Viuda, Religiosa,
y Abogada de Imposibles
Vista de cerca, sin el halo de la leyenda, se nos revela
el rostro humanísimo de una mujer que no pasó indiferente ante la tragedia del
dolor y de la miseria material, moral y social. Su vida terrena podría ser de
ayer como de hoy.
Rita nació en 1381 en Roccaporena, un pueblito perdido en
las montañas apeninas. Sus ancianos padres la educaron en el temor de Dios, y
ella respetó a tal punto la autoridad paterna que abandonó el propósito de
entrar al convento y aceptó unirse en matrimonio con Pablo de Ferdinando, un
joven violento y revoltoso. Las biografías de la santa nos pintan un cuadro
familiar muy común: una mujer dulce, obediente, atenta a no chocar con la
susceptibilidad del marido, cuyas maldades ella conoce, y sufre y reza en
silencio.
