Pensemos en quien nos enfada y recemos por él"
16 de septiembre, 2013 (romereports.com) El Papa Francisco recordó la importancia que tiene la misericordia de Dios para los cristianos a los miles de peregrinos que acudieron a San Pedro a pesar de la intensa lluvia.
El Papa comentó la parábola del hijo pródigo y dijo que la felicidad se encuentra en el perdón verdadero y no en un presumir de buenos sentimientos hacia los demás.
Etiquetas:
Angelus,
Beato José Gabriel Brochero,
El mal espiritual,
El mal moral,
El pecado,
El Perdón verdadero,
La misericordia de Dios,
Parábola del Hijo pródigo
domingo, 15 de septiembre de 2013
Evangelio del Domingo [15.09.2013]
Día litúrgico: Domingo XXIV (C) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 15,1-32): En aquel tiempo,
todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los
fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y
come con ellos». Entonces les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene
cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el
desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la
encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los
amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que
se me había perdido’. Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo
por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no
tengan necesidad de conversión.
»O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no
enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la
encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice:
‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido’. Del mismo modo,
os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se
convierta».
Etiquetas:
Evangelio,
Jesús salva pecadores,
Parábola del Buen Pastor,
Parábola del Hijo pródigo,
Parábola pérdida de una dracma,
Parábolas,
Tiempo Ordinario
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


