27 de julio, 2013 (romereports.com) No cabía un alfiler en la playa de Copacabana. Al menos dos millones de peregrinos, desafiando al frío y al viento, recibieron al Papa Francisco quien presidió la Vigilia de oración, uno de los momentos más importantes de las JMJ.
Para comenzar la fiesta, los jóvenes escenificaron la construcción de una iglesia delante del Papa como metáfora de la comunidad que forman todos los cristianos. Después recordaron la figura de San Francisco de Asís. Tras esto, vino el momento de los testimonios y actuaciones. Al concluir, cada protagonista aportaba un elemento más a la iglesia que se edificaba en el escenario.
En su discurso, el Papa Francisco preguntó a los jóvenes qué tipo de cristiano son.