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sábado, 7 de marzo de 2015

La cristología implícita en la "Parábola del hijo pródigo"


Hoy leemos, quizás, la más bella de las parábolas de Jesús. Tiene tres protagonistas: los dos hermanos (el hijo "pródigo" y el que se quedó en casa) y el padre bueno. Jesucristo, realmente, en aquel momento se encontraba ante dos "hermanos": publicanos y pecadores, por un lado; fariseos y letrados, por otro. Con sus palabras, Jesús justificaba su bondad y su acogida para con los pecadores.

Más aún: Jesucristo identifica su bondad hacia los pecadores con la bondad del padre de la parábola. Con su actitud, Jesús se convierte en revelación viviente de quien Él llamaba su "Padre". ¿Cómo ha mostrado Dios su amor misericordioso por los pecadores? Haciendo morir a Cristo por nosotros "cuando todavía éramos pecadores" (Rom 5,8). Jesús no aparece explícitamente en el marco narrativo de su parábola porque vive identificándose con el Padre celestial, recalcando la actitud del Padre en la suya propia.

—Jesús, a través de la figura del Padre, te veo en el centro de esta parábola como la realización concreta del obrar paterno.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 21 de agosto de 2014

El "castigo de Dios"

Hoy escuchamos del Señor una palabra que, de buenas a primeras, parece "no encajar" con su Amor misericordioso: el "castigo". Pero sus castigos no son como los nuestros, en el sentido de que Dios establezca multas policiales y le guste perjudicarnos. La expresión "castigo de Dios" manifiesta que he errado en el buen camino y pueden sobrevenirme consecuencias posteriores por seguir huellas falsas y abandonar la verdadera vida.

En el lenguaje divino, el castigo es la situación en la que entra el ser humano cuando se aleja de su auténtica esencia, o cuando no respeta la dignidad de otra persona, dando la espalda a la verdad… Entonces el individuo utiliza su libertad, sí, pero también abusa de ella. Por este falso camino el hombre pisotea aquello para lo cual ha sido creado, destruyéndose a sí mismo.

—Señor, tú eres mi Creador, que has venido a nosotros dejando tu huella en la tierra. Haz que vea en tus pisadas mi camino.

sábado, 17 de agosto de 2013

Chocan dos barcos en Filipinas, pésame del Papa


17-08-2013 Radio Vaticana

(RV).- El Santo Padre Francisco recibió con profunda tristeza la noticia de la trágica pérdida de vidas, a causa del naufragio de un ferry de pasajeros que chocó con un buque mercante, cerca del puerto de Cebú. En un telegrama enviado por el Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad, Tarcisio Bertone, al Arzobispo de Cebú, Mons. José Palma, se lee que el Papa asegura su cercanía en la oración y encomienda a los fallecidos al amor misericordioso de Dios Todopoderoso, así como invoca el divino consuelo para sus familiares, los heridos y todos los que participan en las operaciones de rescate.

El barco Saint Thomas Aquinas, que transportaba más de ochocientas personas, se hundió a los pocos minutos de colisionar con el buque mercante. Hasta el momento el trágico balance es de más de treinta muertos y más de 170 desaparecidos.


(CdM –RV)

lunes, 22 de julio de 2013

Santa María Magdalena


Hoy celebramos a santa María Magdalena, discípula del Señor, que en los evangelios ocupa un lugar destacado. San Lucas la incluye entre las mujeres que siguieron a Jesús, después de haber sido "curada de espíritus malignos y enfermedades".

Junto con la Madre santísima y el discípulo amado, la Magdalena recogió el último suspiro de Jesús en el Calvario y el tácito testimonio de su costado traspasado: comprendió que su salvación estaba en aquel sacrificio. Ella descubrió —la mañana del domingo— el sepulcro vacío, junto al cual permaneció llorando hasta que se le apareció Jesucristo resucitado. A ella quiso confiarle el primer anuncio de la alegría pascual a los Apóstoles (hizo de "apóstol de los Apóstoles").

—Santa María Magdalena: tú nos enseñas que el discípulo de Cristo es quien —en la experiencia de la debilidad— ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por Él y lo ha seguido de cerca. Así, nos convertimos en testigos del poder de su amor misericordioso, más fuerte que el pecado y la muerte.