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domingo, 13 de octubre de 2013

Evangelio del Domingo [13.10.2013]

Día litúrgico: Domingo XXVIII (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 17,11-19): Un día, sucedió que, de camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios.

Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?». Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado».

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!

martes, 9 de julio de 2013

Evangelio del Martes [09.07.2013]

Día litúrgico: Martes XIV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 9,32-38): En aquel tiempo, le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel». Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios».

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».

Comentario: Rev. D. Joan SOLÀ i Triadú (Girona, España).

Rogad (...) al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies

viernes, 25 de enero de 2013

“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

Éste es un vaso de elección que elegí
para que lleve mi nombre ante los gentiles.
(Hechos 9, 15)

La Conversión de San Pablo o caída en el camino de Damasco son denominaciones de un episodio neotestamentario (Hechos de los apóstoles, 9:1-18; Primera epístola a los corintios 15:8-9), muy representado en el arte.

Pablo de Tarso había recibido el mandato de las autoridades judías de perseguir a los cristianos de Damasco. Mientras cabalgaba a ese destino, un resplandor del cielo (que sólo el vio) le hizo caer del caballo dejándolo ciego, mientras se oía una voz que decía: Saulo, Saulo, por qué me persigues (Saulo era su nombre hebreo y Pablo su nombre romano). Tras esta fuerte vivencia (Pablo la describe como un abortivo), Pablo se encuentra en Damasco con Ananías, que le impone las manos en nombre de Jesús, lo que le devuelve la vista. Inmediatamente, Pablo es bautizado.

Tradicionalmente se ha considerado este episodio como el que mejor representa el tema espiritual de la conversión, de modo que la expresión camino de Damasco ha pasado a ser sinónimo de "conversión".

Fuente: Wikipedia

viernes, 18 de enero de 2013

Jesús, "misterio de revelación", nos ha traído a Dios



Hoy, antes que la sanación extraordinaria, Jesucristo perdona los pecados. ¿Nos parece poco? Aquí surge la gran pregunta: ¿qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor sin dolores? ¿Qué ha traído? La respuesta es muy sencilla: ha traído a Dios.

Aquel Dios cuyo rostro se había ido revelando primero poco a poco, desde Abraham hasta la literatura sapiencial, pasando por Moisés y los Profetas; el Dios que sólo había mostrado su rostro en Israel y que, si bien entre muchas sombras, había sido honrado en el mundo de los pueblos; ese Dios, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios verdadero, Jesús lo ha traído a los pueblos de la tierra. Ahora conocemos su rostro, ahora podemos invocarlo.

—Jesús, Tú nos has traído a Dios y la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; nos has traído la fe, la esperanza y el amor. Sólo nuestra dureza de corazón puede hacernos pensar que esto es poco…

Fuente: master·evangeli.net