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jueves, 25 de agosto de 2016

Evangelio del Jueves [25.08.2016]

Día litúrgico: Jueves XXI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 24,42-51): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes».

Comentario: + Rev. D. Albert TAULÉ i Viñas (Barcelona, España).

«Estad preparados»

viernes, 9 de octubre de 2015

El demonio es un "número"

Hoy Jesucristo nos habla del "adversario" de Dios. La bestia, el poder adverso, no lleva un nombre, sino un número: "666 es su número", dice el vidente en el "Apocalipsis". En una ocasión se presentó a sí mismo como "legión". Es un número y convierte a la persona en un número.

¿Una señal? Si bien el demonio es "indemostrable", quienes han vivido el mundo de los campos de concentración saben a qué equivale eso: su horror se basa precisamente en que borra el rostro, en que cancela la historia, en que hace de los hombres números, piezas recambiables de una gran maquinaria. Uno es una función y nada más. Y, si sólo existen funciones, entonces el hombre no es tampoco nada más. Lo que no es función no es nada. La bestia es número y convierte en número.

—Señor, porque tienes un nombre y me das un nombre y me llamas por mi nombre, yo no soy para ti una función en una maquinaria cósmica. ¡Soy tu hijo!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 27 de agosto de 2015

Evangelio del Jueves [27.08.2015]

Día litúrgico: Jueves XXI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 24,42-51): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes».

Comentario: + Rev. D. Albert TAULÉ i Viñas (Barcelona, España).

«Estad preparados»

miércoles, 1 de julio de 2015

El demonio es un "número"


Hoy Jesucristo nos desenmascara al "adversario" de Dios. La bestia, el poder adverso, no lleva un nombre, sino un número: "666 es su número", dice el vidente en el "Apocalipsis". En esta ocasión se presenta a sí mismo como "legión". Es un número y convierte a la persona en un número.

¿Una señal? Si bien el demonio es "indemostrable", quienes han vivido el mundo de los campos de concentración saben a qué equivale eso: su horror se basa precisamente en que borra el rostro, en que cancela la historia, en que hace de los hombres números, piezas recambiables de una gran maquinaria. Uno es una función y nada más. Y, si sólo existen funciones, entonces el hombre no es tampoco nada más. Lo que no es función no es nada. La bestia es número y convierte en número.

—Señor, porque tienes un nombre y me das un nombre y me llamas por mi nombre, yo no soy para ti una función en una maquinaria cósmica. ¡Soy tu hijo!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de BenedictoXVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 27 de diciembre de 2014

San Juan, apóstol y evangelista

Hoy celebramos a otro miembro del Colegio Apostólico: Juan, hijo de Zebedeo, y hermano de Santiago. Su nombre, típicamente hebreo, significa "el Señor ha dado su gracia". Estaba arreglando las redes a orillas del lago de Tiberíades, cuando Jesús le llamó. Juan forma siempre parte del grupo restringido que Jesucristo lleva consigo en determinadas ocasiones. Autor del cuarto Evangelio, de tres Cartas y del Apocalipsis.

En la Iglesia de Jerusalén fue una de las "columnas". Según la tradición, Juan es "el discípulo predilecto" que coloca la cabeza sobre el pecho del Maestro durante la Última Cena, se encuentra a los pies de la Cruz junto a la Madre de Jesús y es testigo tanto de la tumba vacía como de la presencia del Resucitado. La Iglesia Oriental le llama simplemente "el Teólogo" (el que habla de lo divino en términos accesibles).

—Un tema característico de Juan es el amor. Él no hace un tratado abstracto porque el verdadero amor, por su naturaleza, siempre hace referencia directa a personas reales.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 28 de agosto de 2014

Evangelio del Jueves [28.08.2014]

Día litúrgico: Jueves XXI del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mt 24,42-51): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes».

Comentario: + Rev. D. Albert TAULÉ i Viñas (Barcelona, España).

Estad preparados

domingo, 3 de noviembre de 2013

Ser paciente para ser santo


Una multitud de hombres y mujeres de todos los pueblos, dice el Apocalipsis, adoraban a Dios el Padre Eterno y al Cordero, que murió para salvar a los hombres. Eran los santos, aquellos hombres y mujeres que vivieron en este mundo según la voluntad de Dios y vencieron al pecado y al mal.

La santidad es la meta del cristiano: “sed santos como su Padre Celestial es santo”. La vida encuentra su sentido cuando siguiendo las palabras de Jesús entonamos en nuestra vida una sinfonía de caridad. Mirar a lo alto para recordar que somos de Dios, mirar hacia el horizonte para extender la mano a todos aquellos que ya no pueden avanzar en el camino. Ser “samaritanos” de cada hombre que encontramos en nuestra vida cotidiana, a la vuelta de cada esquina.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Luego de la muerte ¿las almas de los difuntos van a diferentes destinos?


Gabriel González Nares - 28 octubre 2012

Arzobispo Tito Solari - mast'aku armado en altar de la Catedral valluca 

Los destinos de las almas son distintos conforme a su estado. Porque el alma libre del cuerpo está en estado de recibir bien o mal por sus merecimientos luego de las acciones en vida. De aquí que después de la muerte está en estado de recibir el premio final o en estado de quedarse sin él.

La teología cristiana cuenta con una rama llamada escatología, dedicada al estudio de las realidades últimas. La escatología enseña que, luego de la muerte, el alma intelectual se separa del cuerpo y es juzgada por Dios. Pero, ¿qué pasa después? ¿El alma sin cuerpo qué destino tiene?


martes, 27 de diciembre de 2011

Festividad de San Juan, Apóstol y Evangelista

El Discípulo Amado.

Juan, hijo de Zebedeo y de Salomé, hermano de Santiago, fue capaz de plasmar con exquisitas imágenes literarias los sublimes pensamientos de Dios. Hombre de elevación espiritual, se lo considera el águila que se alza hacia las vertiginosas alturas del misterio trinitario: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios”.

Es de los íntimos de Jesús y le está cerca en las horas más solemnes de su vida. Está junto a él en la última Cena, durante el proceso y, único entre los apóstoles, asiste a su muerte al lado de la Virgen. Pero contrariamente a cuanto pueden hacer pensar las representaciones del arte, Juan no era un hombre fantasioso y delicado, y bastaría el apodo que puso el Maestro a él y a su hermano Santiago -”hijos del trueno”- para demostrarnos un temperamento vivaz e impulsivo, ajeno a compromisos y dudas, hasta parecer intolerante.

En el Evangelio él se presenta a sí mismo como “el discípulo a quien Jesús amaba”. Aunque no podemos indagar sobre el secreto de esta inefable amistad, podemos adivinar una cierta analogía entre el alma del “hijo del trueno” y la del “Hijo del hombre”, que vino a la tierra a traer no sólo la paz sino también el fuego. Después de la resurrección, Juan permanecerá largo tiempo junto a Pedro. Pablo, en la carta a los Gálatas, habla de Pedro, Santiago y Juan “como las columnas” de la Iglesia.

En el Apocalipsis Juan dice que fue perseguido y relegado a la isla de Patmos por la “palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” Según una tradición, Juan vivió en Éfeso en compañía de la Virgen, y bajo Domiciano fue echado en una caldera de aceite hirviendo, de la que salió ileso, pero con la gloria de haber dado también él su “testimonio”. Después del destierro en Patmos, regresó definitivamente a Éfeso en donde exhortaba infatigablemente a los fieles al amor fraterno, como resulta de las tres epístolas contenidas en el Nuevo Testamento. Murió de avanzada edad en Éfeso, durante el imperio de Trajano, hacia el año 98.

Información más completa: corazones.org