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miércoles, 13 de enero de 2016

La oración de Jesús con el Padre


Hoy contemplamos en síntesis los elementos básicos del ministerio público de Jesús: anuncio del Reino (y enseñanzas), realización de signos ("milagros") que lo manifiestan y oración. Para entender a Jesucristo resultan fundamentales las repetidas indicaciones de que se retiraba —a veces noches enteras— para orar "a solas" con el Padre. Este "orar" de Jesús es la conversación del Hijo con el Padre.

Él vive ante el rostro de Dios como Hijo; vive en la más íntima unidad con el Padre. Sólo partiendo de esta afirmación se puede entender verdaderamente la figura de Jesús y entrever el origen último de sus acciones, de sus enseñanzas y de su sufrimiento. La reacción de sus oyentes fue clara: esa doctrina no procede de ninguna escuela; es radicalmente diferente a lo que se puede aprender en las escuelas; es una explicación "con autoridad".

—Entiendo y confieso, Señor, que tu doctrina no procede de enseñanzas humanas, sino de tu contacto inmediato con el Padre, del diálogo "cara a cara" con tu Padre-Dios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 15 de diciembre de 2015

Jesús, el "nuevo Moisés"

Hoy, Jesús alude al Bautista: él —último profeta del Antiguo Testamento— señaló a Cristo; y Éste señala al Padre. Efectivamente, "a Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer". En Jesús se cumple la promesa del nuevo profeta. En Él se ha hecho plenamente realidad lo que en Moisés era sólo imperfecto: Él vive ante el rostro de Dios no sólo como amigo, sino como Hijo.

Sólo partiendo de esta afirmación se puede entender verdaderamente la figura de Jesucristo, tal como se nos muestra en el Nuevo Testamento. En ella se fundamenta todo lo que se nos dice sobre las palabras, las obras, los sufrimientos y la gloria de Jesús. Si se prescinde de este auténtico "baricentro", no se percibe lo específico de la figura del Señor.

—Tu oración, Jesús, es la conversación del Hijo con el Padre, en la que está implicada tu alma humana (conciencia y la voluntad): también quiero implicarme yo.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).