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viernes, 6 de noviembre de 2015

El "purgatorio"


Hoy, incluso para este "administrador infiel", del corazón de Jesús sale una alabanza (por su astucia). Admiramos la tenacidad divina para salvar nuestras vidas, ni que sea aprovechando algunos pocos "fragmentos" de bien que Él encuentre en nuestra existencia terrena. En esta línea discurre la enseñanza católica sobre el "purgatorio".

En gran parte de los hombres —eso podemos suponer— queda en lo más profundo de su ser una última apertura interior a la verdad, al amor, hacia Dios, aunque en las opciones concretas de la vida dicha apertura se haya empañado con compromisos con el mal. Dios puede recoger los "fragmentos" y hacer "algo" con ellos (purificarlos y unirlos). Necesitamos una cierta limpieza final (¡un purgatorio!), donde la mirada de Cristo nos limpie de verdad, haciéndonos aptos para Dios y capaces de estar en su morada. Es una necesidad tan humana que, si no existiera el purgatorio, ¡habría que inventarlo!

—Señor, antes que una "pieza malograda de un alfarero", deseo ser salvable para culminar contigo mi existencia.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Viernes [06.11.2015]

Día litúrgico: Viernes XXXI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 16,1-8): En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’.

»Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’. Respondió: ‘Cien medidas de aceite’. Él le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta’. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’. Contestó: ‘Cien cargas de trigo’. Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta’.

»El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».

Comentario: Mons. Salvador CRISTAU i Coll Obispo Auxiliar de Terrassa (Barcelona, España).

«Los hijos de este mundo son más astutos (...) que los hijos de la luz»

viernes, 7 de noviembre de 2014

El "purgatorio"


Hoy, incluso para este "administrador infiel", del corazón de Jesús sale una alabanza (por su astucia). Admiramos la tenacidad divina para salvar nuestras vidas, ni que sea aprovechando algunos pocos "fragmentos" de bien que Él encuentre en nuestra existencia terrena. En esta línea discurre la enseñanza católica sobre el "purgatorio".

En gran parte de los hombres —eso podemos suponer— queda en lo más profundo de su ser una última apertura interior a la verdad, al amor, hacia Dios, aunque en las opciones concretas de la vida dicha apertura se haya empañado con compromisos con el mal. Dios puede recoger los "fragmentos" y hacer "algo" con ellos (purificarlos y unirlos). Necesitamos una cierta limpieza final (¡un purgatorio!), donde la mirada de Cristo nos limpie de verdad, haciéndonos aptos para Dios y capaces de estar en su morada. Es una necesidad tan humana que, si no existiera el purgatorio, ¡habría que inventarlo!

—Señor, antes que una "pieza malograda de un alfarero", deseo ser salvable para culminar contigo mi existencia.

Evangelio del Viernes [07.11.2014]

Día litúrgico: Viernes XXXI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 16,1-8): En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’.

»Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’. Respondió: ‘Cien medidas de aceite’. Él le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta’. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’. Contestó: ‘Cien cargas de trigo’. Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta’.

»El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».

Comentario: Mons. Salvador CRISTAU i Coll Obispo Auxiliar de Terrassa (Barcelona, España).

Los hijos de este mundo son más astutos (...) que los hijos de la luz

viernes, 8 de noviembre de 2013

Francisco: Los padres que alimentan a sus hijos con "pan sucio" pierden su dignidad



8 de noviembre, 2013 (romereports.com) El Papa Francisco habló en su homilía de Casa Santa Marta sobre la corrupción, el soborno y la mundanidad. Usó como ejemplo la parábola del administrador deshonesto que engaña y roba. El Papa dijo que hay padres que alimentan a sus hijos “con pan sucio”.

Francisco
“¡Eh sí, ésta es una alabanza al soborno! Y el hábito del soborno es una costumbre mundana y muy pecadora. Es un hábito que no viene de Dios: ¡Dios nos ha pedido que llevemos el pan a casa con nuestro trabajo honesto! Y este hombre, el administrador, lo llevaba, ¿pero cómo? ¡Daba de comer a sus hijos pan sucio! Y sus hijos, tal vez educados en colegios costosos, tal vez crecidos en ambientes cultos, habían recibido de su papá como comida la inmundicia porque su papá, llevando el pan sucio a la casa, ¡había perdido la dignidad! ¡Y esto es un pecado grave! Porque se comienza tal vez con un pequeño soborno, ¡pero es como la droga, eh!".

Ante la astucia mundana, el Papa explicó que existe una astucia cristiana que no está llena del espíritu del mundo. Es la astucia de la que habla Jesús cuando dice: “sed astutos como serpientes y sencillos como palomas”, recordó el Papa.

Extracto de La Homilía del Papa
(Fuente: Radio Vaticana)

Evangelio del Viernes [08.11.2013]

Día litúrgico: Viernes XXXI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 16,1-8): En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’.

»Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’. Respondió: ‘Cien medidas de aceite’. Él le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta’. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’. Contestó: ‘Cien cargas de trigo’. Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta’.

»El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».

Comentario: Mons. Salvador CRISTAU i Coll Obispo Auxiliar de Terrassa (Barcelona, España).

Los hijos de este mundo son más astutos (...) que los hijos de la luz