Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo de Purificación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo de Purificación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2016

Miércoles de Ceniza: comienzo de la Cuaresma


Hoy iniciamos la Cuaresma con los ritos simbólicos propios y exclusivos del Miércoles de Ceniza: 1. La procesión penitencial, que simboliza la peregrinación personal y comunitaria de conversión y renovación espiritual; 2. La imposición de la ceniza, que quiere significar la llamada a corresponder con sinceridad de alma, y la coherencia de obras. La Cuaresma es un tiempo de purificación —tal como lo manifiesta su color litúrgico— y toda ella está orientada al misterio de la Redención.

Como camino de auténtica conversión y de preparación espiritual más intensa para celebrar la Pascua, la liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor: la oración, el ayuno y la limosna. En realidad, toda la vida cristiana es un combate sin pausa, en el que debemos usar esas tres "armas".

—Morir a sí mismo para vivir en Dios es el itinerario ascético que todos los discípulos de Jesús están llamados a recorrer con humildad y paciencia, con generosidad y perseverancia.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 7 de noviembre de 2014

El "purgatorio"


Hoy, incluso para este "administrador infiel", del corazón de Jesús sale una alabanza (por su astucia). Admiramos la tenacidad divina para salvar nuestras vidas, ni que sea aprovechando algunos pocos "fragmentos" de bien que Él encuentre en nuestra existencia terrena. En esta línea discurre la enseñanza católica sobre el "purgatorio".

En gran parte de los hombres —eso podemos suponer— queda en lo más profundo de su ser una última apertura interior a la verdad, al amor, hacia Dios, aunque en las opciones concretas de la vida dicha apertura se haya empañado con compromisos con el mal. Dios puede recoger los "fragmentos" y hacer "algo" con ellos (purificarlos y unirlos). Necesitamos una cierta limpieza final (¡un purgatorio!), donde la mirada de Cristo nos limpie de verdad, haciéndonos aptos para Dios y capaces de estar en su morada. Es una necesidad tan humana que, si no existiera el purgatorio, ¡habría que inventarlo!

—Señor, antes que una "pieza malograda de un alfarero", deseo ser salvable para culminar contigo mi existencia.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La Cuaresma. La limosna


Hoy contemplamos la Cuaresma como un tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Una de las prácticas cuaresmales recomendadas es la limosna: representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales.

La limosna nos ayuda a vencer la tentación constante de servir a los "dos señores" (Dios y el dinero), y nos educa a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. La limosna evangélica no es simple filantropía, sino expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros.

—La Cuaresma nos impulsa a seguir el ejemplo de la "viuda pobre", cuya limosna no consistió simplemente en dar lo que poseía, sino lo que era: toda su persona.

Miércoles de Ceniza: comienzo de la Cuaresma


Hoy iniciamos la Cuaresma con los ritos simbólicos propios y exclusivos del Miércoles de Ceniza: 1. La procesión penitencial, que simboliza la peregrinación personal y comunitaria de conversión y renovación espiritual; 2. La imposición de la ceniza, que quiere significar la llamada a corresponder con sinceridad de alma, y la coherencia de obras. La Cuaresma es un tiempo de purificación —tal como lo manifiesta su color litúrgico— y toda ella está orientada al misterio de la Redención.

Como camino de auténtica conversión y de preparación espiritual más intensa para celebrar la Pascua, la liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor: la oración, el ayuno y la limosna. En realidad, toda la vida cristiana es un combate sin pausa, en el que debemos usar esas tres "armas".

—Morir a sí mismo para vivir en Dios es el itinerario ascético que todos los discípulos de Jesús están llamados a recorrer con humildad y paciencia, con generosidad y perseverancia.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Evangelio del Sábado [22.12.2012]


Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 22 de Diciembre


Texto del Evangelio (Lc 1,46-56): En aquel tiempo, dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como había anunciado a nuestros padres— en favor de Abraham y de su linaje por los siglos».

María permaneció con Isabel unos tres meses, y se volvió a su casa.

Comentario: Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas (Girona, España).

Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador