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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Evangelio del Miércoles [23.011.2016]

Día litúrgico: Miércoles XXXIV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 21,12-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Comentario: Rvdo. D. Manuel COCIÑA Abella (Madrid, España).

«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»

martes, 22 de noviembre de 2016

Evangelio del Martes [22.11.2016]

Día litúrgico: Martes XXXIV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 21,5-11): En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato». Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo».

Comentario: Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España).

«No quedará piedra sobre piedra»

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Evangelio del Miércoles [25.11.2015]

Día litúrgico: Miércoles XXXIV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 21,12-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Comentario: Rvdo. D. Manuel COCIÑA Abella (Madrid, España).

«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»

martes, 24 de noviembre de 2015

Evangelio del Martes [24.11.2015]

Día litúrgico: Martes XXXIV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 21,5-11): En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato». Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo».

Comentario: + Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España).

«No quedará piedra sobre piedra»

domingo, 10 de mayo de 2015

Juan 15: la perseverancia (fruto y amor van unidos)

Hoy, "fruto" y "amor" aparecen unidos: el fruto verdadero es el amor que ha pasado por la cruz, por las purificaciones de Dios. También el "permanecer" es parte de ello. Juan 15 menciona numerosas veces el verbo "permanecer". Lo que los Padres llaman "perseverantia" —el perseverar pacientemente en la comunión con el Señor a través de todas las vicisitudes de la vida— aquí se destaca en primer plano.

Resulta fácil un primer entusiasmo, pero después viene la constancia también en los caminos monótonos del desierto que se han de atravesar a lo largo de la vida. Si el fruto que debemos producir es el amor, una condición previa es precisamente este "permanecer", que tiene que ver profundamente con esa fe que no se aparta del Señor.

—La oración es un factor esencial de este "permanecer": a quien ora se le promete que será escuchado. Rezar en nombre de Jesús no es pedir cualquier cosa, sino el don fundamental que, en sus sermones de despedida, Él denomina como "la alegría".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 3 de febrero de 2015

La oración, un combate "cuerpo a cuerpo" con Dios


Hoy consideramos la oración como combate de la fe y victoria de la perseverancia. En "Génesis" (cap. 32), aquella misteriosa lucha —"cuerpo a cuerpo", entre Jacob y Dios— anuncia algo de lo que hoy contemplamos en la "hemorroísa" y en Jairo.

La oración requiere confianza, cercanía, un "cuerpo a cuerpo" simbólico con Dios, tal como actúa la mujer que padecía el flujo de sangre: "si logro tocar…". La "lucha" connota fuerza de ánimo, perseverancia, tenacidad para alcanzar lo que se desea ante un Dios que bendice, si bien permanece siempre misterioso, como inalcanzable. Si el objeto del deseo es la relación con Dios, su bendición y su amor, entonces la lucha culmina en el reconocimiento de la propia debilidad, que vence precisamente cuando se abandona en las manos misericordiosas de Dios: "tu fe te ha salvado".

—Cuando ya nadie me escucha, cuando ya no puedo invocar a nadie, cuando el problema parece desbordar toda esperanza —tal era la situación de Jairo— entonces Dios todavía me escucha y me ayuda.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Evangelio del Miércoles [26.11.2014]

Día litúrgico: Miércoles XXXIV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 21,12-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Comentario: Rvdo. D. Manuel COCIÑA Abella (Madrid, España).

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Evangelio del Miércoles [27.11.2013]

Día litúrgico: Miércoles XXXIV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 21,12-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Comentario: Rvdo. D. Manuel COCIÑA Abella (Madrid, España).

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas