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miércoles, 1 de octubre de 2014

La hora de Jesús (la llamada)


Hoy, en esta escena vemos que la existencia humana no es indiferenciada (sin sentido), sino que tiene "relieve": Dios llama al hombre y su llamada es "peculiar". La respuesta a esta llamada tiene preferencia y reclama la totalidad de nuestro ser. No basta con entregar una parte de uno mismo…

Para el cristiano significa que existe la "hora de Jesucristo", el instante que no puede aplazarse, porque no se puede calcular y decir: "Sí quiero, por supuesto, pero ahora…". Porque así se podría dejar escapar el instante de "mi" vida y perder —precisamente por culpa de estas cautelas— lo auténtico de "mi" propia vida, que ya nunca se puede recuperar. Hay la hora de "la llamada", que exige una decisión instantánea, ¡la decisión más importante! Tienen preferencia la razón de Jesús y su llamada: ¡llegan primero!

—Pido a mi Madre Santa María que sepa —como Ella— responder bien y a tiempo, posponiendo lo "razonable" ante este "más grande" que es Él. Sólo así llegaré verdaderamente hasta su cercanía.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Evangelio del Viernes [20.12.2013]

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 20 de Diciembre


Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).

He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra