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domingo, 19 de febrero de 2017

Evangelio del Domingo [19.02.2017]


Día litúrgico: Domingo VII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5, 38-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

»Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».

Comentario: Rev. P. José PLAZA Monárdez (Calama, Chile).

«Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial»

jueves, 4 de junio de 2015

El primer mandamiento (amar a Dios) y el segundo (amor al prójimo) forman un único precepto


Hoy, mientras un escriba pregunta por el "primer" mandamiento, Jesús habla de dos mandamientos, que en realidad forman un solo precepto. Aparece, así, la imprescindible interacción entre amor a Dios y amor al prójimo. En todo caso, ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero.

Sin el contacto con Dios, veremos en el prójimo solamente al "otro", sin conseguir reconocer en él la imagen divina. Por el contrario, si se omite del todo la atención al otro, queriendo ser sólo "piadoso", se marchita también la relación con Dios: será únicamente una relación "correcta", pero sin amor. Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama.

—Los santos han adquirido su capacidad de amar al prójimo de manera siempre renovada gracias a su encuentro con el Señor y, viceversa: ¡El amor crece a través del Amor!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).