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viernes, 20 de noviembre de 2015

Jesús anuncia el final del Templo de Jerusalén


Hoy, Jesús protagoniza un gesto cuyo alcance iría mucho más lejos que el simple hecho de la expulsión de los "vendedores": está fuera de duda que Él anunció el fin del Templo, y precisamente su final teológico, histórico-salvífico. Lo confirma, además del "Discurso Escatológico", la expresión "vuestra casa quedaría vacía" (Mt 23,38).

Jesucristo había amado el Templo como propiedad del Padre y se había complacido en enseñar en él. Lo había defendido como "casa de oración" para todas las naciones y trató de prepararlo para esta finalidad. Pero sabía también que la época de este Templo estaba acabada y que llegaría algo nuevo que estaba relacionado con su muerte y resurrección. Había en el aire un cambio de alcance universal y de sentido imprevisible: dejaría de ser la "casa de Dios"…

—El Templo con su culto quedó "demolido" en la crucifixión de Cristo; en su lugar ahora está el Arca de la Alianza viva de Jesucristo crucificado y resucitado.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 12 de noviembre de 2015

El "Discurso Escatológico" de Jesús


Hoy introducimos el gran "Discurso Escatológico", con los temas centrales de la destrucción de Jerusalén y de su Templo, del Juicio final y del fin del mundo. Este discurso —transmitido por los tres Evangelios Sinópticos con distintas variantes— ha de considerarse, quizá, como el texto más difícil de los Evangelios.

Ello se debe a la complejidad del contenido. En parte, refiere acontecimientos históricos que ya han sucedido, pero en gran parte mira también hacia un futuro que va más allá de las realidades temporales. Jesús, que habla siempre en continuidad con la Ley y los Profetas, explica el conjunto con una trama de palabras de la Escritura, en la cual inserta la novedad de su misión: el Hijo del hombre trae la justicia de Dios, antes que nada, dando su vida por nosotros.

—No se trata de la descripción del porvenir (como sería de esperar de los adivinos), sino de insertar lo esencial del futuro en la Palabra de Dios, mostrándonos el camino recto para ahora y para el mañana.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).