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viernes, 19 de junio de 2015

Evangelio del Viernes [19.06.2015]

Día litúrgico: Viernes XI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 6,19-23): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

»La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!».

Comentario: Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España).

«Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben»

miércoles, 17 de junio de 2015

Rectitud de intención

Hoy, Jesucristo exige a los fariseos "hacer el bien" con "buena intención". Para ser buenos, no basta con hacer "cosas buenas", sino que se requiere "hacerlas bien" y realizarlas en un "contexto bueno". Los fariseos caían en el vicio de hacer cosas que eran buenas (dar limosna…) para aparentar ser buenos. Esta falta de coherencia disgusta mucho a Dios.

Lo primero es que hagamos acciones que sean constructivas para nuestro ser (el mío y el de los demás). Decir una mentira, por ejemplo, es algo destructivo: a mí me hace mentiroso; al otro le "contamino" su inteligencia. Sólo lo bueno hace buena mi voluntad. Pero, además de un "buen punto de partida", se requiere una "buena dirección" (recta intención). Si hago algo bueno pero con mala intención, estoy, en definitiva, obrando "para" el mal. Han de ser buenos, por tanto, el "qué" y el "para qué".

—Dios mío, quiero besarte, pero no para "entregarte", sino para "entregarme" a Ti.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

viernes, 20 de junio de 2014

Evangelio del Viernes [20.06.2014]

Día litúrgico: Viernes XI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 6,19-23): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

»La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!».

Comentario: Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España).

Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben

lunes, 5 de mayo de 2014

Papa Francisco: “La vanidad es peligrosa, nos hace caer en el orgullo y la soberbia”



05-05-2014

En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa dijo que la vanidad, el ansia de poder y el dinero alejan del camino de Dios. Francisco invitó a los cristianos a preguntarse si siguen a Dios por su amor o por tener alguna ventaja.

Francisco
"Hacemos cosas tratando de hacernos ver un poco, buscando la vanidad. La vanidad es peligrosa, porque nos hace caer inmediatamente en el orgullo, en la soberbia, y después todo termina ahí. Y me pregunto: Yo, ¿cómo sigo a Jesús? ¿Las cosas buenas que yo hago, las hago a escondidas, o me gusta hacerme ver?”.

Francisco añadió que también hay "trepas” que usan la Iglesia para otros fines y pidió la gracia del Espíritu Santo para seguir a Dios con "rectitud de intención”.

Extracto de la Homilía del Papa
Fuente: Radio Vaticana

miércoles, 19 de junio de 2013

Rectitud de intención


Hoy, Jesucristo exige a los fariseos "hacer el bien" con "buena intención". Para ser buenos, no basta con hacer "cosas buenas", sino que se requiere "hacerlas bien" y realizarlas en un "contexto bueno". Los fariseos caían en el vicio de hacer cosas que eran buenas (dar limosna…) para aparentar ser buenos. Esta falta de coherencia disgusta mucho a Dios.

Lo primero es que hagamos acciones que sean constructivas para nuestro ser (el mío y el de los demás). Decir una mentira, por ejemplo, es algo destructivo: a mí me hace mentiroso; al otro le "contamino" su inteligencia. Sólo lo bueno hace buena mi voluntad. Pero, además de un "buen punto de partida", se requiere una "buena dirección" (recta intención). Si hago algo bueno pero con mala intención, estoy, en definitiva, obrando "para" el mal. Han de ser buenos, por tanto, el "qué" y el "para qué".

—Dios mío, quiero besarte, pero no para "entregarte", sino para "entregarme" a Ti.