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miércoles, 12 de abril de 2017

Solemne Misa Crismal [Prelatura de Caravelí]

Después de celebrar, con gran alegría la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, en el Domingo de Ramos, nuestro Administrador Apostólico, Mons. Juan Carlos Vera Plasencia MSC, celebró el martes 11 de abril del presente la tradicional Misa Crismal, en la catedral de la Prelatura de Caravelí. En esta ceremonia religiosa estuvieron presentes el obispo emérito de la Prelatura de Caravelí, Mons. Bernardo Kühnel Langer MSC y el clero Diocesano venidos de las diferentes parroquias de nuestra Prelatura, para unirse a su Obispo y Pastor y renovar juntos su ministerio sacerdotal y su compromiso de seguir fieles al juramento que hicieron en el momento de sus ordenaciones. En esta Misa, el obispo bendijo el óleo de los enfermos, el óleo de los catecúmenos, y la consagración del santo Crisma. Los tres óleos que se usan en la administración de los diferentes sacramentos.
 Monseñor Juan Carlos, en su homilía, exhortó a sus sacerdotes a cumplir con fidelidad su compromiso asumido en su ordenación sacerdotal e, invitó también a los fieles a orar por cada uno de ellos para que sean perseverantes en sus vocaciones. Así mismo resaltó, en esta ceremonia, la importancia y significado que tiene los santos óleos tanto de los enfermos como el de los catecúmenos y la consagración del Santo Crisma, que nos ayuda a unirnos con Cristo.
Después de la Santa Misa Crismal se realizó la procesión del Señor de la Caña por el perímetro de la plaza de Caravelí. Y luego los sacerdotes, juntamente con su obispo tuvieron una cena de confraternidad en la casa parroquial.

martes, 8 de abril de 2014

Exhortación en ocasión de la Misa Crismal [Mons. Juan Carlos Vera Plasencia]


Estimados hermanos en el Sacerdocio, religiosos(as), agentes pastorales de nuestra Prelatura de Caravelí:

En ocasión de la Misa Crismal quiero compartir con Ustedes ésta reflexión con la que pretendo de corazón animarles en su misión sacerdotal al servicio de todos nuestros feligreses a nosotros confiados y cuya responsabilidad es encaminarles a la santidad y a la salvación de sus almas.

Los sacerdotes se reúnen con el Obispo para la celebración de esta Misa, en la que renueva las promesas sacerdotales y se  bendicen los aceites u óleos sacros que,  van a usarse  durante el presente año.

Jesús se atribuye las palabras del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el  Señor me ha ungido” (Is.61, 1). Estas palabras se refieren a la misión mesiánica de Jesús, caracterizada por la efusión del Espíritu sobre el Mesías, confirmadas por el mismo Jesús: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”, dando a entender claramente que Él es el “Ungido”, a quien el Padre ha enviado para atraer a los hombres a la verdadera liberación de sus pecados y anunciar la Buena Nueva a los pobres y a los afligidos. Él es el “Ungido”, el Mesías, el Cristós, que ha venido para proclamar el tiempo de gracia y de  misericordia.

Cada sacerdote puede decir también, en virtud de la unción recibida el día de la ordenación sacerdotal, las palabras de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido”.

Misa Crismal

Papa Francisco Misa Crismal 2013 - Foto: Agencia Reuters

Bendición de los Santos Óleos y Renovación de las Promesas Sacerdotales:

La Misa Crismal es aquella que celebra el obispo reunido con todo su Presbiterio. Esta celebración es una manifestación de la plenitud sacerdotal del Obispo y de la unión de todos sus sacerdotes con él. El signo de esta unión se expresa con la renovación que cada sacerdote hace de las promesas sacerdotales emitidas el día de su Ordenación.

- En esta Santa Misa, el Obispo, además, consagra el Santo Crisma, y bendice el óleo de los catecúmenos y de los enfermos.

- El Santo Crisma es el aceite usado en la liturgia de tres sacramentos: el Bautismo, la Confirmación, así como, la Ordenación Sacerdotal y Episcopal. La palabra “crisma”, de origen griego, quiere expresar que este aceite se usa para ungir, es decir, consagrar.

* En el Bautismo, el cristiano recibe su primera unción, por la que es consagrado a Dios a semejanza de Cristo, el verdadero ungido de Dios.

* Por la Confirmación, el fiel cristiano recibe su segunda unción. Por esta Unción, Cristo otorga los dones del Espíritu Santo, y el confirmado renueva su adhesión a la fe cristiana, su vínculo con la Iglesia y su compromiso de difundir y defender la fe.

* La tercera unción está destinada para los que van a ser consagrados sacerdotes y obispos.- La intención de la Iglesia al imponer el óleo de los enfermos es ayudar al enfermo en sus dolencias del alma y del cuerpo, soportar y vencer con fortaleza la enfermedad y conseguir el perdón de los pecados. Con este óleo, el Espíritu Santo vivifica y transforma nuestra enfermedad y nuestra muerte en sacrificio salvador como el de Jesús.

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Qué es el sacramento de la Confirmación?



El sacramento de la Confirmación perfecciona la gracia bautismal, y nos da la fortaleza de Dios para ser firmes en la fe y en el amor a Dios y al prójimo.

Nos da también audacia para cumplir el derecho y el deber, que tenemos por el bautismo, de ser apóstoles de Jesús, para difundir la fe y el Evangelio, personalmente o asociados, mediante la palabra y el buen ejemplo.

El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana. La misma palabra, Confirmación que significa afirmar o consolidar, nos dice mucho.

viernes, 5 de octubre de 2012

El sacramento de la Confirmación (V)


La celebración de la Confirmación

1297 Un momento importante que precede a la celebración de la Confirmación, pero que, en cierta manera forma parte de ella, es la consagración del santo crisma. Es el obispo quien, el Jueves Santo, en el transcurso de la misa crismal, consagra el santo crisma para toda su diócesis. En las Iglesias de Oriente, esta consagración está reservada al Patriarca:

La liturgia de Antioquía expresa así la epíclesis de la consagración del santo crisma (myron): « [Padre (...) envía tu Espíritu Santo] sobre nosotros y sobre este aceite que está delante de nosotros y conságralo, de modo que sea para todos los que sean ungidos y marcados con él, myron santo, myron sacerdotal, myron real, unción de alegría, vestidura de la luz, manto de salvación, don espiritual, santificación de las almas y de los cuerpos, dicha imperecedera, sello indeleble, escudo de la fe y casco terrible contra todas las obras del Adversario» (Pontificale iuxta ritum Ecclesiae Syrorum Occidentalium id est Antiochiae, Pars I, Versión latina).

1298 Cuando la Confirmación se celebra separadamente del Bautismo, como es el caso en el rito romano, la liturgia del sacramento comienza con la renovación de las promesas del Bautismo y la profesión de fe de los confirmandos. Así aparece claramente que la Confirmación constituye una prolongación del Bautismo (cf SC 71). Cuando es bautizado un adulto, recibe inmediatamente la Confirmación y participa en la Eucaristía (cf CIC can.866).

1299 En el rito romano, el obispo extiende las manos sobre todos los confirmandos, gesto que, desde el tiempo de los Apóstoles, es el signo del don del Espíritu. Y el obispo invoca así la efusión del Espíritu:

«Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que regeneraste, por el agua y el Espíritu Santo, a estos siervos tuyos y los libraste del pecado: escucha nuestra oración y envía sobre ellos el Espíritu Santo Paráclito; llénalos de espíritu de sabiduría y de inteligencia, de espíritu de consejo y de fortaleza, de espíritu de ciencia y de piedad; y cólmalos del espíritu de tu santo temor. Por Jesucristo nuestro Señor» (Ritual de la Confirmación, 25).

1300 Sigue el rito esencial del sacramento. En el rito latino, "el sacramento de la Confirmación es conferido por la unción del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras: "Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo" (Pablo VI, Const. ap. Divinae consortium naturae). En las Iglesias orientales de rito bizantino, la unción del myron se hace después de una oración de epíclesis, sobre las partes más significativas del cuerpo: la frente, los ojos, la nariz, los oídos, los labios, el pecho, la espalda, las manos y los pies, y cada unción va acompañada de la fórmula: Sfragis doreas Pnéumatos Agíou ("Sello del don que es el Espíritu Santo") (Rituale per le Chiese orientali di rito bizantino in lingua greca, Pars I).

1301 El beso de paz con el que concluye el rito del sacramento significa y manifiesta la comunión eclesial con el obispo y con todos los fieles (cf San Hipólito Romano, Traditio apostolica, 21).