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lunes, 13 de octubre de 2014

Humildad (los "dolientes" aprenden a ver)


Hoy todavía los hay que —en nombre de la "objetividad" del saber— pretenden de Dios "un signo". La raíz de esta equivocada exigencia no es otra que el egoísmo, un corazón impuro, que únicamente espera de Dios el éxito personal, la ayuda necesaria para absolutizar el propio yo ("yo Le puedo medir"). Esta forma de religiosidad representa el rechazo fundamental de la conversión ("Él debe ser mi medida").

La humildad del silencio —¡Job!— es muy importante como primer paso en la sabiduría. Resulta sorprendente que las quejas contra Dios sólo en una mínima parte procedan de los dolientes de este mundo; mayormente provienen de "espectadores saturados" que nunca han sufrido. ¡Los dolientes han aprendido a ver! En este mundo, la alabanza sale de los "hornos" donde tantos se abrasan: el relato de los "tres jóvenes" en el horno encendido contiene una verdad más profunda que la que se expresa en los tratados eruditos.

—Jesús, ¡cuántas veces pedimos un signo y nos cerramos a la conversión! ¡La Cruz es el signo!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Fe y razón: el vicio de aceptar sólo lo "fáctico"


Hoy, Jesús lamenta la incredulidad de los líderes del pueblo judío: por sus prejuicios, no creyeron ni al Bautista ni al Señor. Nuestro tiempo tampoco está libre de prejuicios mentales (que incapacitan para la fe): hay personas incapaces de ver más allá de lo fáctico; sólo pueden seguir pensando en el plano de lo fáctico. ¡Sólo se ve lo palpable! Y desde el punto de vista metafísico, la persona se vuelve más tonta.

Por este camino, la persona se incapacita para dar el salto al misterio, ahogándose en lo meramente fáctico. Quien no consigue percibir el misterio que impera en los hechos de la naturaleza o de la historia, llena su cabeza y su corazón con un montón de cosas que acaso lo incapaciten para la profundidad y la amplitud espiritual.

—Es incoherente afirmar: "Sólo es válido lo fáctico" (lo palpable). Esta misma afirmación es de orden "meta-físico" (es decir, más allá de lo físico, del "factum"). ¡La sabiduría se acredita por sus "hijos", es decir, por sus obras!

jueves, 14 de noviembre de 2013

Papa Francisco: La Virgen no es un cartero que trae mensajes todos los días



14 noviembre, 2013 (romereports.com) El Papa Francisco centró su homilía en Casa Santa Marta en la sabiduría. En concreto, Francisco advirtió de su defecto opuesto, la curiosidad malsana. Por ejemplo, la de aquellos que dicen: “Yo conozco un vidente que recibe cartas y mensajes de la Virgen”. A lo que Francisco responde que la Virgen María es Madre de todos y no un “jefe de Correos, que envía mensajes todos los días”.

Francisco
“El espíritu de la curiosidad nos aleja del espíritu de la sabiduría, porque sólo le interesan los detalles, las noticias, las pequeñas noticias de cada día. O, ¿cómo se hará esto? Es el cómo: es el espíritu del cómo. Y el espíritu de la curiosidad no es un buen espíritu: es el espíritu de la dispersión, del alejarse de Dios, el espíritu del hablar demasiado”.

Francisco concluyó que los santos son sabios porque siempre caminan bajo la presencia de Dios.

Extracto de la Homilía del Papa
(Fuente: Radio Vaticana)

domingo, 11 de agosto de 2013

Evangelio del Domingo [11.08.2013]

Día litúrgico: Domingo XIX (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 12,32-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».

Comentario: Rev. D. Melcior QUEROL i Solà (Ribes de Freser, Girona, España).

También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre