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lunes, 9 de abril de 2012

El Cirio Pascual



La palabra “cirio” viene del latín “cereus”, de cera, el producto de las abejas.

El cirio más importante es el que se enciende en la Vigilia Pascual como símbolo de Cristo–Luz, y que sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos.

Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz: "acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios… Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche".

El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés.

Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.

domingo, 8 de abril de 2012

Felices Pascuas de Resurrección


¡Hola!

Esperando que te encuentres con buena salud, quería saludarte por Semana Santa, especialmente por Pascua, y es que creyentes cristianos o no tan creyentes reconocemos (de alguna forma) que Pascua de Resurrección es la fiesta más importante (junto con Navidad) de nuestra fe cristiana, por todo lo que ello significa.

Con la fe en Jesucristo vivo reconocemos de alguna forma que nuestro "paso" por este mundo terrenal no es casual, que trasciende más allá a una vida celestial que nadie conoce si no luego que deja este mundo.

Debería bastarnos la frecuente constatación de la naturaleza no humana que "muere" cada invierno y "resucita" cada pascua florida de primavera, para entender que la vida humana no termina aquí, se transforma.

La fe cristiana es fe en la vida, porque Jesucristo vive entre nosotros. Y nuestra esperanza cristiana nos dice que la muerte no es el fin de esta vida, es más bien solo un "paso" necesario al "más allá", a una vida eterna, en relación a la promesa de Jesucristo: "Voy a prepararles un lugar".

Por ello, rezamos a nuestros difuntos. Por ello, cualquier sufrimiento o dolor humano incompresible a la inteligencia humana, encuentra en ella su sentido. No olvidemos que un cirio encendido en una iglesia refiere que Jesús está presente, que nuestra fe no es vana, que nuestra existencia no empezó al azar ni termina al azar. Por lo cual, no es de sensatos vivir al azar. Hagamos que nuestra vida, corta o larga, valga la pena vivirla.

A la distancia, te deseo:

   ¡Feliz Domingo de Pascua! ¡Feliz Pascua de Resurrección!

   Que Dios te bendiga y te colme de sus gracias.

Aníbal Puerta Gonzales
(Desde Argentina)