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miércoles, 29 de marzo de 2017

Evangelio del Miércoles [29.03.2017]


Día litúrgico: Miércoles IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 5,17-30): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo» Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios.

Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace Él, eso también lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que Él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

»En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio. Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado».

Comentario: Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas (Girona, España).

«En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna»

miércoles, 13 de enero de 2016

La oración de Jesús con el Padre


Hoy contemplamos en síntesis los elementos básicos del ministerio público de Jesús: anuncio del Reino (y enseñanzas), realización de signos ("milagros") que lo manifiestan y oración. Para entender a Jesucristo resultan fundamentales las repetidas indicaciones de que se retiraba —a veces noches enteras— para orar "a solas" con el Padre. Este "orar" de Jesús es la conversación del Hijo con el Padre.

Él vive ante el rostro de Dios como Hijo; vive en la más íntima unidad con el Padre. Sólo partiendo de esta afirmación se puede entender verdaderamente la figura de Jesús y entrever el origen último de sus acciones, de sus enseñanzas y de su sufrimiento. La reacción de sus oyentes fue clara: esa doctrina no procede de ninguna escuela; es radicalmente diferente a lo que se puede aprender en las escuelas; es una explicación "con autoridad".

—Entiendo y confieso, Señor, que tu doctrina no procede de enseñanzas humanas, sino de tu contacto inmediato con el Padre, del diálogo "cara a cara" con tu Padre-Dios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 3 de diciembre de 2015

El "Cristo de la fe" y el "Jesús histórico"

Hoy reafirmamos nuestra fe en el acontecimiento histórico de que hace 2000 años el Hijo de Dios se encarnó, haciéndose "visible" —con hechos y palabras— en Jesús de Nazaret. Sin embargo, algunos investigadores —desde hace algunas décadas— comenzaron a abrir una grieta entre el "Jesús histórico" y el "Cristo de la fe".

Abusando del "método histórico-crítico", han afirmado que la imagen de Cristo que nos ha llegado por la fe (a través de la Iglesia) no se corresponde con el Jesús que existió históricamente. Pero las reconstrucciones de este Jesús, hechas dejando de lado la fe, han resultado cada vez más contrastantes: desde el revolucionario anti-romano hasta el moralista benigno... Estas reconstrucciones son más una fotografía de sus autores y de sus propios ideales que un poner al descubierto la imagen del verdadero Jesucristo.

—Jesús, sin prescindir de la historia, confieso tu divinidad y comunión con el Padre. Y desde esta fe —y sólo así— resultan también razonables históricamente tus actuaciones y tus palabras recogidas en los Evangelios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 4 de septiembre de 2015

La "Nueva" Alianza


Hoy, frente al ritualismo farisaico, el "vino nuevo" nos remite al panorama de la "renovada" Alianza de Dios con los hombres. Dios, ante las infidelidades de Israel, reiteró la "Alianza" y, finalmente, Cristo la selló de modo "nuevo" y "definitivo". La Alianza del Sinaí se fundaba en dos elementos: 1. La "sangre de la alianza" (sangre de animales sacrificados, con la cual se rociaba el altar —símbolo de Dios— y el pueblo); 2. La palabra de Dios y la promesa de obediencia de Israel.

Esta promesa se rompió con la "idolatría" de Israel y con una historia de reiteradas desobediencias, como muestra el Antiguo Testamento. La ruptura pareció irremediable cuando Dios abandonó a su pueblo al exilio y el templo a la destrucción. Pero, en aquellos momentos, surgió la esperanza de la "Nueva Alianza", no basada en la siempre frágil fidelidad humana, sino en una obediencia inviolable: la del Hijo de Dios, Jesucristo.

—Jesús, como siervo, asumes mi desobediencia en tu "obediencia hasta la muerte". ¡Concédeme un "nuevo" corazón!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

miércoles, 1 de julio de 2015

Evangelio del Miércoles [01.07.2015]

Día litúrgico: Miércoles XIII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 8,28-34): En aquel tiempo, al llegar Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?». Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: «Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos». Él les dijo: «Id». Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

«Le rogaron que se retirase de su término»

jueves, 23 de abril de 2015

Juan 6: la Palabra se hace "pan", en primer lugar, mediante la Encarnación

Hoy, las palabras de Jesús revelan cómo podemos "alimentarnos" de Dios y vivir de Él: Dios se hace "pan" para nosotros, ante todo, en la encarnación del Logos (la Imagen de Dios, el Hijo de Dios). ¡La Palabra se ha hecho Carne! El Logos se hace uno de nosotros y entra así en nuestro ámbito, en aquello que nos resulta accesible.

