Mostrando entradas con la etiqueta Dios se hace hombre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dios se hace hombre. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de diciembre de 2013

Jesús está cerca: Es Navidad


En Navidad “Dios se hace hombre para que el hombre llegue a Dios”. Dios se hace Niño como un desborde del amor infinito de Dios. Mirando hacia Belén: un niño recostado en un pesebre!... rodeado por la sencillez de los pastores y en el canto apoteósico de los Ejércitos Celestiales, experimentamos un vértice de la historia: un abrazo entre el tiempo y la eternidad, entre los frágil y lo imperecedero.

El tiempo de Adviento, al prepararnos para la Navidad, nos fue revelando el misterio del Dios. Nos hizo conocer la belleza misteriosa que envuelve la omnipotencia de Dios y que atrae a quien lo ha develado hacia una entrega total. Sí, Dios es bello y fascinante y nos revela su encanto en el Niño Jesús que nace de María y recibe el calor del amor paternal de José, en la ciudad de Belén.

Acercarnos a la Navidad nos exige romper las ataduras del odio, del resentimiento y de la indiferencia. Este tiempo es una ventana hacia el perdón. Nadie puede amar ni sonreír sino es capaz de perdonar de corazón. Solamente puede unirse a los ángeles para entonar el canto de la paz quien ha roto las cadenas que lo ataban lejos del amor.

Dios está cerca de nosotros: En el silencio de la Eucaristía. En la voz que proclama su Palabra. En la mirada del pobre que llama a la bondad. En el candor de la naturaleza que habla de su creador. En la inocencia del niño, resplandor de la pureza original del hombre creado a imagen de Dios. Acerquémonos a El, Jesús nos espera en la noche de Navidad.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2014

P. Guillermo Inca Pereda OSJ
Secretario Adjunto del la CEP

martes, 25 de diciembre de 2012

Navidad: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy"



Hoy, con las palabras "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado" (Salmo 2), la Iglesia empieza a vivir la Navidad, es decir, el nacimiento de nuestro Redentor Jesucristo en el establo de Belén. Antiguamente, este Salmo pertenecía al ritual de la coronación del rey de Judá: Israel, a causa de su elección, se sentía "hijo de Dios" y, como el rey era la personificación de aquel pueblo, su entronización se vivía como un acto solemne de adopción por parte de Dios.

En la noche de Belén, estas palabras adquirieron un significado nuevo e inesperado. El Niño en el pesebre es verdaderamente el Hijo de Dios. Él no es soledad eterna, sino un círculo de amor en el recíproco entregarse y volverse a entregar. Él es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Más aún, en Jesucristo, el Hijo de Dios, Dios de Dios, se hizo hombre.

—El eterno hoy de Dios ha descendido en el hoy efímero del mundo, arrastrando nuestro hoy pasajero al hoy perenne de Dios.