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miércoles, 8 de julio de 2015

La Iglesia: comunión de los creyentes en Cristo


Hoy el Evangelio describe la más primitiva imagen de la Iglesia. Jesucristo, rodeado de sus "seguidores", acaba de elegir a 12 de ellos para que permanezcan con Él y sean "Apóstoles" (sus "enviados"). Los evangelistas nos consignan exactamente sus nombres. Durante la Última Cena, siendo testigos de la institución de la Eucaristía, recibieron el sacerdocio ministerial al escuchar las palabras "haced esto en memoria mía".

La Iglesia es el "nuevo" Pueblo de Dios: la comunidad de los bautizados, preparada durante la Antigua Alianza y ahora destinada a todos los hombres. Iglesia-comunión, templo de Dios, sacramento (instrumento) de salvación para la humanidad. Por el Bautismo, todos los fieles recibimos la llamada y la ayuda para ser "hijos de Dios en el Hijo". Con este nuevo "estatus" todos somos "enviados" para ser "puente" entre los hombres y Dios: todos participamos del denominado "sacerdocio bautismal" y formamos un "pueblo sacerdotal".

—Jesús, te pedimos más vocaciones al sacerdocio ministerial que cuiden de tu pueblo sacerdotal.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

jueves, 2 de abril de 2015

Evangelio del Jueves [02.04.2015]

Día litúrgico: Jueves Santo (Misa vespertina de la Cena del Señor)


Texto del Evangelio (Jn 13,1-15): Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.

Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?». Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde». Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza». Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos». Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos».

Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros».

Comentario: Mons. Josep Àngel SAIZ i Meneses Obispo de Terrassa (Barcelona, España).

Si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros