Mostrando entradas con la etiqueta El corazón del hombre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El corazón del hombre. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de marzo de 2015

El lavatorio que nos purifica es el amor de Jesús que llega hasta la muerte


Hoy, Jesús exaltado en la Cruz aparece como salvación para todos los que le miren con fe. Para entrar en comunión con Dios, el hombre ha de ser "puro". Pero, cuanto más se adentra en la luz, tanto más se siente necesitado de purificación. Por eso las religiones han creado sistemas de "purificación".

Sin embargo, Jesús ha dado un cambio radical al concepto de pureza ante Dios: no son las prácticas rituales lo que purifica. La pureza y la impureza tienen lugar en el corazón del hombre, y la fe es lo que purifica el corazón (cf. Hch 15,5-11). Dicha fe se debe a que Dios sale al encuentro del hombre (no es simplemente una decisión autónoma de los hombres).

—El lavatorio que nos purifica es el amor de Jesús que llega hasta la muerte. En la gran aspiración de la humanidad a la pureza, el Evangelio de Juan —Jesús mismo— nos indica el rumbo: Él, que es Dios y Hombre al mismo tiempo, nos hace capaces de Dios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

lunes, 15 de diciembre de 2014

Evangelio del Lunes [15.12.2014]

Día litúrgico: Lunes III de Adviento


Texto del Evangelio (Mt 21,23-27): En aquel tiempo, Jesús entró en el templo. Mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?». Jesús les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?». Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: ‘Del cielo’, nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creísteis?’. Y si decimos: ‘De los hombres’, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta». Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos». Y Él les replicó asimismo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Comentario: Rev. D. Melcior QUEROL i Solà (Ribes de Freser, Girona, España).

¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?