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miércoles, 27 de enero de 2016

La parábola del sembrador: una página autobiográfica de Jesús


Hoy, Jesús se dirige a la multitud con la célebre parábola del sembrador. Es una página "autobiográfica", porque refleja la experiencia misma de Cristo, de su predicación: Él se identifica con el sembrador, que esparce la buena semilla de la Palabra de Dios, y percibe los diversos efectos que obtiene, según el tipo de acogida reservada al anuncio.

Para hablar de la salvación, se evoca aquí la experiencia que cada año se renueva en el mundo agrícola: una siembra que va acompañada de lágrimas, porque se tira aquello que todavía podría convertirse en pan, exponiéndose a una espera llena de incertidumbres. El campesino trabaja, prepara el terreno, arroja la semilla, pero no sabe dónde caerá esta semilla, si los pájaros se la comerán, si arraigará, si echará raíces, si llegará a ser espiga…

—Arrojar la semilla es un gesto de confianza y de esperanza: año tras año, el campesino repite su gesto y arroja su semilla. Jesucristo conocía bien esta experiencia y hablaba de ella a los suyos.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

miércoles, 24 de julio de 2013

Evangelio del Miércoles [24.07.2013]

Día litúrgico: Miércoles XVI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 13,1-9): En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Comentario: P. Julio César RAMOS González, SDB (Mendoza, Argentina).

Una vez salió un sembrador a sembrar