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viernes, 20 de julio de 2012

Festividad de San Elías



Profeta.

Cuando sucedió, allá en el monte llamado Tabor, la Transfiguración de Jesucristo ante los tres discípulos predilectos Pedro, Juan y Santiago, dejándoles ver por un momento su Gloria, allá apareció Elías entre los invitados junto a otro peregrino de la montaña que se llamaba Moisés; los discípulos los veían conversando familiarmente con Cristo; entre los tres comentaban cosas sobre los acontecimientos de la próxima Pasión.

Ya sabían cosas de él; las habían escuchado con frecuencia en la sinagoga de los sábados; incluso los más viejos del lugar afirmaban que en los últimos tiempos se hablaba de Elías más que en otras épocas; no hacía mucho, la gente llegó a confundir a aquel Bautista que realizaba su carismática predicación en el río Jordán con Elías; los mismos príncipes de los sacerdotes habían mandado a unos comisionados para que investigaran si Juan era el Mesías tan esperado y, al obtener una respuesta negativa, intuyeron que se trataba de alguna otra persona importante y hasta le preguntaron si era una especie de reencarnación de Elías o una aparición suya, puesto que se hablaba de que el gran profeta tendría que venir en los tiempos últimos.

¿Qué quién fue este personaje?

domingo, 4 de marzo de 2012

Testimonios de peregrinos en la Plaza San Pedro


04-03-2012 Radio Vaticana

(RV).- “Este domingo, el segundo del tiempo de Cuaresma, se caracteriza como el domingo de la Transfiguración de Cristo”. Así comenzaba Benedicto XVI sus palabras previas al Ángelus, destacando que después de habernos invitado a seguir a Jesús en el desierto, para afrontar y vencer con Él las tentaciones, nos propone subir junto con Él al “Monte” de la oración, para contemplar en su rostro humano la luz gloriosa de Dios.

Esta realidad puede, sin duda, describir la experiencia que realizan los peregrinos presentes en la plaza de San Pedro para acoger la presencia del Papa y tener luz en su propio caminar. En ellos se vive el anhelo de tener una guía espiritual, una presencia que orienta a los valores del evangelio y que acompaña e ilumina la propia realidad.

Escuchemos unos testimonios, de España y Perú (Audio mp3)

“...dejémonos colmar interiormente de su luz”

2012-03-04 Radio Vaticana

(RV).- Jesús es luz interior capaz de protegerlos de las tinieblas interiores” dijo el Papa, el domingo del Evangelio de la Transfiguración del Señor, en su reflexión previa a la oración mariana del Ángelus, que rezó desde la ventana de su estudio con la multitud de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

Después de invitarnos a seguir a Jesús en el desierto –expresó Benedicto XVI, el itinerario cuaresmal nos propone subir con él “al monte de la oración”, para contemplar en su rostro humano la luz de Dios. Este misterio no se puede separar del camino que recorre Jesús, que “para alcanzar la resurrección, debe pasar a través de la pasión y de la muerte en Cruz”. Por eso lleva consigo a tres de los suyos para hacerles ver su gloria divina, esplendor de la Verdad y del Amor. “Jesús quiere que esta luz ilumine sus corazones cuando atraviesen la oscuridad total de su pasión y muerte; cuando el escándalo de la cruz sea para ellos insoportable” expreso el Obispo de Roma. “Después de este suceso, él será para ellos la luz interior, capaz de protegerlos de los asaltos de las tinieblas".

“Todos tenemos necesidad de luz interior para superar las pruebas de la vida -dijo- Subamos con Jesús al monte de la oración, y contemplando su rostro lleno de amor y de verdad, dejémonos colmar interiormente de su luz”, (Jesuita Guillermo Ortiz - RV).

A los peregrinos de lengua española, francesa, y polaca el Papa dijo:

Vivir la fe en el “nosotros” de la Iglesia


04-03-2012 Radio Vaticana

(RV).- Benedicto XVI, como obispo de Roma, visitó esta mañana la parroquia de san Juan Bautista de la Salle, donde celebró la santa Misa. Situada en la zona del Torrino, en la periferia sur de la capital, la parroquia fue instituida en el año 2000 en un barrio habitado especialmente por jóvenes parejas y muchos niños. Y precisamente a los niños que lo recibieron, el Papa les dedicó las primeras palabras: “Aprended de Jesús; aprended lo que ha hecho, lo que ha dicho y sufrido y así aprenderéis a vivir, porque vivir es un arte y Jesús nos muestra este arte”.

El Papa, en su homilía el Evangelio de hoy, reflexionó sobre el episodio de la transfiguración cuando “Jesús se manifiesta en su gloria antes del sacrificio de la Cruz y Dios Padre lo proclama su Hijo predilecto, el amado, invitando a los discípulos a escucharlo”. Jesús sube al monte con los tres apóstoles -Pedro, Santiago, y Juan- que también estarán cerca del Maestro en la extrema agonía, en otro monte, el de los Olivos.

Como los tres apóstoles del Evangelio, también nosotros tenemos necesidad de subir al monte de la transfiguración para recibir la luz de Dios, para que su Rostro ilumine nuestro rostro. Es en la oración personal y comunitaria que nosotros encontramos al Señor no como una idea, como una propuesta moral, sino como una Persona que quiere entrar en relación con nosotros, que quiere ser amigo y quiere renovar nuestra vida para convertirla como la suya.


La Transfiguración y el misterio de la Cruz


Hoy consideramos el misterio de la Transfiguración en su directa relación con la Cruz. En la escena aparecen Moisés y Elías —la Ley y los Profetas— hablando con Jesús y de Jesús. Sólo Lucas nos cuenta su tema de conversación: la Cruz, como el éxodo de Jesucristo que debía cumplirse en Jerusalén.

La Cruz de Jesús es un salir de esta vida, un atravesar el "mar Rojo" de la pasión y un llegar a su gloria, en la cual, no obstante, quedan siempre impresos los estigmas. Con ello queda claro que el tema fundamental de la Ley y los Profetas es la "esperanza de Israel", el éxodo que libera definitivamente.

—Moisés y Elías se convierten ellos mismos en figuras y testimonios de la pasión. Con el Transfigurado hablan de lo que han dicho en la tierra, de la pasión de Jesús. Pero mientras hablan de ello con Él aparece evidente que esta pasión está impregnada de la gloria de Dios y que se transforma en luz, libertad y alegría.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

Evangelio del Domingo [04.03.2012]

Día litúrgico: Domingo II (B) de Cuaresma


Texto del Evangelio (Mc 9,2-10): En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.

Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Comentario: Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós (Barcelona, España).

«Se transfiguró delante de ellos»

sábado, 6 de agosto de 2011

El Evangelio de la Transfiguración del Señor

Día litúrgico: 6 de Agosto: La Transfiguración del Señor

Texto del Evangelio (Mt 17,1-9): En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».

Comentario: Rev. D. +Joan SERRA i Fontanet (Barcelona, España).

«Este es mi Hijo amado»
Hoy, el Evangelio nos habla de la Transfiguración de Jesucristo en el monte Tabor. Jesús, después de la confesión de Pedro, empezó a mostrar la necesidad de que el Hijo del hombre fuera condenado a muerte, y anunció también su resurrección al tercer día. En este contexto debemos situar el episodio de la Transfiguración de Jesús. Atanasio el Sinaíta escribe que «Él se había revestido con nuestra miserable túnica de piel, hoy se ha puesto el vestido divino, y la luz le ha envuelto como un manto». El mensaje que Jesús transfigurado nos trae son las palabras del Padre: «Éste es mi Hijo amado; escuchadle» (Mc 9,7). Escuchar significa hacer su voluntad, contemplar su persona, imitarlo, poner en práctica sus consejos, tomar nuestra cruz y seguirlo.

Con el fin de evitar equívocos y malas interpretaciones, Jesús «les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos» (Mc 9,9). Los tres apóstoles contemplan a Jesús transfigurado, signo de su divinidad, pero el Salvador no quiere que lo difundan hasta después de su resurrección, entonces se podrá comprender el alcance de este episodio. Cristo nos habla en el Evangelio y en nuestra oración; podemos repetir entonces las palabras de Pedro: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí!» (Mc 9,5), sobre todo después de ir a comulgar.

El prefacio de la misa de hoy nos ofrece un bello resumen de la Transfiguración de Jesús. Dice así: «Porque Cristo, Señor, habiendo anunciado su muerte a los discípulos, reveló su gloria en la montaña sagrada y, teniendo también la Ley y los profetas como testigos, les hizo comprender que la pasión es necesaria para llegar a la gloria de la resurrección». Una lección que los cristianos no debemos olvidar nunca.

Festividad de la Transfiguración del Señor


Jesús se transfiguró en el monte Tabor un año antes de su Pasión con la presencia de Santiago, Pedro y Juan. Se produjo mientras Jesús oraba y los apóstoles vieron a Jesús: "su rostro brillaba como el sol y sus vestidos eran resplandecientes como la luz". Seis días antes de que ocurriera, Jesús les había hablado acerca de su Pasión, Muerte y Resurrección. Ellos no habían entendido a qué se refería y también les dijo que algunos de los apóstoles verían la gloria de Dios antes de morir.

Después de ellos, Dios ha escogido a otros santos para que compartieran esta experiencia: Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Santa Teresita del Niño Jesús y San Pablo. Todos ellos gozaron de gracias especiales que Dios quiso darles.

Especial de la Transfiguración del Señor, por AciPrensa.


El Evangelio de Hoy, comentadoevangeli.net

¡Feliz día de la Transfiguración del Señor!