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sábado, 6 de febrero de 2016

Los Apóstoles, amigos de Jesús

Lavatorio de pies: Última Cena con los Apóstoles, los amigos de Jesús
Hoy nos preguntamos: ¿qué tipo de personas eran los Apóstoles? En pocas palabras, podríamos decir que eran "amigos" de Jesús. Los eligió para que permanecieran con Él, y en la última Cena les llamó "amigos". Fueron, y pudieron ser, apóstoles y testigos de Cristo porque eran sus amigos, porque lo conocían a partir de la amistad, porque estaban cerca de Él, como vemos en el Evangelio de hoy.

Estaban unidos con un vínculo de amor vivificado por el Espíritu Santo. El Espíritu, el Espíritu Santo, es quien vivifica. Es Él quien vivifica nuestra relación con Jesucristo, de modo que no sea sólo exterior: sabemos que Jesús existió y que está presente en el Sacramento de la Eucaristía (fuente y culmen de la amistad con Jesucristo), pero transforma esta presencia en una relación íntima, profunda, de amistad realmente personal.

—"Permaneced en mi amor, y daréis mucho fruto": escuchemos esta voz. Cristo no lo dijo sólo hace 2000 años; Él vive y nos lo dice de nuevo cada día y ahora.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 30 de enero de 2016

La Iglesia pronto fue una "Iglesia perseguida", incluso "a causa de la justicia"


Hoy contemplamos la "barca" con los Apóstoles, símbolo de la Iglesia, zarandeada por el "mar", símbolo del "mundo". Los Apóstoles no deben temer las amenazas: Cristo —aunque silencioso— está en la barca y, por eso mismo, nunca se ha hundido.

La Iglesia pronto fue una "Iglesia perseguida", incluso "a causa de la justicia": por los judíos, que la perseguían por "fidelidad a la Ley"; por el Imperio, pues consideraba a los "cristianos" como seguidores de un criminal; por los que han perseguido a Dios... Además, puesto que la aspiración del hombre tiende siempre a emanciparse de la voluntad de Dios, la fe aparecerá como algo que se contrapone al "mundo", y por eso habrá persecución a causa de la justicia en todos los períodos de la historia.

—Cristo crucificado es el justo perseguido del que hablan las profecías del Antiguo Testamento. Él mismo es la llegada del Reino de Dios: "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los Cielos".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

domingo, 19 de julio de 2015

Los Apóstoles, amigos de Jesús


Hoy nos preguntamos: ¿qué tipo de personas eran los Apóstoles? En pocas palabras, podríamos decir que eran "amigos" de Jesús. Los eligió para que permanecieran con Él, y en la última Cena les llamó "amigos". Fueron, y pudieron ser, apóstoles y testigos de Cristo porque eran sus amigos, porque lo conocían a partir de la amistad, porque estaban cerca de Él, como vemos en el Evangelio de hoy.

Estaban unidos con un vínculo de amor vivificado por el Espíritu Santo. El Espíritu, el Espíritu Santo, es quien vivifica. Es Él quien vivifica nuestra relación con Jesucristo, de modo que no sea sólo exterior: sabemos que Jesús existió y que está presente en el Sacramento de la Eucaristía (fuente y culmen de la amistad con Jesucristo), pero transforma esta presencia en una relación íntima, profunda, de amistad realmente personal.

"Permaneced en mi amor, y daréis mucho fruto": escuchemos esta voz. Cristo no lo dijo sólo hace 2000 años; Él vive y nos lo dice de nuevo cada día y ahora.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 31 de marzo de 2015

El apóstol: debilidad humana y llamada divina


Hoy Jesús se conmueve ante la debilidad de los suyos. Sabe que, pocos días después, padecerá mucho por nuestra salvación. Con discreción y delicadeza, se lamenta de que uno de ellos le traicionará. Ninguno lo cree posible. Simón Pedro, que ama sinceramente al Señor, hace todo tipo de declaraciones. Pero..., en realidad, tres días después negó tres veces conocer al "Nazareno".

He aquí el misterio de la debilidad de los Apóstoles elegidos por Jesucristo mismo. Todos y cada uno somos —más o menos— como Judas o como Simón Pedro. Lo más grande es que Dios no deja de llamarnos a su lado. Y siempre nos perdona si, como Pedro, sabemos llorar.

—Señor Jesús, desconfío de mis fuerzas: sin ti no puedo seguirte a ti. Gracias porque me has llamado, pero, por favor, ten paciencia conmigo y no me dejes aunque yo te dejara. Pido a san Pedro que, con su corazón, siempre pueda regresar a Dios.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La sucesión de los Apóstoles. El Colegio apostólico


Hoy, Jesús convoca a los Doce, que representaban al futuro Pueblo de Dios. Gracias a su fiel testimonio y el de sus sucesores (los obispos), la palabra y la vida de Jesús se han hecho presentes de modo permanente entre nosotros, formando la Tradición viva de la Iglesia.

La sucesión en la función episcopal ha dado continuidad al ministerio de los Apóstoles. A los Doce se les asoció, en primer lugar, Matías (sustituyendo a Judas Iscariote), y después, Pablo, y luego Bernabé, y más tarde otros, hasta la definitiva configuración —en la segunda y tercera generación— del ministerio del obispo. Por tanto, la continuidad apostólica se expresa en esta cadena histórica. Y en esta "continuada sucesión" del Colegio apostólico se encuentra la garantía de perseverancia de la comunidad eclesial reunida "por" y "en" Cristo.

—Esta continuidad es no solamente sucesión histórica, sino que también debe entenderse en sentido espiritual: la sucesión apostólica en el ministerio es considerada como lugar privilegiado de la acción y de la transmisión del Espíritu Santo.

sábado, 9 de agosto de 2014

La historia de nuestra fe


Hoy resulta aleccionador volver a recorrer la historia de nuestra fe, fijando la mirada en Jesucristo. En Él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.

Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio, saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón, los transmitió a los Doce. Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro y fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura. Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles. Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio…

—Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor.