Mostrando entradas con la etiqueta La Cruz de Cristo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Cruz de Cristo. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de septiembre de 2015

La Exaltación de la Santa Cruz: el nuevo culto anhelado se ha hecho realidad en la Cruz


Hoy, Nicodemo, el mismo que "des-clavaría" a Jesucristo, recibe anticipadamente una revelación: el Hijo del hombre sería "ex-altado" (puesto en alto desde la tierra) y atraería a todos hacia sí. La Iglesia naciente, bajo la guía del Espíritu Santo, fue ahondando lentamente en esta verdad. Una cosa estaba clara desde el principio: con la Cruz de Cristo, los antiguos sacrificios del templo quedaron superados definitivamente. ¡Había ocurrido algo nuevo!

Dios no quería ser glorificado mediante los sacrificios de toros y machos cabríos, cuya sangre no puede purificar al hombre ni expiar por él. El nuevo culto anhelado, pero hasta entonces todavía sin definir, se había hecho realidad. En la Cruz de Jesús se había verificado lo que en vano se había intentado con los sacrificios de animales: Cristo ha ocupado su puesto. El templo seguía siendo un lugar venerable de oración y anuncio. Sus sacrificios, en cambio, ya no eran válidos para los cristianos.

—Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 10 de marzo de 2015

La "Parábola del siervo despiadado" (el perdón sólo es efectivo en quien sabe perdonar)

Hoy, con la perspectiva del "gran perdón" de Dios que Jesús implora y alcanza desde la Cruz, entendemos que la ofensa sólo se supera mediante el perdón, y que el perdón sólo puede ser efectivo en quien, a su vez, perdona (así lo manifestamos al rezar "Padrenuestro"). El tema del "perdón" aparece continuamente en todo el Evangelio.

Dios, llevando la iniciativa, ha venido a nuestro encuentro para reconciliarnos con Él; por el perdón ha pagado el precio de descender a las miserias de la existencia humana y a la muerte de Cruz. Como contrapunto, tenemos la "Parábola del siervo despiadado": a éste le había sido perdonada la increíble deuda de diez mil talentos, pero luego no estuvo dispuesto a perdonar la deuda —ridícula en comparación— de cien denarios que le debían. ¡Cualquier cosa que debamos perdonarnos mutuamente es siempre poco comparado con la bondad de Dios que perdona a todos!

—Señor, ayúdame a recordar frecuentemente tu petición desde la Cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 26 de septiembre de 2014

Evangelio del Viernes [26.04.2014]

Día litúrgico: Viernes XXV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 9,18-22): Sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado». Les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contestó: «El Cristo de Dios». Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día».

Comentario: Rev. D. Pere OLIVA i March (Sant Feliu de Torelló, Barcelona, España).

¿Quién dice la gente que soy yo? (…) Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

sábado, 27 de julio de 2013

El Papa en el Vía Crucis: ¿Qué nos enseña para nuestra vida esta Cruz?



Julio 26, 2013 (romereports.com) La playa de Copacabana acogió la celebración de un multitudinario Vía Crucis presidido por el Papa Francisco. A lo largo de un kilómetro se sucedieron las 13 primeras estaciones y la última se rezó delante del Papa. A continuación, Francisco pronunció un discurso en el que pidió a los jóvenes que reflexionaran sobre el significado de la Cruz en sus vidas. Además el Papa les dijo que Jesús, con su Cruz, se une a todos los que sufren. La Cruz nos enseña a mirar con misericordia y amor, aseguró el Papa, a ser como el Cireneo.

Discurso completo del Papa Francisco

Queridísimos jóvenes

jueves, 25 de julio de 2013

Evangelio del Jueves [25.07.2013]

Día litúrgico: 25 de Julio: Santiago apóstol, patrón de España


Texto del Evangelio (Mt 20,20-28): En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre».

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

Comentario: Mons. Octavio RUIZ Arenas Secretario del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización (Città del Vaticano, Vaticano).

«¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?»

miércoles, 29 de mayo de 2013

Evangelio del Miércoles [29.05.2013]

Día litúrgico: Miércoles VIII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 10,32-45): En aquel tiempo, los discípulos iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará».

Se acercan a Él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: «Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos». Él les dijo: «¿Qué queréis que os conceda?». Ellos le respondieron: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?». Ellos le dijeron: «Sí, podemos». Jesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado».

Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

Comentario: Rev. D. René PARADA Menéndez (San Salvador, El salvador).

Tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos

jueves, 28 de marzo de 2013

Mensaje de Mons. Salvador Piñeiro por Pascua ‘13


La Cruz revela la ternura de Dios por el hombre

Acercarnos a la Pascua es acercarnos a Jesús, para vivir el gran misterio del amor de Dios por el hombre, que envió a su Hijo para salvarnos. La Semana Santa, que nos prepara y nos introduce a la Pascua, es un tiempo de reflexión para todos los que creemos en Jesucristo, un tiempo en el cual resuena con especial fuerza las palabras de Jesús, al inicio de su ministerio: “Conviértanse y crean” (Mc 1,15).

En su pasión Jesús nos enseñó el valor de la cruz. El había dicho: “El que quiera ser mi discípulo que tome su cruz y me siga” (Lc 9,23) y ahora, El va delante cargando su cruz, enseñándonos con su propio sufrimiento que la cruz no es ignominia sino instrumento de salvación y, por lo tanto, luz que alumbra el dolor de tantos hermanos que sufren en el cuerpo o en el alma, dándoles esperanza y serenidad.

Desde la Cruz, árbol de vida, que nos recuerda el árbol del Edén, donde nuestros primeros padres sucumbieron a la tentación y desobedecieron a Dios, Jesús con su obediencia reconcilia al hombre con Dios y le abre las puertas del paraíso. Desde la cruz nos enseña la compasión y la misericordia que Dios tiene con nosotros, lo que se evidencia cuando responde al ladrón arrepentido diciéndole: “Te aseguro, hoy estarás con migo en el paraíso” (Mt 27, 46) Desde la cruz, Jesús nos demuestra el valor del perdón cuando, a pesar de la crueldad con que es tratado por sus agresores aboga por ellos, diciendo: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. (Lc 23,34 )

Estos días de Semana Santa son también ricos en peruanidad porque rescatan del alma de nuestro pueblo sentimientos de fe que se han tejido con sus costumbres y que han de ser más allá de un mero atractivo, una expresión de fe; más allá de un viaje familiar la experiencia de un peregrinaje espiritual.

Este tiempo santo, en este Año de la fe, en que meditamos el Don que nos ha sido trasmitido por la Iglesia con fidelidad, tiene una bendición particular por el mensaje del Papa Francisco, que nos recuerda el camino de la humildad y la pobreza, de la misericordia y la ternura, de la cercanía y la pertenencia a Dios.

En esta Semana Santa pedimos al Señor por nuestras autoridades y por todo nuestro pueblo para que juntos podamos superar las grandes preocupaciones que aún nos afligen como la pobreza, la inseguridad ciudadana y la violencia y nos permita crear mayores espacios para la unidad, la fraternidad y la comunión.

A todos Ustedes Hermanos y Hermanas en el Señor, quiero desearles una ¡Feliz Pascua de Resurrección! Que podamos cantar con júbilo: “CRISTO HA RESUCITADO”.

X Salvador Piñeiro García-Calderón
Arzobispo de Ayacucho
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana

domingo, 24 de marzo de 2013

Seguir a Cristo



Hoy al inicio de la liturgia de Ramos, la Iglesia nos dice: "Sigamos al Señor". El seguimiento de Cristo requiere como primer paso despertar la nostalgia por el auténtico "ser hombres" y, así, despertar para Dios. Requiere también entrar en la cordada de quienes suben, en la comunión de la Iglesia. En el "nosotros" de la Iglesia entramos en comunión con el "tú" de Jesucristo y así alcanzamos el camino hacia Dios. Además, se requiere escuchar la Palabra de Jesucristo y vivirla.

La cruz forma parte de la subida hacia la altura de Jesucristo, de la subida hasta la altura de Dios mismo. Al igual que en las vicisitudes de este mundo no se pueden alcanzar grandes resultados sin renuncia, el camino hacia la vida misma, hacia la realización de la propia humanidad, está vinculado a la comunión con Aquel que subió a la altura de Dios mediante la cruz.

—La cruz es expresión de lo que el amor significa: sólo se encuentra quien se pierde a sí mismo.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Evangelio del Domingo [16.09.2012]


Día litúrgico: Domingo XXIV (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 8,27-35): En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?». Ellos le dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas». Y Él les preguntaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo».

Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».

Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará».

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Si alguno quiere venir en pos de mí (…) tome su cruz y sígame

sábado, 28 de abril de 2012

Juan 6: la Eucaristía nos "transforma" en "espíritu"



Hoy contemplamos a la Eucaristía como el gran encuentro permanente de Dios con los hombres, donde el Señor se entrega como "carne" para que —en Él— nos convirtamos en "espíritu". Él, a través de la Cruz, se transformó en una nueva forma de humanidad que se compenetra con la naturaleza de Dios; paralelamente, la Eucaristía debe ser para nosotros un paso a través de la Cruz y una anticipación de la nueva vida en Dios y con Dios.

Al final del discurso, donde se anuncia la encarnación de Jesús, y el comer y beber la Carne y la Sangre del Señor, Jesucristo concluye diciendo que «el Espíritu es quien da la vida». Esto nos recuerda las palabras de san Pablo: «El primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo. El último Adán, en espíritu que da vida» (1Cor 15,45).

—Sólo a través de la Cruz y de la transformación que ésta produce se nos hace accesible esa "Carne", arrastrándonos también a nosotros en el proceso de dicha transformación.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 6 de abril de 2012

Mons. Salvador Piñeiro pide vivir con fe la Semana Santa



El Arzobispo de Ayacucho y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón, pidió a todos los fieles vivir intensamente su fe y recordar que “Semana Santa es Jesús”.

A través de un mensaje por este Tiempo Litúrgico, el Arzobispo destacó que la Semana Santa es el corazón de la Vida Cristiana, y son los días en que los creyentes en Jesús celebramos el acontecimiento más maravilloso de la historia: “la Cruz que nos une con el cielo para hacernos hijos de Dios y nos abraza sabiendo que al morir por nosotros manifiesta que su evangelio es verdad y el Calvario Salvación”.

“Ese signo de fe no es la señal de la derrota sino el Trono del Resucitado, porque en el Sábado de la Pascua, vence las piedras del Sepulcro y anunciamos el domingo la única verdad: El Señor ha resucitado”, dijo.

Agregó que para los fieles de Ayacucho, esta jornada está marcada por la tradición Sevillana, sobre todo por la fe católica de un pueblo que ha sufrido, pero tiene su confianza en Jesucristo. Durante estos días, la Arquidiócesis acogerá a muchos peregrinos que vienen a encontrarse con el Señor, para celebrar los signos religiosos más importantes y dar señales de solidaridad con los hermanos que más lo necesitan.

Finalmente, invitó a todos los fieles a participar con fervor en las actividades que con tanta dedicación han preparado las diversas instituciones y hermandades.

Meditaciones y reflexiones del Viernes Santo








Agradecimientos al portal: encuentra.com

domingo, 1 de abril de 2012

¿Fue Jesús un revolucionario político? (controversia sobre el "zelotismo" de Jesús)



Hoy, leyendo la Pasión, negamos el "zelotismo" al cual las "teologías de la revolución" han pretendido adscribir a Jesucristo (los "zelotes" eran partidarios de defender "celosamente" la Ley, incluso por la fuerza). De hecho, san Juan —narrando la expulsión de los mercaderes del Templo— afirma que los discípulos, al ver el "celo" de Jesús, se acordaron de lo que está escrito: "El celo de tu casa me devora".

Pero Jesús ha transformado el "celo" de "servir a Dios mediante la violencia" en el "celo de la Cruz"; ha establecido el verdadero celo: el del amor que se entrega. La violencia no sirve a la humanidad, sino a la inhumanidad; la violencia en nombre de Dios no se corresponde con su modo de ser: su celo por el Reino de Dios fue completamente diferente.

—Sólo el poder puesto bajo el criterio y el juicio de Dios puede ser un poder para el bien. Jesús tiene este poder en cuanto resucitado. Es decir: este poder presupone la Cruz, presupone su muerte.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

domingo, 18 de marzo de 2012

La Cruz de Cristo es la cumbre del amor, que nos dona la salvación


18-03-2012 Radio Vaticana

(RV).- “A veces, el hombre ama más las tinieblas que la luz, porque está apegado a sus pecados. Pero es sólo confesando sinceramente las propias culpas a Dios, que se encuentra la verdadera paz y la verdadera alegría”. Lo ha afirmado este mediodía el Santo Padre Benedicto XVI en su alocución antes del rezo mariano del Ángelus en la plaza de san Pedro. El Papa ha pedido a los fieles y peregrinos que recen por su inminente viaje apostólico a México y Cuba, que emprenderá a partir del próximo viernes. Y ha agradecido de antemano a todos los que mañana, fiesta solemne de San José, lo recordarán en sus oraciones, en el día de su onomástico.

Palabras del Papa en español (Escuchar audio)

Texto completo de las palabras del Papa previas al Ángelus