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jueves, 6 de abril de 2017

Evangelio del Jueves [06.04.2017]


Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

«Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró»

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

domingo, 19 de marzo de 2017

Evangelio del Domingo [19.03.2017]


Día litúrgico: Domingo III (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 4,5-42): En aquel tiempo, Jesús llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.

Llega una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dice: «Dame de beber». Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?» (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva». Le dice la mujer: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna».

Le dice la mujer: «Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla». El le dice: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá». Respondió la mujer: «No tengo marido». Jesús le dice: «Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad».

Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar». Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad».

Le dice la mujer: «Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo». Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando».

En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: «¿Qué quieres?», o «¿Qué hablas con ella?». La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?». Salieron de la ciudad e iban donde Él.

Entretanto, los discípulos le insistían diciendo: «Rabbí, come». Pero Él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que vosotros no sabéis». Los discípulos se decían unos a otros: «¿Le habrá traído alguien de comer?». Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra. ¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega. Ya el segador recibe el salario, y recoge fruto para la vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador. Porque en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador: yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga».

Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por las palabras de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho». Cuando llegaron donde Él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, y decían a la mujer: «Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo».

Comentario: P. Julio César RAMOS González SDB (Mendoza, Argentina).

«Dame de beber»

jueves, 21 de abril de 2016

Evangelio del Jueves [21.04.2016]

Día litúrgico: Jueves IV de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 13,16-20): Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. David COMPTE i Verdaguer (Manlleu, Barcelona, España).

«Después de lavar los pies a sus discípulos...»

martes, 12 de abril de 2016

Juan 6: la Ley se ha hecho Persona

Hoy vuelve a resonar el "Yo soy" de Jesús. Él les acaba de pedir que se afanen por el alimento que permanece para la vida eterna. El hombre, en realidad, tiene hambre de algo más que del maná del desierto. El don que alimente al hombre en cuanto hombre debe ser superior, estar a otro nivel.

¿Es la Torá ese otro alimento? A través de ella, el hombre puede de algún modo hacer de la voluntad de Dios su alimento. Sí, la Torá es "pan" que viene de Dios; pero sólo nos muestra, por así decirlo, la "espalda" de Dios, es una "sombra". «El pan de Dios es el que ha bajado del cielo y da la vida al mundo» (Jn 6,33). Como los que le escuchaban seguían sin entenderlo, Jesús lo repite de un modo inequívoco: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed» (Jn 6,35).

—¡La Ley se ha hecho Persona!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 17 de marzo de 2016

Jesús, "Yo soy" anterior a Abraham

Hoy aparece nuevamente el "Yo soy" de Jesús. Sigue aún en el aire la pregunta "¿Quién eres tú?"; "¿de dónde vienes?". La referencia que los interlocutores hacen a Dios como Padre, más allá de Abraham, le da al Señor la oportunidad de explicar, una vez más, con claridad su origen.

Como afirma Jesús, Abraham no sólo remite —por encima de él mismo— a Dios Padre, sino sobre todo hacia el futuro, a Jesús, al Hijo: "Abraham, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría". A la objeción de los judíos de que Jesús no podía haber visto a Abraham, les responde: "Antes de que naciera Abraham, Yo soy". "Yo soy": otra vez aparece misteriosamente realzado el simple "Yo soy", pero ahora definido en contraste con el "era" de Abraham.

—Ante el mundo del llegar y del pasar, del surgir y del perecer, se contrapone el "Yo soy" de Jesús, un modo de ser absolutamente único, que supera todas las categorías humanas.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Jueves [17.03.2016]

Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma



Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

«Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró»

martes, 15 de marzo de 2016

Evangelio del Martes [15.03.2016]

Día litúrgico: Martes V de Cuaresma


Texto del Evangelio (Jn 8,21-30): En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir». Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: ‘Adonde yo voy, vosotros no podéis ir’?». El les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados».

Entonces le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo. Mucho podría hablar de vosotros y juzgar, pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a Él es lo que hablo al mundo». No comprendieron que les hablaba del Padre. Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él». Al hablar así, muchos creyeron en Él.

Comentario: Rev. D. Josep Mª MANRESA Lamarca (Valldoreix, Barcelona, España).

«Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy»

jueves, 30 de abril de 2015

"Yo Soy": la ciencia divina en Cristo

Hoy estamos sumergidos en el ambiente íntimo de la Última Cena. Cristo, consciente de la prueba que se avecina, fortalece a los Apóstoles y, de nuevo, les da muestras de su divinidad. Se les presenta como el "Yo Soy", con conocimiento divino: predice la traición de Judas "antes de que suceda".

¡Es hombre!; de nadie más se escribió tanto en la antigüedad. Sabemos su nombre, dónde y cuándo nació; conocemos sus hechos y palabras. Padeció hasta morir (una lanzada certificó su muerte sin "paliativos"). ¡Y es Dios! Sólo Dios puede llamarse "Yo Soy" (ante Moisés, ya había usado este "nombre propio"). Dios "es", sin necesidad de calificativos, porque su infinitud no admite acotación. Jesús lo ve todo como en un "eterno presente". Sus saberes divino y humano cooperan sin confundirse. Un misterio no imposible para el Ser Infinito, potente para "incorporarse" la naturaleza humana creada a su imagen por Él mismo.

—Jesús: porque eres Dios, tu Humanidad sabía de antemano que sufriría mucho. ¡Te amo!

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Evangelio del Jueves [30.04.2015]

Día litúrgico: Jueves IV de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 13,16-20): Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. David COMPTE i Verdaguer (Manlleu, Barcelona, España).

