20-01-2012 L’Osservatore Romano
La situación económico-financiera que estamos viviendo es histórica: nuestros nietos la estudiarán en los libros de historia, y no sólo de historia económica. Nos encontramos ante un nuevo orden económico mundial provocado por la caída de los nacimientos en Occidente, por la globalización acelerada que ha desplazado demasiadas producciones a Asia, dividiendo el mundo entre países consumidores y no productores, y países productores pero todavía no consumidores. El nuevo escenario actual se debe en sustancia al crecimiento consumista a costa de la deuda, insostenible, en el mundo occidental.
Viendo las reacciones recientes de muchos países, parece que, en estas condiciones, "hacer Europa" para resolver la crisis, es un proyecto incluso limitado. Sería necesario, por tanto, reflexionar si no vale la pena "hacer Occidente", en una unión de Estados Unidos y Europa para superar las dificultades actuales.