Pero por encima de la encarnación de la Palabra, es necesario todavía un paso más, que Jesús menciona en las palabras finales de su sermón: su carne es vida "para" el mundo (cf. 6,51). Con esto se alude, más allá del acto de la encarnación, al objetivo interior y a su última realización: la entrega que Jesús hace de sí mismo hasta la muerte y el misterio de la Cruz.

—Jesús se hace hombre para entregarse y ocupar el lugar del sacrificio de los animales, que sólo podían ser el gesto de un anhelo, pero no una respuesta. En definitiva, el Pan contiene el misterio de la pasión.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 16 de abril de 2015

Vida sobrenatural

Hoy Jesús habla de su procedencia y, a la vez, nos desvela nuestro destino. Él viene de "arriba", del cielo eterno, donde siempre ha existido unido al Padre y al Espíritu Santo. Ahí está también nuestra vida más auténtica. El Hijo de Dios ha venido para descubrirnos esta maravilla, pero nos cuesta despegarnos de la tierra y despertar nuestra aspiración a la eternidad.

Desde sus orígenes, el hombre ha considerado con respeto su muerte y la vida más allá de la "tierra". Pero, realmente, poco sabíamos de esa "vida de arriba" y de su contenido. Con la encarnación del Hijo de Dios se nos ha desvelado la verdadera vida, la más real: la vida de amistad con Dios, que es "sobre-natural" y, por tanto, sin fin. Sólo se acaba lo de la tierra.

—Quiero vivir, Dios mío, una vida de amistad contigo. Concédeme entender las cosas como Tú las entiendes, y amar como Tú amas. Jesús, confío en tu Palabra.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

miércoles, 8 de abril de 2015

Con la resurrección de Jesús la Escritura se ha desvelado de un modo nuevo


Hoy partiendo de lo inesperado, la Escritura se ha desvelado de un modo nuevo. Obviamente, la nueva lectura de las Escrituras sólo podía comenzar después de la resurrección, porque únicamente por ella Jesús quedó acreditado como enviado de Dios. Ahora había que identificar ambos eventos —cruz y resurrección— en la Escritura, entenderlos de un modo nuevo y llegar así a la fe en Jesucristo como el Hijo de Dios.

Para los discípulos, la resurrección era tan real como la cruz. Se rindieron simplemente ante la realidad: después de tanto titubeo y asombro inicial, ya no podían oponerse a ella. Es realmente Él; vive y nos ha hablado, ha permitido que le toquemos, aun cuando ya no pertenece al mundo de lo que normalmente es tangible.

—La paradoja era indescriptible: Él era completamente diferente, no un cadáver reanimado, sino alguien que vivía desde Dios de un modo nuevo y para siempre; y, al mismo tiempo, sin pertenecer ya a nuestro mundo, estaba presente de manera real, en su plena identidad.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 31 de marzo de 2015

Evangelio del Martes [31.03.2015]

Día litúrgico: Martes Santo


Texto del Evangelio (Jn 13,21-33.36-38): En aquel tiempo, estando Jesús sentado a la mesa con sus discípulos, se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará». Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando». Él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?». Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar». Y, mojando el bocado, le toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres. En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche.

Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto. Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros». Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde». Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti». Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces».

Comentario: Abbé Jean GOTTIGNY (Bruxelles, Bélgica).

Era de noche

lunes, 30 de marzo de 2015

El culto a Dios


Hoy, Jesucristo está cenando en casa de sus amigos Marta, María y Lázaro, en Betania, cerca de Jerusalén. Jesús, el Hijo de Dios, es, al mismo tiempo, hombre de verdad: necesita estar con sus amigos los hombres y espera que le amemos. Poco antes había resucitado a Lázaro. Ahora vemos a María —su hermana— perfumando los pies del Señor. Él acepta y defiende esta muestra de cariño.

Dios es Amor. Él sólo desea nuestro bien. Nosotros somos felices cuando descubrimos que Dios nos ama. El hombre es hombre cuando da culto a Dios, es decir, cuando le habla y le escucha, cuando reconoce que Él es grande y le acepta como su Creador. Los animales irracionales jamás podrán hacer eso.

—Dios mío, me pongo de rodillas ante ti, porque Tú eres mi Señor. Sin ti yo no sería nada. No quiero vivir sin ti. Santa María, no permitas que me aleje por nada de tu Hijo divino.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

domingo, 29 de marzo de 2015

Evangelio del Domingo [29.03.2015]

Día litúrgico: Domingo de Ramos (B)


Texto del Evangelio (Mc 14,1—15,47): Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarle. Pues decían: «Durante la fiesta no, no sea que haya alboroto del pueblo».

Estando Él en Betania, en casa de Simón el leproso, recostado a la mesa, vino una mujer que traía un frasco de alabastro con perfume puro de nardo, de mucho precio; quebró el frasco y lo derramó sobre su cabeza. Había algunos que se decían entre sí indignados: «¿Para qué este despilfarro de perfume? Se podía haber vendido este perfume por más de trescientos denarios y habérselo dado a los pobres». Y refunfuñaban contra ella. Mas Jesús dijo: «Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho una obra buena en mí. Porque pobres tendréis siempre con vosotros y podréis hacerles bien cuando queráis; pero a mí no me tendréis siempre. Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Yo os aseguro: dondequiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya».

Entonces, Judas Iscariote, uno de los Doce, se fue donde los sumos sacerdotes para entregárselo. Al oírlo ellos, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él andaba buscando cómo le entregaría en momento oportuno.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Jesús no quita nada de la "Torá", sino que "añade": se añade a Sí mismo


Hoy sobresale la "controversia" alrededor de Jesús de Nazaret. En otros lugares del Evangelio vemos cómo polemizan y se "escandalizan" los fariseos y escribas… Ahora también sus propios paisanos y familiares: creen conocerle, pero en realidad no le conocen. Para conocerle es necesaria la fe: ¡no bastan los milagros!

El "Yo" de Jesús ("Yo os digo…") causa en sus oyentes un "conflicto". Sus interlocutores captan que Jesús no quita nada de la sagrada "Ley"; todo lo contrario, añade. ¡Pero se añade a sí mismo!: Él es la "Torá", Él es mayor que el Templo y Señor del Sábado... He ahí el núcleo del "espanto" de los judíos: la centralidad del Yo de Jesús en su mensaje, que da a todo una nueva orientación. La perfección (ser santo como lo es Dios) exigida por la "Torá" consiste ahora en seguir a Jesús.

—Esta misteriosa equiparación de Jesús con Dios que se refleja en sus palabras es, justamente, el centro de la fe cristiana: ¡Jesús, Tú eres el Hijo de Dios!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 22 de enero de 2015

Evangelio del Jueves [22.01.2015]

Día litúrgico: Jueves II del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 3,7-12): En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

Comentario: Rev. D. Melcior QUEROL i Solà (Ribes de Freser, Girona, España).

Le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón

jueves, 25 de diciembre de 2014

Navidad: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy"

Hoy, con las palabras "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado" (Salmo 2), la Iglesia empieza a vivir la Navidad, es decir, el nacimiento de nuestro Redentor Jesucristo en el establo de Belén. Antiguamente, este Salmo pertenecía al ritual de la coronación del rey de Judá: Israel, a causa de su elección, se sentía "hijo de Dios" y, como el rey era la personificación de aquel pueblo, su entronización se vivía como un acto solemne de adopción por parte de Dios.

En la noche de Belén, estas palabras adquirieron un significado nuevo e inesperado. El Niño en el pesebre es verdaderamente el Hijo de Dios. Él no es soledad eterna, sino un círculo de amor en el recíproco entregarse y volverse a entregar. Él es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Más aún, en Jesucristo, el Hijo de Dios, Dios de Dios, se hizo hombre.

