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lunes, 25 de enero de 2016

La "Conversión" de San Pablo


Hoy meditamos el cambio total de perspectiva que, camino de Damasco (c. a. 30), san Pablo experimentó mientras perseguía a la Iglesia: inesperadamente, comenzó a considerar "pérdida" y "basura" todo aquello que antes constituía para él la razón de su existencia. ¿Qué sucedió?

Los "Hechos de los Apóstoles" narran que Cristo resucitado se presentó como una luz espléndida y se dirigió a Saulo, transformando su vida misma. El esplendor del Resucitado lo dejó ciego, pero, después, su "sí" definitivo a Cristo en el Bautismo abrió de nuevo sus ojos. Las "Cartas" de san Pablo, sin dar detalles, en muchas ocasiones afirman que también él fue testigo de la resurrección de Jesucristo, cuya revelación recibió directamente del mismo Jesús.

—El Resucitado habló a san Pablo, llamándole a ser apóstol específicamente de los paganos. Al mismo tiempo, aprendió que, a pesar de su relación inmediata con el Resucitado, debía entrar en la comunión de la Iglesia recibiendo el Bautismo: sólo en esta comunión con todos podía ser un verdadero apóstol.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Lunes [25.01.2016]

Día litúrgico: 25 de Enero: La Conversión de san Pablo, apóstol


Texto del Evangelio (Mc 16,15-18): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Éstas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».

Comentario: Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera (Ripollet, Barcelona, España).

«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva»

sábado, 25 de enero de 2014

Evangelio del Sábado [25.01.2014]

Día litúrgico: 25 de Enero: La Conversión de san Pablo, apóstol


Texto del Evangelio (Mc 16,15-18): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Éstas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».

Comentario: Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera (Corró d'Avall, Barcelona, España).

Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva

miércoles, 25 de enero de 2012

Oración a San Ananías

Oración

Oh Dios,
que por medio de tu Hijo resucitado
enviaste a tu siervo Ananías a Saulo de Tarso,
para que éste recuperase la vista,
se llenase de Espíritu Santo
y fuese bautizado,
haz que, por intercesión del santo mártir Ananías,
todas las gentes sean iluminadas y bautizadas
para la remisión de los pecados,
y reciban el don del Espíritu Santo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Festividad de San Ananías

Mártir.

Martirologio Romano: Conmemoración de san Ananías, discípulo del Señor, que en Damasco (hoy en Siria) bautizó a san Pablo (s. I).

"Hermanos y padres, escuchad la defensa que ahora hago ante vosotros". Al oír que les hablaba en lengua hebrea guardaron más profundo silencio. Y dijo: Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Dios, como lo estáis todos vosotros el día de hoy. Yo perseguí a muerte a este Camino, encadenando y arrojando a la cárcel a hombres y mujeres, como puede atestiguármelo el Sumo Sacerdote y todo el Consejo de ancianos. De ellos recibí también cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intención de traer también encadenados a Jerusalén a todos los que allí había, para que fueran castigados. Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo; caí al suelo y oí una voz que me decía: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?" Yo respondí: "¿Quién eres, Señor?" Y él a mí: "Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues". Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: "¿Qué he de hacer, Señor?" Y el Señor me respondió: "Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas". Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco. Un tal Ananías, hombre piadoso según la Ley, bien acreditado por todos los judíos que habitaban allí, vino a verme, y presentándose ante mí me dijo: "Saúl, hermano, recobra la vista". Y en aquel momento le pude ver. El me dijo: "El Dios de nuestros padres te ha destinado para que conozcas su voluntad, veas al Justo y escuches la voz de sus labios, pues le has de ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre". (Hch 22,4-16).

San Ananías es una figura bíblica. Los Hechos de los Apóstoles nos lo presentan como un ciudadano de Damasco, judío de raza. Era ya cristiano cuando bautizó a Saulo de Tarso y debía tener una posición distinguida en la joven iglesia de Damasco, ya que fue a él a quien el Señor reveló el destino del Apóstol de los Gentiles. Su gran gloria fue precisamente el haber recibido en la Iglesia de Cristo a Saulo el perseguidor de los cristianos, y haber consolidado su Fe.

Una antigua tradición bizantina, asegura que Ananías fue uno de los setenta y dos discípulos de Jesús de los que habla San Lucas, (10,1) y que volvió a Damasco después de la lapidación de San Esteban, siendo más tarde consagrado Obispo de la ciudad. Se afirma también que mientras estaba predicando por los territorios de Siria fue arrestado por el gobernador Licinio y condenado a muerte. Ananías murió lapidado en las afueras de Damasco, el día primero de octubre y su cuerpo fue trasladado a la ciudad por sus discípulos. Sus reliquias se conservan, desde antiguo, en San Pablo de Roma. En el siglo XIV Carlos IV, Emperador de los Romanos y Rey de Bohemia, obtuvo la cabeza de S. Ananías, trasladándola a la iglesia de Praga.

Festividad de La Conversión de San Pablo apóstol

Fiesta Litúrgica.

Martirologio Romano: Fiesta de la Conversión de san Pablo, apóstol. Viajando hacia Damasco, cuando aún maquinaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino, eligiéndole para que, lleno del Espíritu Santo, anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió muchas dificultades a causa del nombre de Cristo.

Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.

Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.