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lunes, 16 de mayo de 2016

En la oración de Jesús palpamos el interés de Dios por el hombre

Hoy volvemos a considerar la oración de Jesús relacionada con su prodigiosa acción sanadora. En los Evangelios aparecen varias situaciones en las que Jesús ora ante la obra benéfica y sanadora de Dios Padre, que actúa a través de Él.

Se trata de una oración que, una vez más, manifiesta la relación única de conocimiento y de comunión con el Padre, mientras Jesús participa con gran cercanía humana en el sufrimiento de sus amigos o de tantos pobres y enfermos a los que Él quiere ayudar concretamente. Con su oración, Jesús quiere llevarnos a la fe, a la confianza total en Dios y en su voluntad, y mostrarnos que este Dios que ha amado al hombre —hasta el punto de enviar a su Hijo Unigénito— es el Dios de la Vida, el Dios que trae esperanza y es capaz de cambiar las situaciones humanamente imposibles.

—Mi oración confiada como creyente será un testimonio vivo de la presencia de Dios en el mundo y de su interés por el hombre.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 25 de marzo de 2016

La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní


Hoy, el Monte de los Olivos —el mismo de entonces— es uno de los lugares más venerados del cristianismo. En él encontramos un dramático punto culminante del misterio de nuestro Redentor: ahí Jesús experimentó la "última soledad", toda la tribulación del ser hombre. Ahí, el abismo del pecado y del mal le llegó hasta el fondo del alma. Ahí se estremeció ante la muerte inminente. Ahí le besó el traidor. Ahí todos los discípulos lo abandonaron.

San Juan recoge todas estas experiencias y da una interpretación teológica del lugar: con la palabra "huerto" alude a la narración del Paraíso y del pecado original. Nos quiere decir que ahí se retoma aquella historia. En aquel huerto, en el "jardín" del Edén, se produce una traición, pero el "huerto" es también el lugar de la resurrección.

—En el huerto Jesús ha aceptado hasta el fondo la voluntad del Padre, la ha hecho suya, y así ha dado un vuelco a la historia. Aquí Él ha luchado también por mí.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 3 de abril de 2015

La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní


Hoy, el Monte de los Olivos —el mismo de entonces— es uno de los lugares más venerados del cristianismo. En él encontramos un dramático punto culminante del misterio de nuestro Redentor: ahí Jesús experimentó la "última soledad", toda la tribulación del ser hombre. Ahí, el abismo del pecado y del mal le llegó hasta el fondo del alma. Ahí se estremeció ante la muerte inminente. Ahí le besó el traidor. Ahí todos los discípulos lo abandonaron.

San Juan recoge todas estas experiencias y da una interpretación teológica del lugar: con la palabra "huerto" alude a la narración del Paraíso y del pecado original. Nos quiere decir que ahí se retoma aquella historia. En aquel huerto, en el "jardín" del Edén, se produce una traición, pero el "huerto" es también el lugar de la resurrección.

—En el huerto Jesús ha aceptado hasta el fondo la voluntad del Padre, la ha hecho suya, y así ha dado un vuelco a la historia. Aquí Él ha luchado también por mí.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).