—El eterno hoy de Dios ha descendido en el hoy efímero del mundo, arrastrando nuestro hoy pasajero al hoy perenne de Dios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 5 de diciembre de 2014

El "Cristo de la fe" y el "Jesús histórico"

Hoy reafirmamos nuestra fe en el acontecimiento histórico de que hace 2000 años el Hijo de Dios se encarnó, haciéndose "visible" —con hechos y palabras— en Jesús de Nazaret. Sin embargo, algunos investigadores —desde hace algunas décadas— comenzaron a abrir una grieta entre el "Jesús histórico" y el "Cristo de la fe".

Abusando del "método histórico-crítico", han afirmado que la imagen de Cristo que nos ha llegado por la fe (a través de la Iglesia) no se corresponde con el Jesús que existió históricamente. Pero las reconstrucciones de este Jesús, hechas dejando de lado la fe, han resultado cada vez más contrastantes: desde el revolucionario anti-romano hasta el moralista benigno... Estas reconstrucciones son más una fotografía de sus autores y de sus propios ideales que un poner al descubierto la imagen del verdadero Jesucristo.

—Jesús, sin prescindir de la historia, confieso tu divinidad y comunión con el Padre. Y desde esta fe —y sólo así— resultan también razonables históricamente tus actuaciones y tus palabras recogidas en los Evangelios.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

El Hijo de Dios se encarnó por nuestra salvación

Hoy, este panorama de curaciones (¡signo de salvación!) que leemos en el Evangelio, interpela la controversia sobre el mesianismo de Jesús: ¿ha redimido verdaderamente a Israel? La misión, tal como Él la ha vivido, seguramente no se corresponde con la expectativa de la salvación mesiánica inmediata que tenían los hombres, que se sentían oprimidos no tanto por sus pecados, sino por la miseria de su existencia.

San José recibió la orden de dar un nombre al niño; el mismo nombre que el ángel había indicado también a María: "Jesús", que significa "Dios es salvación". El ángel que habló en sueños a José aclara en qué consiste esta salvación: "Él salvará a su pueblo de los pecados".

—Si el hombre trastoca su primera y fundamental relación —la que tiene con Dios— entonces ya no queda nada más que pueda estar verdaderamente en orden. Jesús quiere señalar al hombre el núcleo de su mal y hacerle comprender: si no eres curado en "esto", no obstante todas las cosas buenas que puedas encontrar, no estarás verdaderamente curado.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Evangelio del Miércoles [03.09.2014]

Día litúrgico: Miércoles XXII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 4,38-44): En aquel tiempo, saliendo de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado». E iba predicando por las sinagogas de Judea.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando

domingo, 10 de agosto de 2014

Evangelio del Domingo [10.08.2014]

Día litúrgico: Domingo XIX (A) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 14,22-33): Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».

Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España).

Empezó a hundirse y gritó: ‘Señor, sálvame’

jueves, 23 de enero de 2014

Evangelio del Jueves [23.01.2014]

Día litúrgico: Jueves II del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 3,7-12): En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

Comentario: Rev. D. Melcior QUEROL i Solà (Ribes de Freser, Girona, España).

Le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón

sábado, 11 de enero de 2014

Papa Francisco ‏@Pontifex_es [02 – 11 ene 2014]


11 ene
Ningún anciano debe estar “exiliado” de nuestra familia. Los ancianos son un tesoro para la sociedad.

10 ene
No pasemos de largo ante el Niño de Belén. Dejemos que nuestro corazón se conmueva.

9 ene
Contemplemos la humildad del Hijo de Dios, que ha nacido pobre. Imitémosle compartiendo con los más débiles.

7 ene
Dejemos un puesto libre en la mesa: un puesto para el que carece de lo necesario, para el que se ha quedado solo.

5 ene
Queridos amigos, muchas gracias por las felicitaciones que me han enviado con motivo de las fiestas navideñas. Que Dios les bendiga.

4 ene
Queridos jóvenes, Jesús quiere ser su amigo; y quiere que ustedes transmitan por doquier la alegría de esta amistad.

3 ene
El Niño Jesús revela la ternura del inmenso amor con el que Dios nos rodea a cada uno.

2 ene
Dios no se revela en la fuerza o en el poder, sino en la debilidad y en la fragilidad del recién nacido.