Después de lavar los pies a sus discípulos...

sábado, 18 de abril de 2015

Juan 6: contexto general (la comparación entre Moisés y Jesús)


Hoy, entre la multiplicación de los panes y el discurso eucarístico en la Sinagoga de Cafarnaúm, tiene lugar la escena de Jesucristo caminando sobre las aguas. Un acontecimiento oportuno para introducir el contexto fundamental del capítulo 6 de san Juan: la comparación entre Moisés y Jesús. El primero —por el poder de Dios— dividió las aguas del mar para atravesarlo pisando tierra; Jesús, simplemente, camina sobre las mismas. Él es el "Yo soy".

Cristo es el Moisés definitivo y más grande, el "profeta" que Moisés anunció a las puertas de la tierra santa. Teniendo, pues, a Moisés como trasfondo, aparecen los requisitos que debía tener Jesús: mientras que Moisés hizo brotar agua de la roca, Jesús es la fuente de agua viva; mientras que Moisés había regalado el maná —el pan del cielo—, Jesús es Él mismo el Pan Vivo bajado del cielo.

—Moisés habló con Dios «como un hombre habla con su amigo» (Ex 33,11), aunque solamente le vio la "espalda"... Sólo quien es Dios, ve a Dios: Jesús.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 26 de marzo de 2015

Jesús, "Yo Soy" anterior a Abraham


Hoy aparece nuevamente el "Yo Soy" de Jesús. Sigue aún en el aire la pregunta "¿Quién eres tú?"; "¿de dónde vienes?". La referencia que los interlocutores hacen a Dios como Padre, más allá de Abraham, le da al Señor la oportunidad de explicar, una vez más, con claridad su origen.

Como afirma Jesús, Abraham no sólo remite —por encima de él mismo— a Dios Padre, sino sobre todo hacia el futuro, a Jesús, al Hijo: "Abraham, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría". A la objeción de los judíos de que Jesús no podía haber visto a Abraham, les responde: "Antes de que naciera Abraham, Yo Soy". "Yo Soy": otra vez aparece misteriosamente realzado el simple "Yo Soy", pero ahora definido en contraste con el "era" de Abraham.

—Ante el mundo del llegar y del pasar, del surgir y del perecer, se contrapone el "Yo Soy" de Jesús, un modo de ser absolutamente único, que supera todas las categorías humanas.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Jueves [26.03.2015]

Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma


Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró

jueves, 15 de mayo de 2014

Evangelio del Jueves [15.05.2014]

Día litúrgico: Jueves IV de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 13,16-20): Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. David COMPTE i Verdaguer (Manlleu, Barcelona, España).

Después de lavar los pies a sus discípulos...

jueves, 10 de abril de 2014

Evangelio del Jueves [10.04.2014]

Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma


Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró

martes, 16 de abril de 2013

Juan 6: la Ley se ha hecho Persona



Hoy vuelve a resonar el "Yo soy" de Jesús. Él les acaba de pedir que se afanen por el alimento que permanece para la vida eterna. El hombre, en realidad, tiene hambre de algo más que del maná del desierto. El don que alimente al hombre en cuanto hombre debe ser superior, estar a otro nivel.

¿Es la Torá ese otro alimento? A través de ella, el hombre puede de algún modo hacer de la voluntad de Dios su alimento. Sí, la Torá es "pan" que viene de Dios; pero sólo nos muestra, por así decirlo, la "espalda" de Dios, es una "sombra". «El pan de Dios es el que ha bajado del cielo y da la vida al mundo» (Jn 6,33). Como los que le escuchaban seguían sin entenderlo, Jesús lo repite de un modo inequívoco: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed» (Jn 6,35).

—¡La Ley se ha hecho Persona!

jueves, 21 de marzo de 2013

Jesús, "Yo soy" anterior a Abraham



Hoy aparece nuevamente el "Yo soy" de Jesús. Sigue aún en el aire la pregunta "¿Quién eres tú?"; "¿de dónde vienes?". La referencia que los interlocutores hacen a Dios como Padre, más allá de Abraham, le da al Señor la oportunidad de explicar, una vez más, con claridad su origen.

Como afirma Jesús, Abraham no sólo remite —por encima de él mismo— a Dios Padre, sino sobre todo hacia el futuro, a Jesús, al Hijo: "Abraham, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría". A la objeción de los judíos de que Jesús no podía haber visto a Abraham, les responde: "Antes de que naciera Abraham, Yo soy". "Yo soy": otra vez aparece misteriosamente realzado el simple "Yo soy", pero ahora definido en contraste con el "era" de Abraham.

—Ante el mundo del llegar y del pasar, del surgir y del perecer, se contrapone el "Yo soy" de Jesús, un modo de ser absolutamente único, que supera todas las categorías humanas.

Evangelio del Jueves [21.03.2013]


Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma


Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró

miércoles, 9 de mayo de 2012

Evangelio del Miércoles [09.05.2012]


Día litúrgico: Miércoles V de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 15,1-8): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

«Permaneced en mí, como yo en vosotros»

domingo, 6 de mayo de 2012

Evangelio del Domingo [06.05.2012]


Día litúrgico: Domingo V (B) de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 15,1-8): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.

»Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

Comentario: Rev. D. Joan MARQUÉS i Suriñach (Vilamarí, Girona, España).

«La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto»

viernes, 4 de mayo de 2012

Evangelio del Viernes [04.05.2012]


Día litúrgico: Viernes IV de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 14,1-6): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino». Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Comentario: Rev. D. Josep Mª MANRESA Lamarca (Les Fonts del Vallès, Barcelona, España).

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí»