Mostrando entradas con la etiqueta San Alfonso María de Ligorio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Alfonso María de Ligorio. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de agosto de 2015

Evangelio del Sábado [01.08.2015]

Día litúrgico: Sábado XVII del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mt 14,1-12): En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».

Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta.

Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.

Comentario: Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu (Sant Feliu de Llobregat, España).

«Se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús»

sábado, 30 de mayo de 2015

Oración Mariana [San Alfonso María de Ligorio]

Virgen Santísima Inmaculada y Madre mía María, a Vos, que sois la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la abogada, la esperanza, el refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más miserable de todos. Os venero, ¡oh gran Reina!, y os doy las gracias por todos los favores que hasta ahora me habéis hecho, especialmente por haberme librado del infierno, que tantas veces he merecido. Os amo, Señora amabilísima, y por el amor que os tengo prometo serviros siempre y hacer cuanto pueda para que también seáis amada de los demás. Pongo en vuestras manos toda mi esperanza, toda mi salvación; admitidme por siervo vuestro, y acogedme bajo vuestro manto, Vos, ¡oh Madre de misericordia! Y ya que sois tan poderosa ante Dios, libradme de todas las tentaciones o bien alcanzadme fuerzas para vencerlas hasta la muerte. Os pido un verdadero amor a Jesucristo. Espero de vos tener una buena muerte; Madre mía, por el amor que tenéis a Dios os ruego que siempre me ayudéis, pero más en el último instante de mi vida. No me dejéis hasta que me veáis salvo en el cielo para bendeciros y cantar vuestras misericordias por toda la eternidad. Así lo espero. Amén.

lunes, 1 de agosto de 2011

Festividad de San Alfonso María de Ligorio

Nacido en la nobleza napolitana (Italia) e hijo de militar, Alfonso era un alumno superdotado, atraído por la música, la pintura el dibujo y la arquitectura. Pero también era caballero de Cristo y, como misionero popular y superior general de su Congregación y obispo, llevó a cabo una gran labor. Llegó a ser un joven abogado, en cambio, renunció a los tribunales, estudió Teología y recibió el sacerdocio en la Catedral de Nápoles con 30 años.

En una de sus misiones cae enfermo y se retira a la zona de Amalfi para descansar. En 1732 nació la congregación de los Misioneros Redentoristas y desde entonces pasó 30 años dedicado a la misión, la dirección de su grupo y la publicación de obras. Murió el 1 de agosto de 1787 con 90 años de edad.


Más información: Misioneros Redentoristas